Cae una red que prostituía a mujeres usando prácticas de vudú como amenaza
Por MDO/E.P.
sábado 29 de enero de 2011, 00:00h
Actualizado: 30/01/2011 16:22h
La Policía Nacional ha detenido en Alcorcón, la isla de Gran Canaria y en Palma de Mallorca a 14 personas, arrestos que han permitido la desarticulación de una red de tráfico de mujeres nigerianas para su explotación sexual en territorio español. Las mujeres eran obligadas a ejercer la prostitución mediante rituales de vudú y de magia negra.
La red estaba afincada en la isla de Gran Canaria, aunque tenía importantes conexiones en Alcorcón y en Palma de Mallorca, así como en otros países de Europa (Italia, Francia, Grecia, Turquía y Finlandia) y en el continente africano (Nigeria, Senegal y Marruecos).
La 'Operación Fortuna' se desarrolla desde el año 2010 y ha permitido la detención de 14 miembros de la organización, de los que 7 son mujeres y otros tantos hombres (11 de nacionalidad nigeriana, 2 colombianos y un ciudadano español).
A los detenidos se les imputan delitos de favorecimiento de la inmigración ilegal, contra la libertad sexual (prostitución), falsedad documental, usurpación de estado civil, falso testimonio, agresión sexual, aborto, lesiones, amenazas, detención ilegal y asociación ilícita.
Esta investigación se inició en febrero del año 2010, tras detectarse un ostensible incremento en el número de mujeres de origen nigeriano en situación irregular, ejerciendo la prostitución en diversos puntos de la isla de Gran Canaria y, en especial, en la zona conocida como 'El Lugo', en la calle Molino de Viento de la capital grancanaria.
Tras realizar las gestiones pertinentes, los agentes identifican a un clan familiar de ciudadanos nigerianos liderados por S.O. y L.A., afincado en dos pisos de Vecindario (Gran Canaria), donde residían cuatro miembros de la organización y una decena de las mujeres traficadas y explotadas sexualmente.
Esta red organizada venía desarrollando, en los últimos cuatro años y de manera continuada, actividades de tráfico de mujeres desde Nigeria a España, y una vez en territorio español las obligaban a pagar, a través de la prostitución, una deuda por haberlas traído a Europa que oscilaba entre los 30.000 y los 70.000 euros.
Respecto al modus operandi para introducir a las mujeres en España, estas eran jóvenes nigerianas, de "buena apariencia física y pertenecientes a los estratos más bajos" de la sociedad, por lo que eran captadas en su país de origen por traficantes de personas, conexos a la organización desarticulada.
Posteriormente, tras ser seleccionadas, las mujeres eran sometidas en su país a un 'ritual de vudú' antes de ser introducidas en España, que consistía en un juramento de magia negra, a través del que las mujeres quedaban sometidas al control de sus traficantes hasta abonar la deuda pactada, sin desvelar a las chicas que su destino iba a ser el de ejercer la prostitución coactiva sino que mediante engaños se les prometía una nueva vida en Europa, "protegidas" por las personas de la organización que se encargarían de buscarles trabajo para que pudieran enviar dinero a sus familias en Nigeria.
Seguidamente, las mujeres eran enviadas clandestinamente a Europa enviándolas en vuelos desde Nigeria y Senegal con documentación falsa a países europeos, preferiblemente Italia, Grecia, Francia, entre otros, lugares donde la organización tenía los contactos que se encargaban de recogerlas y trasladarlas a España; o en enviarlas a pie desde Nigeria al norte de Marruecos, siempre controladas por miembros de la organización, para una vez en el país magrebí, esperar a embarcarlas en pateras hasta las costas de Andalucía, entre otras acciones.
Los bebés, encerrados en Alcorcón
Una vez en España, las mujeres eran enviadas a los lugares de explotación escogidos en la isla de Gran Canaria en la época de otoño e invierno y en a Palma de Mallorca en la época estival. En cuanto a las mujeres que tenían bebés, se las separaba de los mismos y los enviaban a un domicilio de Alcorcón, donde otros miembros de la organización se encargaban de su custodia.
Además, una vez en los puntos de explotación, las mujeres eran fotografías desnudas, al tiempo que se les arrancaban vellos púbicos y se les retiraba igualmente sangre originada por el periodo menstrual, todo ello con el objeto de intimidarlas y amenazarlas en un ritual de magia negra si desobedecían las instrucciones que se les daban. Posteriormente, comenzaban con el ejercicio de la prostitución diaria para pagar la deuda a sus 'madames', lo que podía alargarse durante dos o tres años.
Asimismo, padecían episodios de violencia física "desproporcionada", violaciones, amenazas de agresiones físicas y de muerte constantes tanto a ellas como a sus familiares en Nigeria, rituales de magia negra o vudú.
Sólo dos mujeres se arriesgaron a escapar de la organización, una tras ser violada por uno de los miembros de la misma y otra saltando del balcón de un segundo piso de uno de los domicilios de la organización en Vecindario, tras permanecer encerrada en el mismo más de una semana y con el ánimo de viajar a Madrid y recuperar a su hija de dos años de edad, retenida en el domicilio de Alcorcón.