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El Madrid salva los muebles y nada más

El Madrid salva los muebles y nada más

Por Pedro Fernández Vicente
lunes 20 de diciembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 21/12/2010 08:26h
Los tres equipos madrileños respondieron con tres victorias en sus compromisos ligueros del fin de semana. El Getafe levantó un partido imposible, el Atlético de Madrid se hizo fuerte a balón parado y el Real Madrid, que no encontró su sitio en toda la noche, creció gracias a un magistral acierto de Di María.
El Real Madrid no tuvo su noche, aunque ganó. La ausencia de Xabi Alonso llenó tanto el Bernabeu que se dio cuenta hasta la persona que limpia los lavabos sin mirar al campo. La dependencia de él es absoluta, tanto como de Mou y sus influencias psicológicas. En ningún momento del partido parecieron un equipo capaz de ganar al Barcelona que vimos jugar contra el Español. Que se olviden, ni ahora ni a la vuelta. O mejoran mucho las cosas o esto terminará como el año pasado, en segundo lugar.

Ayer el premio lo tuvo Di María que enganchó un tiro y lo metió por donde no cabía más que el balón, pero lo metió y le dio la victoria a un Real Madrid más perdido que Marco buscando a su madre. Khedira y Lass en el centro del campo no estuvieron a la altura que se esperaba de ellos porque faltaba Xabi y los tres de ataque: Benzema, Di María y Ronaldo se dedicaron a jugar cada uno a lo suyo, que es lo mismo que nada y así les fue: nada. Benzema es todavía un misterio: no llega, no corre, le falta espíritu y encima no acierta. Ronaldo ha vuelto a las andadas: individualismo y más individualismo. Tuvo una jugada de contraataque que se fueron, más o menos solos, él y Di María, uno por cada banda, que pudo ser productiva pero el portugués se empeñó, como en tantas otras ocasiones, en regatear a los 4 ó 5 que le salieron al paso y le quitó el balón el primero. Le quitó el balón una vez más porque todos o casi todos los balones que recibe Ronaldo y decide no jugar con el equipo, que son el 90%, terminan en pies del equipo contrario. Un desastre.

Echamos en falta a Xabi, pero también se echó de menos y mucho a Marcelo, sus entradas por la banda, sus llegadas como interior hasta las proximidades del área donde deja el balón en los pies de Ozil, Ronaldo, Di María, Benzema, después de un buen trabajo realizado por el brasileño. Y como ayer no estaba, pues faltó esa eficacia.

Del Sevilla hay poco que decir porque renunció a ganar, a jugar y a estar. El premio fue el gol que le metieron y la derrota. Le vino muy bien a todo el equipo. Salieron al campo con la intención de empatar a cero y casi lo consiguen. Desde la mitad de la primera parte se le vieron las intenciones a Palop de perder tiempo en cada saque de portería. Una vergüenza.
También la actuación de Clos Gómez fue una vergüenza y un desacierto constante. Una actuación que nos obliga a pedir a gritos que quiten del bombo a árbitros como este, ¡por favor….!. Solo sirven para estropear el fútbol.
El Bernabeu, que protestó mucho las actuaciones arbitrales entre otras cosas porque se comió un penalty claro, y celebró como pocos el gol de Di María que permite al Madrid seguir la senda del Barcelona.

En la visita del Getafe a Almería, los locales salieron ayer al campo con la necesidad de goles y la victoria y pronto se puso con dos dianas de ventaja ante los madrileños. Uche en el minuto 6 y Ulloa en el 23 pusieron el marcador lejos de las posibilidades de los azulones, porque lo peor no era el resultado, sino la sensación de que no podían hacer más frente al vendaval que se les vino encima llamado Almería. Cuando llegó el 2-0, producto de una jugada de Piatte que pasó el balón a Corona, el tiro de este  rebotó en un defensa y le cayó a Ulloa que no perdonó.

En ese momento el Getafe no era capaz de llegar a la portería local. Pero este gol del Almería fue un revulsivo para los madrileños que sacaron la cabeza que tenían escondida entre los hombros y en el minuto 28, Manu del Moral, recibió un balón de Boateng y de disparo cruzado y preciso acortó distancias.
El descanso permitió reflexionar y en el segundo tiempo los de Michel se fueron arriba y nada más empezar, en el minuto 47, un pase de Manu, que fue el mejor del partido, a Miku le permitió ser el protagonista del empate en Almería.

El equipo local estaba desaparecido y en el 69 Boateng de tacón hizo el 2-3 al aprovechar otro pase de Manu del Moral que estaba en todos los sitios donde le necesitaban. Total una victoria merecida que deja al Almería en el abismo.

El Atlético de Madrid, por su parte, fue a Málaga con las heridas abiertas de la eliminación europea, pero como esto del fútbol no deja espacios para la alegría tampoco los deja para el sufrimiento. Así que se trataba de ganar para olvidar y hacer olvidar. Y así se hizo. No se puede decir que ninguno de los dos, ni el Málaga ni el Atlético pusieran las ganas necesarias para ganar ni para controlar el partido. Nadie quería el balón. Pero cuando las cosas salen bien, salen bien y se acabó y en el minuto 22 una falta hecha a Simao, Tiago la convirtió en el primer gol del partido y a balón parado. Nada puso hacer el portero Rubén.

Después del descanso las cosas no cambiaron demasiado, aunque los de Pellegrini salieron con la intención de remontar un resultado que les permitiera mirar a la primera división con familiaridad. Pero se paso pronto y en el minuto 20, una falta forzada por Agüero, la saca Simao que pone balón en la cabeza de Tiago para que deje la pelota a Dominguez que estaba solo. Era el 0-2 y ahí se acababan todas las esperanzas de victoria de los andaluces. Pero todavía faltaba el tercero que fue una repetición: falta que  saca Simao y gol de Cabeza de Tiago. A partir de aquí poca cosa, como al principio.

El Atlético de Madrid se viene con una victoria importante para las arcas de la clasificación en puestos europeos y para la moral.
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