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La prostitución se hace fuerte en Madrid

La prostitución se hace fuerte en Madrid

jueves 19 de agosto de 2010, 00:00h
El número de prostitutas que ejercen en las calles de Madrid ha aumentado. Así lo denuncian agrupaciones políticas, asociaciones y ONG. Madridiario hace un balance de cómo ha evolucionado la situacion de estas mujeres durante los últimos ocho años.
“No habrá prostitutas en las calles” anunció Gallardón en 2003. En ese momento el actual alcalde de Madrid era el candidato del Partido Popular para gobernar la ciudad. Continuó con esta idea en 2004, cuando puso en marcha el Plan Municipal contra la Explotación Sexual. Y en 2005, con una campaña que apelaba a la conciencia del comprador del sexo. Y en 2007, cuando pidió al Gobierno central una ley de persecución penal de las mafias. Y en 2008, cuando comenzaron a funcionar cámaras de videovigilancia en Montera y alrededores. Y este mismo año, con motivo de la celebración del centenario de la Gran Vía. De hecho, en abril aseguró que “nunca consentiría un ‘barrio rojo’ en Madrid porque sería hacerle juego a las mafias y a los proxenetas”.

El portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Madrid, Ángel Pérez, ironiza con frecuencia asegurando que el alcalde “ha erradicado la prostitución de las calles de Madrid seis o siete veces”, mientras que el presidente del grupo municipal socialista, Óscar Iglesias, afirma que “Gallardón hace anuncios publicitarios y propagandísticos que le vienen bien para salir en los medios de comunicación, no políticas efectivas”.

Y es que el número de prostitutas que trabajan en las calles de la capital ha crecido de manera exponencial en los últimos ocho años. O al menos así lo indican asociaciones, agrupaciones políticas y ONG. Fuentes del Ayuntamiento aseguraron a este periódico que no manejan ningún dato de este tipo. Las cifras bailan de las 14.000 a las 20.000 según a quien se pregunte. Pero lo cierto es que no hay estadísticas oficiales, más si tenemos en cuenta que muchas de las mujeres que practican sexo a cambio de dinero viven en la capital sin constar en ningún registro. Son ‘sin papeles’ que además, en la mayoría de los casos, dependen de redes organizadas.

“Se trata de un problema en el que estamos todos implicados, que no se soluciona quitando a las chicas de las calles. Eso solo es trasladar el problema y ahora están apareciendo nuevos focos de prostitución”, afirma la presidenta de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP), Rocío Nieto. “Esta es una lucha contra la esclavitud de la mujer”, añade.

Pero, ¿por qué fracasan todos los intentos municipales que pretenden erradicar la prostitución? Desde el PSOE lo tienen claro: “Es necesario un plan global contra la prostitución en toda la ciudad que por un lado luche contra los proxenetas y las mafias desde un plano policial, que por otro de a las mujeres alternativas sociales para salir de la calle y que, por último, establezca controles higiénico sanitarios en las zonas detectadas”, afirma Iglesias.

Mientras, Alina (nombre ficticio) ejerce la prostitución en la calle de la Montera desde hace más de un año. Llegó de Rumanía hace seis porque, según dice, allí no tenía dinero para vivir. Lleva tatuado en el hombro un corazón con el nombre de su hija. Primero llegó, con su hermana, a Barcelona, donde también ejerció de meretriz. Asegura que en Madrid este ‘trabajo’ es “mucho más peligroso”. “Vienen unos rumanos a molestarme por las noches y la policía nunca está. Yo cuando tengo problemas no les veo”, afirma.

Dice que la crisis también se ha notado en las calles, que las cosas están “muy mal”. “Me gustaría dejar esto y trabajar limpiando o algo así (…). De todas maneras, no vengo todos los días. Hoy he venido porque no tenía un duro; además ya estoy mayor para estar aquí”. Alina tiene 24 años y habla tres idiomas.

Encontramos a Tani (nombre ficticio) junto a los cines Acteón. Tiene un cuerpo envidiable. Sus enormes ojos negros y su altura intimidan. A diferencia de Alina, ella dice sentirse muy segura trabajando en Montera. “Aquí todo el mundo me trata bien”, sentencia. Vino de Nigeria hace ocho meses.

Difíciles soluciones
La ONG Médicos del Mundo denuncia que casi todas las medidas que se toman para atajar este problema tienen un enfoque más policial o de 'limpieza' y orden vial que un enfoque de derechos hacia las mujeres en general y hacia las víctimas de esta actividad, en particular.

Los nuevos focos de prostitución —alrededores de la colonia Marconi, por ejemplo— unidos a los ya tradicionales —Montera, Gran Vía, Jacinto Benavente, Casa de Campo o Cuzco— ponen de manifiesto que parece un asunto de difícil solución en el que las víctimas son las mujeres que, además de sufrir una vulneración continua de sus derechos humanos, se ven expuestas a contraer infecciones de transmisión sexual.
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