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El futuro del coche eléctrico se analiza en la universidad

El futuro del coche eléctrico se analiza en la universidad

martes 07 de diciembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 08/12/2010 11:59h
Los principales retos del coche eléctrico son las redes de suministro y recarga, el desarrollo de baterías con más autonomía o el perfeccionamiento de los motores. Estas son algunas de las conclusiones recogidas en la I Cumbre Universitaria del Vehículo Eléctrico, organizada por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M)
La "chispa" se encendió hace ya más de diez años, con la llegada de los primeros vehículos híbridos al mercado, que combinaban un motor de combustión tradicional con otro eléctrico. Pero desde entonces el panorama ha cambiado y ya se habla de la "electrificación total" de los vehículos y algunas consultoras afirman que en el plazo de diez años el porcentaje de vehículos eléctricos podría llegar incluso hasta el 25 %. Esto, además, podría derivar en un ahorro energético y unos beneficios medioambientales muy importantes, por los datos que se manejan en el sector. Y es que en el caso de un vehículo eléctrico, el 46 % de la energía liberada por las baterías sirve para mover el vehículo, lo que indica una eficiencia entre el 10 % y el 30 % superior de éste, respecto al vehículo convencional con motor de explosión.

Desde el punto de vista de la ingeniería se trata de una verdadera revolución. Eso afirma el Director de la Escuela Politécnica Superior de la UC3M, el profesor Emilio Olías Ruiz, uno de los ponentes de estas jornadas. Si el vehículo automóvil que hoy conocemos, que funciona con combustibles derivados del petróleo o con biocombustibles, ha supuesto un cambio de paradigma en los modelos de transporte para nuestra sociedad, el vehículo eléctrico, "que está empezando a introducirse en nuestra conciencia colectiva como una necesidad cada vez más imperiosa - apunta -, podrá ser una de las más importantes soluciones al problema del transporte sostenible e incorporará nuevas soluciones tecnológicamente adecuadas y adaptadas a los requerimientos que se le exijan".

Este "mundo verde" apenas está empezando. "Existen aún muchos retos que alcanzar, lo que le hace a su vez un mundo de investigación, desarrollo e innovación tecnológica en el que este país está sumamente implicado, apostando muy fuerte, por ejemplo, por tratar de tener plantas de fabricación de vehículos eléctricos", asegura el Catedrático Vicente Díaz López, Director del Instituto de Seguridad de los Vehículos Automóviles "Duque de Santomauro" (ISVA) de la UC3M, que ha organizado esta Cumbre Universitaria del Vehículo Eléctrico, celebrada a principios de mayo en campus de Leganés de esta universidad madrileña. "Eso creará muchos puestos de trabajo, directos e indirectos - continúa -, además de potenciar la sinergia entre la universidad y la empresa, por lo que creo que es un tema atractivo y generador de riqueza intelectual y económica", señala Díaz.

Un conjunto de ingenierías
Se debe contemplar al vehículo eléctrico como un todo en el que hay involucradas muchas ingenierías diferentes. "Hay que entenderlo como un sistema complejo, en el que se integran multitud de tecnologías, desde la mecánica a la electrónica pasando por la informática… y no como algo autónomo, puesto que requiere de un suministrador de energía eléctrica para poder recargar sus baterías", indica Emilio Olías, que es Catedrático de Tecnología Electrónica en la UC3M. Por ello resulta fundamental realizar el diseño contemplando diversos aspectos, como peso, aerodinámica, potencia, prestaciones, aceleración, frenado, gestión energética eficiente y estableciendo una cultura de la conducción que contemple aspectos relacionados con la sostenibilidad.

Y es que en la interacción entre el motor eléctrico y los sistemas de almacenamiento, los dos elementos críticos de este tipo de vehículos, juega un papel fundamental la electrónica, además de la programación y el software. El principal reto en este sentido es incorporar a los ingenieros de software en el proceso de producción del vehículo eléctrico, asegura el Catedrático de la UC3M, Antonio de Amescua Seco, que impartió una ponencia sobre este asunto en el marco de estas jornadas. "Debe entenderse - explica - que el software de un vehículo eléctrico no son sólo líneas de código, sino que además existe un proceso de ingeniería del software que debe considerarse desde la concepción de un vehículo hasta su venta".

La visión que tienen estos investigadores sobre cómo participar en el desarrollo de este tipo de vehículos desde la Ingeniería del Software es apostando por la innovación y la sostenibilidad. En el primer caso, siendo creativos, innovando en tecnologías que permitan la interacción entre la máquina, sus ocupantes y el entorno; y en el segundo caso, desarrollando programación basada en la reutilización, portabilidad y mantenibilidad. Y esto tanto en el software embarcado, que es el que controla internamente el buen funcionamiento del vehículo, como en el software no embarcado, gracias al cual el vehículo puede conectarse con sistemas de asistencia o información de tráfico, congestiones o puntos de recarga, que "empieza a ser necesario para hacer la conducción más segura y para garantizar que la infraestructura de estaciones de repostaje eléctrico se comuniquen apropiadamente con el vehículo", señala el profesor Amescua.
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