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El horno caliente

El horno caliente

Por Ángel del Río
jueves 18 de noviembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 26/11/2010 17:29h
Se nota que avanzamos hacia el invierno, que es lo mismo que decir que avanzamos hacia la primavera electoral. Y contra más aceleran, más calentitos se ponen. Los sindicatos dicen que el protestar no se va a acabar. Después de la huelga general no se sienten turbados por el fracaso y anuncian renovadas movilizaciones, entra ellas una manifestación general el 18 de diciembre, con el ánimo de felicitarle las Pascuas, o mejor dicho, de hacerle la Pascua, al gobierno de Zapatero por la reforma laboral, pero de paso, ya que están en Madrid, ya que acabarán la marcha en la Puerta del Sol, también protestarán contra Esperanza Aguirre, que como es de derechas, no se va a ir de rositas.

Calentito anda el horno del socialismo madrileño, pese a que el secretario general, Tomás Gómez, quiere aparentar unidad, sosiego y buenos alimentos, intenta llamar a arrebato a los municipios gobernados por el PSOE para repetir o mejorar resultados electorales, porque en cada alcalde que salga reelegido, estará puesto parte de su futuro personal. Pero la realidad es bien distinta, porque en el socialismo madrileño el patio está revuelto y se parece en algo a una jaula de grillos. El grupo parlamentario del PSOE en la Asamblea de Madrid anda confuso, porque parte de ese grupo teme una purga, aquellos que eran de Trini y que ahora Tomás Gómez no tendrá como suyos en el momento de elaborar la lista a la Asamblea. Temen que llegue el tiempo de las represalias, de las depuraciones, del ojo por ojo, de la venganza de los ganadores, y su pesimismo les remite a la última decisión de Gómez de configurar un comité electoral sin ninguno de los trinitarios, es decir, de los que siguieron a Trini hasta la derrota final, y si ese comité es quien tiene que decidir sobre las listas, se temen lo peor. El mes que viene puede ser decisivo para las expectativas de muchos.

Y caliente hasta quemarse se ha puesto Ruíz Gallardón después de visitar a Zapatero en la Moncloa y traerse bajo el brazo la negativa del presidente a que el Ayuntamiento de Madrid refinancie su deuda. Madrid sigue siendo la malquerida del Estado. El mismo día en que se le niega al ayuntamiento capitalino la refinanciación de su deuda, se traspasa a Cataluña la competencia de los trenes de cercanías. Hay una cosa que se llama agravio.

 

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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