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Crítica teatral.- 'La colmena científica': una España rota

Crítica teatral.- 'La colmena científica': una España rota

Por Carmen M. Gutiérrez
miércoles 27 de octubre de 2010, 00:00h
Actualizado: 01/11/2010 10:23h
Con motivo del centenario de la Residencia de Estudiantes se ha estrenado 'La colmena científica o El café de Negrín' en el Teatro María Guerrero. La obra rememora la importante labor investigadora de esta institución en el primer tercio del siglo XX y la ruptura que en ella supuso la Guerra Civil.
Lejos de volver a incidir en las figuras más recurrentes de la Residencia de Estudiantes -los universales Lorca, Dalí o Buñuel-, la obra conmemorativa de la efeméride se ha centrado en su faceta científica. En concreto, la acción transcurre en el laboratorio de fisiología del Pabellón Transatlántico de la Residencia, lo que no que le resta carga dramática y emotiva.

Se agradece el cariño y la delicadeza que los seis actores dedican a sus personajes, los fieles del 'café Negrín'. Con este nombre se bautizó la tertulia que se formaba en torno a la cafetera del laboratorio, con figuras como el propio investigador y presidente de la II República Española durante la conflagración, Juan Negrín; los pedagogos Ángel Llorca y Justa Freire; el poeta José Moreno Villa; y los premios Nobel Ramón y Cajal y Severo Ochoa.

Fuga de cerebros
El laboratorio de fisiología arranca en 1916 con Juan Negrín al frente. "Al carro de la civilización española le falta la rueda de la ciencia". Esta era la idea que llevó a Santiago Ramón y Cajal a crear este lugar de trabajo en la Residencia y a retener al futuro político en España para que dirigiera el laboratorio frente a ofertas para investigar en el extranjero, con el fin de evitar ese mal endémico del país, la fuga de cerebros.

La ciencia y la educación en 'La colmena científica' y en la época eran un asunto capital para parte de la sociedad; pero la Guerra Civil trastocó este espacio dedicado a la investigación y el encuentro, y las ilusiones depositadas en él. El proyecto se desmorona: los tertulianos huyen de Madrid y Negrín entra en el Gobierno de la República. Todo ello contado desde la memoria poética de Moreno Villa en su exilio en México.

El director, Ernesto Caballero, adereza con humor, música y vídeos históricos una dramaturgia de soluciones audaces. La obra, escrita por José Ramón Fernández es, en definitiva, un homenaje a aquellas personas que, cada una a su manera y según su especialización, quisieron hacer de España un lugar mejor pese a las dificultades del momento.
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