Moratalaz celebra la Semana de la Arquitectura recordando a los arquitectos Miguel Fisac y Javier Sáenz de Oiza, que proyectaron en el distrito, respsectivamente, la parroquia Santa Ana y la Esperanza y el edificio conocido como 'El Ruedo'. Este homenaje se enmarca dentro del plan 'Memoria de Madrid' y busca reconocer el impacto de estos dos edificios emblemáticos para el distrito que son objeto de estudio por parte de los estudiantes de arquitectura.
"Las placas se han colocado en el exterior de las edificaciones como recuerdo a sus autores, y estoy seguro de que van a ser motivo de orgullo para todos los vecinos de nuestro barrio", ha subrayado el concejal del distrito, Fernando Martínez Vidal.

La construcción de la parroquia Santa Ana y La Esperanza se inició en el año 1965 y se terminó dos años más tarde. Esta obra del arquitecto Miguel Fisac supuso para Moratalaz un elemento diferenciador del entorno urbano. El trabajo de Fisac fue un hito para la arquitectura religiosa, pues tradujo las nuevas exigencias litúrgicas del Concilio Vaticano II a través de muros curvos que aportan a la iglesia una expresión de espiritualidad que parecen trasladarla a las profundidades de una gruta paleocristiana.
Además, hay que destacar el sobresaliente lucernario que ilumina el altar con una cubierta realizada con vigas huecas. La Comunidad de Madrid, a través de la dirección general de Arquitectura y Vivienda, ha iniciado este verano obras de rehabilitación que incluyen el refuerzo de los forjados del atrio de la parroquia, la impermeabilización de las cubiertas y el cierre de las zonas en las que la estructura de hierro era visible, con una inversión en esta primera fase de 400.000 euros.

El arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza proyectó el edificio de viviendas sociales conocido como 'El Ruedo', trabajo por el que recibió en 1991 el Premio de Arquitectura y Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid. El edificio, uno de los más conocidos del Distrito porque se puede contemplar desde la Calle 30, tiene un gran contraste entre la fachada curva que se pliega hacia dentro y el aspecto alegre de los paramentos interiores.