Por
José Ricardo Martínez Castro
miércoles 22 de septiembre de 2010, 00:00h
Actualizado: 29/09/2010 18:19h
Son varias las causas que motivan, justifican y exigen la convocatoria de la huelga general del próximo 29 de septiembre, y que alientan el seguimiento masivo de la misma por parte de los trabajadores españoles. La reforma laboral y la amenaza sobre el sistema público de pensiones centran las causas de una movilización que es contra el giro social —antisocial, hay que decir— dado por el Gobierno y que, por tratarse de una serie de medidas que forman parte de un proceso que continúa, hay que pararlo y obligar al Ejecutivo a rectificar y a dar marcha atrás.
Entre todos los motivos por los que es necesario hacer la huelga hay uno sobre el que creo que es muy conveniente insistir y resaltarlo por cuanto resume en sí mismo el sentido profundamente regresivo de la reforma laboral, las (malas) intenciones del Gobierno de dar manos libres a los empresarios y la decisión de éstos de aprovecharlo para poder despedir a los trabajadores sin apenas motivo ni justificación alguna.
Me refiero a la modificación de las causas y procedimientos del llamado 'Despido Objetivo', tanto individual como colectivo, contemplados en los artículos 51,52 y 53 del Estatuto de los Trabajadores, modificación con la que a partir de ahora las empresas podrán despedir a sus trabajadores alegando únicamente la mera previsión de pérdidas en el futuro, o incluso la disminución persistente de ingresos aun cuando ni siquiera haya pérdidas.
Es decir, estamos hablando claramente de despidos preventivos de trabajadores, una aberración social y jurídica sin precedentes en el Derecho del Trabajo que puede ser utilizada abusivamente por todo tipo de empresarios deseosos de aligerar sus plantillas —de aligerarlas de trabajadores, pero sobre todo de trabajadores fijos— inventándose causas 'a futuro'.
No hay precedentes laborales. Los únicos que se conocen son bélicos, nada menos que los referidos a la ilegal e ilegitima guerra de Irak, condenada por las Naciones Unidas, y que se hizo 'preventivamente' para evitar la utilización de unas armas de destrucción masiva que algunos se inventaron y que nunca habían existido.
El despedir a los trabajadores 'preventivamente', argumentando sobre situaciones de futuros indeterminados, viene a ser tan absurdo como si al suscribir, por ejemplo, la póliza de un seguro de automóvil exigiésemos que nos abonasen 'de manera preventiva' la cantidad correspondiente a un posible accidente que podríamos tener en los meses o años siguientes. Un sinsentido lo uno y lo otro.
Se trata, como se ve, de dar más facilidades a los empresarios para despedir, lo que por pura lógica va a aumentar los despidos y, en consecuencia, el paro. De hecho, curándose en salud, ya nos advierte el Gobierno de que el desempleo no va a disminuir 'de momento'. Y tiene razón, porque bien sabe, aunque lo niegue de palabra, que la reforma laboral ni va a crear empleo, al contrario, ni tampoco va a servir para relanzar la actividad económica.
Además, de la indemnización de 20 días por año trabajado fijada para el 'Despido Objetivo' al que nos estamos refiriendo, el empresario ahora sólo tiene que abonar 12 días por cuanto los otros 8 corren a cargo del Fondo de Garantía Salarial (FOGASA).
Por tanto, no se va a crear empleo y se va a producir, en la práctica, el llamado efecto de sustitución, por el que se va a aprovechar este tipo de despido para sustituir trabajadores con condiciones laborales dignas por otros con condiciones de absoluta precariedad derivadas de esta reforma laboral 'preventiva'.
Como decíamos, muchos empresarios no pierden el tiempo cuando se les dan facilidades y se les dejan las manos libres para despedir, Así, desde que entró en vigor esta normativa de la reforma laboral, el 18 de junio de 2010, son ya cientos los trabajadores que, en la Comunidad de Madrid, han sido despedidos mediante esta nueva modalidad de 'despido objetivo barato', lo que está contribuyendo a que el paro siga subiendo, como bien demuestran las últimas cifras conocidas del pasado mes de agosto en que el desempleo creció en Madrid en 5.889 personas, mientras que en el conjunto de toda España lo hacía en 61.083.
Por los derechos de los trabajadores, empezando por el derecho a tener un puesto de trabajo, y también para impedir que se sigan llevando a cabo estos 'despidos preventivos' sin precedentes en la legislación laboral, tenemos que dar una respuesta contundente los trabajadores de este país y, desde luego, los de la Comunidad de Madrid. Y así va a ser.
José Ricardo Martínez Castro
Secretario General de UGT-Madrid