lunes 23 de agosto de 2010, 00:00h
Actualizado: 27/08/2010 19:09h
Ya no hay quien lo arregle: septiembre está a la vuelta de la esquina. Los políticos empiezan a aparecer, como surgidos de la nada, y se prodigan en actos públicos -que se note que ya no están de vacaciones-; el tráfico empieza poco a poco a complicarse; los comercios se llenan, los informativos y periódicos tienden a hacerse más densos; los morenos cutáneos empiezan a amarillear por el efecto del agua de ducha, y hasta nos sorprendemos alguna noche tapándonos con la colcha para dormir sin frío. Lo dicho: se acerca septiembre, y el curso está a punto de volver a comenzar. Con lo que eso significa: además de las obras que nos encontramos a la vuelta -las mismas que había cuando nos marchamos, algo avanzadas, y alguna que otra nueva que se ha iniciado en nuestra ausencia-, hay novedades interesantes en el horizonte. No en vano, en Madrid es año preelectoral.
Por un lado: todos preparados para los comicios autonómicos y municipales de mayo de 2011. Bueno, todos no; falta que en el PSOE se aclaren sobre el cartel de candidatos que presenten. Por si fuera poco trabajo conseguir convencer a los madrileños para que elijan la papeleta del puño y la rosa -después de que durante tantos años hayan tomado, mayoritariamente, la de la gaviota; esto se está convirtiendo casi en un hábito-, los responsables de este partido también se afanarán ahora, durante cinco semanas, en optar por el candidato que más les pueda acercar a los gustos de los madrileños. PP e IU sí que tienen listos a sus "jinetes", y se preparan para la carrera sin más dilación.
En obras, y pese a la crisis, los millones del segundo Plan Zapatero ha vuelto a poner en marcha a los ayuntamientos, embarcados en todo tipo de trabajos para aprovechar esta inversión caída del cielo. Y en la capital, a éstas se unen los proyectos ya en marcha y que tienen que ir acabándose, porque las urnas no esperan, y las promesas electorales están para cumplirse -pese a lo que decía Alfonso Guerra-. La primera, Serrano: antes de acabar septiembre, ya estará "reinaugurada". Y a continuación, irán abriéndose tramos de Madrid Río hasta que toda la superficie ganada a la M-30 tras enterrar el tráfico se convierta, si no en un jardín, sí en algo muy distinto al barrizal que ha sido durante los últimos años.