Ignorar los problemas no hace que desaparezcan
viernes 20 de agosto de 2010, 00:00h
Actualizado: 30/08/2010 19:21h
Esta mañana hemos desayunado con unas declaraciones en prensa del reaparecido ministro Moratinos en las que dice que “no ha habido conflicto con Marruecos”.
Me da la impresión de que Moratinos trata de ofender la inteligencia de los españoles con la estrategia recurrente del Gobierno de Zapatero de negar lo evidente. De la misma manera que negó durante dos años la crisis y llamó antipatriotas a quienes le advertían de su gravedad, el Gobierno socialista desmiente ahora el conflicto con Marruecos con el mismo argumento para denigrar a quienes ponen en evidencia su falta de compromiso con los ciudadanos de Melilla.
Quizás para el ministro de Exteriores español que el Gobierno de Marruecos le haya enviado reiterados comunicados de protesta contra los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en Melilla no se sale de las “normales relaciones de cordialidad” entre el Rey de Marruecos y un demasiado complaciente Zapatero.
Que la ciudad de Melilla haya sufrido un duro bloqueo comercial no supone ningún conflicto. Que los miembros de la Policía Nacional y la Guardia Civil hayan sido difamados y acusados falsamente de racismo y xenofobia entra dentro de la normalidad. Que durante varios días las agentes de la Policía Nacional hayan sido vilipendiadas y agredidas física y verbalmente le parece que no supone ningún conflicto. Tal vez en esto Moratinos yerre involuntariamente, confundido por el silencio vergonzante de su compañera de Gabinete, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, en un asunto de su absoluta competencia.
Si no hay crisis, ¿se puede saber por qué razón ha tenido que mediar el rey Juan Carlos con la Casa Real marroquí, primero por teléfono y luego con el anuncio de la una próxima visita al Reino alauí?
Si este conflicto tan sólo es algo imaginario en la calenturienta y antipatriota mente de los simpatizantes del PP, ¿por qué el Ministro Rubalcaba se ha comprometido a ir a Melilla en los próximos días?
Claro que cualquier situación anómala, por preocupante que sea, a Moratinos debe parecerle habitual, teniendo en cuenta que ni España tiene embajador en Rabat, ni Marruecos en Madrid.
Esta no es sino una más en la constante política de dejadez que invade a los ministros de Zapatero. La incapacidad de gestión del Gobierno, y no sólo en lo exterior, alcanza límites inasumibles.
Mas le valdría al ministro Moratinos tomarse unas vacaciones. Y sin son permanentes todavía mejor.