El Canal de Isabel II está llevando a cabo un estudio de hábitos de uso del agua en los hogares madrileños por el que tratan de estimar de forma pormenorizada cómo influyen los horarios, las fuentes de uso o los principales parámetros sociológicos en el consumo. En una primera fase se ha trabajado sobre una muestra de 5.000 y actualmente se estudian 500 hogares de diferentes tipologías.
La investigación, enmarcada en el programa de I+D+i de la empresa, arrancó en 2005 con una primera fase en la que participaron 5.000 hogares y donde se tomaron datos como el nivel de renta familiar, los metros cuadrados de la vivienda, el número de personas que la habitan o las edades de los integrantes de la familia, según explica Francisco Cubillo, subdirector de I+D+i del Canal de Isabel II. "Se trata de conocer cómo varían las necesidades de agua según los estratos sociales, por ejemplo, o hasta qué punto se incrementa el consumo conforme aumentan los inquilinos de la vivienda".

En dos meses estarán las conclusiones de esa primera fase a la que ha seguido un segunda investigación, esta vez en 500 hogares de la Comunidad, en los que se trata de conocer el consumo exacto por segundos y franjas horarias, así como el desglose del consumo. Para ello, explica Cubillo, el Canal ha instalado en los hogares que voluntariamente se han prestado a ello, equipos de contadores muy precisos que permiten conocer de dónde procede el agua: lavadora, lavaplatos, inodoro o ducha.
"En esta segunda fase nos encontramos con un problema, y era la poca representatividad de hogares de gran tamaño o con un número elevado de miembros" por lo que se decidió ampliar la muestra de 300 a 500 hogares, además de a comercios e industrias -peluquerías y gimnasios-, hoteles y oficinas. Otra faceta de la investigación ha consistido en la instalación en 120 viviendas de equipos de fontanería de uso eficiente del agua como grifos con perlizadores -dispostivo para reducir el consumo-, cisternas de doble botón o duchas con aireadores.
El subdirector de I+D+i señala que "no existen experiencias de este tipo" en el mundo por la dificultad que reviste "entrar en los hogares y hacer un poco de ' gran hermano' de sus costumbres".