martes 20 de julio de 2010, 00:00h
Actualizado: 30/07/2010 11:17h
Rodiezmo no será lo mismo este año. La ausencia de Zapatero en esa cita inaugural del curso político con los mineros de León y Asturias, rompe una tradición y, sobre todo una tendencia a superar lo prometido con renovadas promesas y renovados incumplimientos. Este año no tenía ZP nada que ofrecer a los mineros y a sus compañeros de la UGT, como no fuera su cabeza en la bandeja de una huelga general, y eso es impensable. Este año no bajará a la mina, porque el filón se ha agotado y no tiene nada que sacar, ni ninguna promesa que vender después de haber quemado una buena parte de las reservas de derechos sociales de esos mineros y del resto de trabajadores del país. En vísperas de una huelga general no parece oportuno ponerse el mono, mancharse las manos de carbón y compartir con los mineros una jornada de precariedad social y laboral. Puede que además este año falten a la cita de Rodiezmo algunos trabajadores que han perdido el curro desde el pasado año, algunas víctimas de las promesas incumplidas de Zapatero. No podía hacer trueque con los mineros; es decir, prometerles mejoras sociales a cambio de votos. Ya no tiene crédito, ya no se fían de él. Este año tendrá que cantar la Internacional, no a los cuatro vientos de las cuencas mineras, sino en la intimidad, mientras viaja en avión, mascullando entre dientes lo de ¡malditos roedores!, en alusión a esos sindicalistas que roen su popularidad con una huelga para inaugurar el curso.
Se me ocurre que podría mandar en su lugar a la exministra Magdalena Álvarez, para que encandile a las masas mineras de la UGT contándoles cómo alguien como ella, se puede doctorar en inutilidad al frente de un ministerio y de ahí pasar a trabajar en el Banco Europeo de Inversiones por el módico sueldo de 22.000 euros mensuales, que lo mismo no lo gana un minero al año.
En fin, este año Rodiezmo no será una fiesta, pero tampoco un funeral por la ausencia de ZP. Señor presidente del Gobierno: cure su tristeza, su melancolía, escuchando durante el viaje a China la canción de Antonio Molina, 'Soy minero'.
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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