La Obra Social de Caja Madrid enfrenta una profunda reorganización de sus centros. Desde la entidad reconocen que la crisis les ha afectado y explican que cerrarán algunas instalaciones "redundantes" y ampliarán otros bajo el modelo de La Casa Encendida.
La crisis ha pasado factura a las cajas de ahorro y Caja Madrid no ha sido una excepción. Este año ha bajado su presupuesto para fines sociales en casi un 20 por ciento, de unos 180 millones de euros a 130, según un portavoz de la entidad financiera. El PSM, crítico con el recorte, amplía la disminución del presupuesto hasta casi el 50 por ciento.
"Estas reducciones se están dando en todas en las cajas. Si descienden los beneficios, también tienen que disminuir los gastos sociales para que la empresa pueda seguir funcionando", indicaron desde la obra social. Hay que recordar que en 2009
Caja Madrid ganó alrededor de un 25 por ciento menos y tuvo que aumentar considerablemente el dinero destinado a provisiones por la crisis.
En cualquier caso, el portavoz de Caja Madrid explica que más que un recorte "es una reorganización de los centros y una optimización de los recursos. Se trata de ver cuáles no tienen sentido que sigan existiendo, y cuáles deberían tener más recursos". En cualquier caso, la caja asegura que no despedirá a ningún empleado, aunque sí contemplan que haya traslados entre centros.
En estudio
Caja Madrid tiene en la actualidad unos 100 centros de la obra social repartidos por el país, la mayor parte en Madrid. De ellos, los que tienen más posibilidades de ser cerrados son bibliotecas y centros de mayores. "Cuando se construyeron hace ahora 30 o 40 años no había nada en esos barrios. Ahora hay otros similares en la misma zona que dependen de las administraciones, por lo que son redundantes".
Las fuentes consultadas aseguran que aún no se ha concretado cuántos centros se cerrarán ni dónde, aunque el PSM apunta que pueden ser entre 10 y 15 centros de mayores y otras tantas bibliotecas. Lo que sí tienen claro es que algunos dejarán de funcionar y que el Consejo de Administración de la Caja aprobó un recorte de su presupuesto .
La reorganización no supone solo la desaparición de centros, sino que también implicará "otras muchas cosas que antes no había", según el portavoz. La entidad quiere trasladar la experiencia de la Casa Encendida a otros lugares. La idea es que los centros no se dediquen solo a un cometido, sino que pueda albergar variedad de propuestas para distintos tipos de usuarios.