martes 06 de julio de 2010, 00:00h
Actualizado: 12/07/2010 12:25h
Este va a ser el veraneo del gorroneo. En esta país se hacen estudios para casi todo que no sirven para casi nada. Y no podían faltar aquellos que se han convertido en un clásico, como los que sondean y analizar dónde y cómo van a pasar los madrileños sus vacaciones veraniegas, cuánto se van a gastar y el número de desplazamientos previstos, en los que se contabilizan no sólo los que se realizan para salir de vacaciones, sino también los de ir a trabajar o de ocio de fin de semana.
La crisis económica ha alterado todos los tópicos establecidos sobre las vacaciones de los madrileños, y así nos encontramos con que este año van a ser muchos menos los que salgan a disfrutarlas fuera, sobre todo aquellos que en otro tiempo de bonanza hubieran viajado al extranjero. Cuando la economía doméstica se encuentra bajo mínimos y el presupuesto familiar necesita oxígeno a partir del día quince de cada mes, es difícil hacer un apartado para ir ahorrando dinerito de cara a las vacaciones estivales. Por eso los estudios de referencia aseguran que habrá menos ocupación hotelera, menos alquiler de apartamentos y también menos en casas rurales; por el contrario, más ocupación de segunda vivienda, el que la tenga, y de la casa en el pueblo o de la casa familiar en lugar distinto al que se reside.
Este va a ser el veraneo del gorreo, en el que se active como nunca la picaresca española y se busque desesperadamente el gratis total. El hijo pródigo vuelve a casa, no por Navidad, sino mucho antes, por vacaciones de verano. Vuelve a la casa de los padres o de los parientes en el pueblo tranquilo que le vio nacer, y la familia lugareña se alegra de que la crisis al menos haya servido para pasar las vacaciones como antaño: todos juntos, en la casa de siempre. El que no tenga pueblo o casa en el pueblo, se apuntará a la segunda opción: la del apartamento del amigo en la playa; se enganchará en la casa común de la amistad interesada. Este año algunos se van a tomar al pie de la letra lo de: “a ver ser venís a pasar con nosotros un par de días al apartamento de la playa”. Y si pueden ser dos semanas, mejor que mejor.
La crisis no deja muchas alternativas. Si no tienes remanente para veranear: o te quedas en casa o te marchas al apartamento del amigo, o a la casa del pueblo de toda la vida. Y luego dicen que la crisis afecta gravemente a la unidad familiar.
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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