Madrid tenía ganas de escuchar una de las voces más respetadas del 'reggae', Max Romeo, como demostró una Sala Heineken casi llena. La primera en subir en el escenario fue la Charmax Band. Sus integrantes empezaron a pincelar los primeros compases de reggae que supieron defender todo el concierto a pesar de los problemas técnicos que tuvieron.

El artista invitado Jimmy Riley (padre de Tarrus Riley) no tardó en aparecer con una simpatía desganada y, tras unos minutos de 'show', abandonó el escenario sin pena ni gloria.
Su actuación sirvió para calentar la sala y recibir (tras el 'medley' de rigor de la Charmax Band) a un Max Romeo más envejecido que las últimas veces que había visitado la Península, pero con una voz y una energía envidiables. Nada más empezar ya tenía a todo el público en el bolsillo con su 'One step forward'. La curiosidad del concierto la protagonizó el mismo Max Romeo al solucionar por su cuenta algunos problemas técnicos mediante un micrófono abandonado encima del escenario.
Un concierto lleno de clichés de reggae como la 'capella' de 'Redemption Song' o el 'medley' de grandes clásicos del ska. Antes de los bises, Max Romeo ya se había ocupado de hacer enloquecer a la sala con 'War inna Babylon' y 'Chase The Devil'.