Mirando al cielo, con el pelo recogido y con semblante relajado, la 'mujer de Coslada' observará el ir y venir de los habitantes. La localidad acogerá una escultura, de más de dos metros y medio de altura y dos toneladas de peso, cuyo 'padre' es uno de los máximos exponentes del realismo español, el pintor y escultor castellano-manchego, Antonio López. "Es una mujer que nace de la tierra. Se me ocurrió que podía ser muy interesante prolongarla hasta debajo del ombligo y que aparecieran los brazos, los hombros y pecho. Es muy difícil decir lo que representa, es una mujer que mira hacia arriba, está desnuda y representa el asombro ante el mundo", manifiesta el artista.

La escultura descansa en un taller de Arganda del Rey hasta que finalice el trabajo de fundición en bronce de las 44 placas de poliestireno de alta densidad que componen la obra. Los metales se trasladarán al municipio cosladeño para ir ensamblando cada parte hasta su montaje final. Antonio López lleva trabajando más de un año en esta obra de arte, uno de los pocos trabajos del artista que dibujan el paisaje urbanístico, y del que tan sólo algunas ciudades privilegiadas pueden contar con su legado. "Para mi es una satisfacción enorme porque llevo muchos años trabajando, pero es el tercer trabajo que hago que excede del tamaño natural. El primero es el de los Reyes que están en Valladolid, junto con los hermanos López Hernandez; el segundo son las cabezas de bronce de Atocha y el tercero es este trabajo". A sus 74 años, Antonio López valora esta oportunidad de exponer de manera permanente en Coslada, como "una nueva forma de trabajar que para mi es un regalo precioso".
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El busto está inspirado en el retrato de una "copia exacta a escala de una modelo preciosa". El artista reconoce que "es algo que no se puede inventar, aunque el gesto aleja la escultura del retrato objetivo, la escultura ha crecido con naturalidad, el cuello y tórax confieren a la mujer un toque enigmático y con mucha presencia."
El autor no se cansa de observar, con modestia, su creación. Lo más importante, afirma el escultor de Tomelloso, es "llegar a hacer esta escultura a mis 74 años, quizás con menos años no hubiese conseguido tanta naturalidad." Todavía no tiene nombre, pero seguro que los vecinos de Coslada no tardarán en bautizar a la que de momento se conoce como 'la mujer de Coslada'.