El Defensor del Pueblo,
Enrique Múgica, va a ser condecorado el próximo 24 de junio con la medalla de la Policía Municipal. El alcalde
Alberto Ruiz- Gallardón le premia a por sus contactos continuos con este cuerpo policial en el desempeño de su tarea. Las relaciones entre Múgica y el Ayuntamiento siempre habían sido hasta ahora de fiscalización por parte de la oficina que dirige Múgica de la actividad municipal, desde denuncias sobre temas urbanísticos hasta peticiones de mejora de la seguridad, como ocurrió en el caso del Balcón de Rosales, discoteca en la que falleció el joven
Alvaro Ussía.
Si bien Gallardón y Múgica coinciden en que ambos fueron versos sueltos en sus respectivos partidos —"fueron" porque Gallardón ya no lo es, al haberse convertido en uno de los endecasílabos del soneto que pergeñan en Génova "Venció
Rajoy y pude ser ministro"—, no les ha unido nunca una estrecha relación, ni siquiera por el hecho de que Múgica y el padre del alcalde, José María Ruiz-Gallardón, compartieran calabozo en la Dirección General de Seguridad cuando en 1956 intentaban organizar un Congreso de Escritores Jóvenes con el que no estaba de acuerdo el régimen franquista.
