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Se inauguraron en 2008 con cuatro años de retraso

Los Teatros del Canal derrochan energía y deberán someterse a nuevas obras

Los Teatros del Canal derrochan energía y deberán someterse a nuevas obras

miércoles 21 de abril de 2010, 00:00h
Actualizado: 22/04/2010 13:53h
Los Teatros del Canal no son el paradigma de la eficiencia energética. Según su máximo responsable, el catalán Albert Boadella, tienen "serios problemas energéticos" y un "desmedido" consumo energético. La culpa, según el dramaturgo, es del propio proyecto arquitectónico.
El problema, explicó este miércoles Boadella en la comisión de Vicepresidencia, Cultura y Deportes de la Asamblea de Madrid, está en la propia obra: "La parte de edificio que envuelve estos espacios -los teatros propiamente dichos- presenta serios problemas energéticos. El proyecto no fue capaz de prever el desmedido consumo energético que significaban aquellas formas arquitectónicas, lo cual nos obligará en el futuro a intervenir decisivamente para frenar este despilfarro de energía realmente innecesario".

Los fallos, al parecer, no se quedan en un "derroche desproporcionado de kilovatios por la simple exhibición de unas formas arquitectónicas". Boadella detalló a los diputados presentes que los espectadores del primer piso de la sala configurable tenían que ver el espectáculo a través de una especie de tela de gallinero porque las butacas estaban demasiado retiradas. "No sé si el arquitecto lo del gallinero lo entendió en forma literal y quizá por eso, colocó las butacas de esta forma", ironizó en palabras recogidas por Europa Press. Además, detalló que entre ésta sala y el teatro principal se ha tenido que instalar protecciones al detectarse que de una a otra se escuchaban sonidos.

 Según el director artístico, los fallos en un teatro son normales dada la complejidad de sus elementos técnicos, por lo que en este primer año desde su llegada se han realizado "bastantes modificaciones" que se prolongarán en el tiempo.

Gallardón, Navarro Baldeweg y Aguirre el día de la apertura de los Teatros.Un proyecto con grandes problemas
El derroche energético es el penúltimo quebradero de cabeza que el Gobierno de la Comunidad de Madrid tendrá que afrontar en los teatros. Esperanza Aguirre heredó de Alberto Ruiz Gallardón un proyecto que se concluyó en 2008 con un sobrecoste de 26 millones de euros y una inversión total de 100 millones entre infraestructuras y equipamientos.

Su diseñador, el santanderino Juan Navarro Baldeweg, sólo los acabó tras 4 años de retrasos y después de que se le apartase temporalmente de la obra por no presentar plazos ni presupuesto cerrado. Finalmente, su inauguración para las autoridades -que no para el público- se realizó en septiembre de 2008. Para la ocasión se programó una polémica gala (coincidió con las protestas contra la posible entrada de capital privado en el Canal de Isabel II- que costó 2 millones de euros y que, como adelantó Madridiario, protagonizó el músico Nacho Cano. Esperanza Aguirre declaró después que, de haber sabido antes el coste de la ceremonia, no la habría realizado.
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