Barrio Martín, arqueólogo de la Autónoma
"Patentaremos trabajar con láser en el hierro"
jueves 25 de marzo de 2010, 00:00h
Actualizado: 26/03/2010 14:12h
La construcción del laboratorio SECYR se extendió durante cuatros años. En cambio, los resultados científicos no se han hecho esperar. El centro de investigación dirigido por Joaquín Barrio cuenta con numerosas instituciones y organismos que reclaman sus servicios. Restaura objetos arqueológicos utilizando una de las técnicas más avanzadas: el láser.
El flamante laboratorio de la Universidad Autónoma de Madrid es singular. No hay otro, en ninguna universidad española, que cuente con la tecnología que se maneja en el SECYR (Servicio de Conservación Restauración y Estudios Científicos del Patrimonio Arqueológico). Lo confirma su director, Joaquín Barrio Martín: “El laboratorio es único porque no hay otro que se dedique a estudios arqueológicos y a la restauración como éste”. La Comunidad de Madrid puso al servicio de esta universidad un laboratorio con tecnología pionera y bien que la están explotando.
Hace apenas un año, el Ministerio de Ciencia les adjudicó un proyecto ambicioso en el que colaboran centros de investigación como la Universidad americana de Arizona, la francesa de Toulouse, el Instituto de Patrimonio Histórico (IPH), el Centro de Restauración de Simancas y la Universidad de Lérida. El laboratorio de la UAM, que participará en este proyecto llamado Láseres hasta el año 2010, tiene como cometido la restauración de los metales que procedan de excavaciones arqueológicas usando una de las tecnologías más modernas: el láser.
El láser SFR de Nd:YAG trabaja a una frecuencia de emisión de 1064nm. La radiación que desprende el contiene grandes cantidades de energía lumínica. Al emitir en diferentes longitudes de onda y a distintos intervalos, denominados pulsos, el láser se convierte en una tecnología capaz de adaptarse a la limpieza de distintos materiales ya sean metales o piedras. El equipo dirigido por el arqueólogo Joaquín Barrio es el precursor del uso de esta herramienta para limpiar metales arqueológicos o piezas de gran valor histórico facturadas en metal. Su mérito no ha sido el descubrirla sino aplicarla a su campo de trabajo: la arqueología. “El láser es una tecnología que está muy desarrollada en trabajos de arquitectura. Por ejemplo, en Italia se usaba mucho para limpiar las puertas de las grandes catedrales. Pero una cosa es aplicar esta técnica a la limpieza de grandes superficies y otra, utilizarla en materiales muy delicados y sensibles. Los resultados que consigue el láser no los logra otra herramienta”, explicó Barrio.
Dos maneras de limpiar
El director del SECYR desvela que el láser es muy complicado de utilizar en trabajos con metales. “Un objeto se puede limpiar de dos maneras: por impactos con resultado de carácter térmico o por efecto mecánico, que es de la manera que se actúa en las piedras, levantando concreciones”. Los materiales, que son conductores de calor, absorben mucha cantidad de calor que si el científico no maneja los parámetros adecuados, con el uso del láser puede llegar a fundir el material.
Así que cuanto más conductor sea el material que restauren los arqueólogos, más problemático se hace el trabajo. “Es interesante cuando los metales tienen colores diferentes porque el láser es capaz de discriminarlos”, cuenta Barrio, que anuncia que su equipo se va a especializar solamente en los objetos que han estado enterrados. “Es una herramienta interesante pero aún necesitamos tres o cuatro años más para sacarle todo el partido”, pronosticó sobre el uso del láser. No obstante, a pesar de acumular pocos meses de trabajo con el láser, ya piensan en un objetivo ambicioso: patentar un procedimiento del láser sobre el hierro. “En el primer trimestre del 2010 pediremos la patente al organismo nacional y después, en el caso de que nos la den, pediremos también la patente a Europa”, avanzó Barrio, que aclaró que la patente pertenecerá al equipo investigador y a la UAM.
Este laboratorio/servicio de la UAM trabaja como centro asociado para empresas, organismos e instituciones públicas y también presta sus servicios a otras universidades nacionales e internacionales. Actualmente colabora con la Universidad de Valladolid en la restauración de materiales metálicos de la necrópolis de Pintia; rehabilita punzones de una necrópolis neolítica que hay en Caravaca de la Cruz, en un proyecto liderado por la Universidad de Murcia mientras que para la Universidad de Castilla La Mancha, el SECYR repara la colección de piezas de la ciudad romana de Valeria. Los trabajos finalizados recientemente han sido la restauración del mango de un puñal romano con incrustaciones de marfil y plata, cubierto por productos de corrosión, que le encargó una fundación británica; para la Academia de Historia, que le encomendó al equipo dirigido por Barrio la limpieza de una colección de monedas; o la restauración del epígrafe que daba nombre a la ciudad romana de Sisapo emplazada al sur de Ciudad Real.
Mantener el trabajo
“En el laboratorio se restauran piezas de muchos yacimientos. Trabajamos con 12 yacimientos al año, desde el norte de España hasta Carteya, en Tarifa”, expuso Barrio. El laboratorio, financiado por el Vicerrectorado de Investigación de la UAM y respaldado por la Comunidad de Madrid, aspira a complementar todos sus gastos con las aportaciones de aquellas instituciones y centros que contratan sus servicios, aunque Barrio desvela las experiencias negativas que acumulan con las empresas privadas: “La experiencia con empresas ha sido bastante negativa porque nunca ha pagado a la Universidad los costes de los trabajos. No trabajaremos con empresas, a no ser que paguen por adelantado”, anunció. Económicamente, el SECYR de la UAM desea comenzar a funcionar con cierta autonomía por la cantidad de trabajos que les encomienden. Los fondos que reciben sirven para pagar el mantenimiento del láser y del resto de la tecnología que hay en el laboratorio. Las universidades de Murcia y de Castilla La Mancha, y la Junta de Andalucía son los que más veces han recurrido a los servicios del SECYR.
Dar servicio a empresas privadas, instituciones o centros universitarios no es el único objetivo de este laboratorio único en España. Su director, Joaquín Barrio, explica que han querido darle a este nuevo centro de trabajo dos enfoques distintos. “El laboratorio apoya científicamente a proyectos de arqueología de la Universidad Autónoma y también a otros centros universitarios, y por otro lado, damos cobertura a proyectos de restauración física de intervención de objetos”, arguyó el arqueólogo y restaurador, que insistió en la faceta docente del laboratorio. “Damos un servicio que no tiene ninguna otra universidad española. El SECYR tiene un cometido pedagógico de apoyo a los alumnos que estudian Arqueología en la UAM”. Para ello, la universidad madrileña ha creado un plan de estudios para que los alumnos se preparen también en este nuevo laboratorio para que este nuevo centro de investigación tenga la doble vertiente de servir a la comunidad universitaria, así como su propia autonomía de gestión para dar servicio a empresas, investigadores asociados y otras universidades.
En enero, el SECYR recibirá una gran noticia. El laboratorio tendrá el certificado de ISO 9001 próximamente. “Es una garantía que no tiene otro laboratorio en restauración y conservación”, reveló Barrio, que aseguró que será el único laboratorio nacional con este certificado. “Muchas empresas solamente pueden trabajar con laboratorios que hayan sido calificados con la garantía de ISO 9001”. Un motivo más para ganarse esa singularidad.