Metro de Madrid y la asistencia a personas con problemas de movilidad
Por
Mercedes Domínguez Molina
lunes 22 de febrero de 2010, 00:00h
Actualizado: 22/02/2010 13:24h
Es por todos conocido que, en los últimos años, Metro de Madrid ha hecho un esfuerzo digno de ser reconocido en cuestiones de movilidad y accesibilidad. Sin embargo, lo que les quiero relatar, pone de manifiesto que hay un enorme camino por recorrer en este sentido, y, en concreto, en relación con la asistencia directa a personas dependientes o, en general, con problemas de movilidad, por ejemplo en las muchas estaciones que a día de hoy no cuentan aún con ascensores.
El pasado 2 de febrero, me encontraba en la red de Metro en compañía de mi madre de 76 años, que camina con dificultad, y de mi hijo de 3 meses transportado en un carro de bebé. Equivocadamente en Callao cogí la línea 5 en vez de la 3, por lo que decido bajarme en Chueca al darme cuenta del error. Me encuentro entonces como única salida unas escaleras de piedra. Llamo desde el interfono, exponiendo mi situación, y la empleada que me atiende me indica que regrese a Callao. Le hago ver que no puedo cambiar de andén y solicito, asistencia para salir de allí, a lo que la citada empleada, con una indiferencia y sequedad absoluta, responde que “es mi problema” y que no es su cometido ayudarme.
Ante la frustración que me causan estas palabras y la situación de nerviosismo propia del momento, con el niño llorando, pido ayuda al único viajero que pasaba en ese momento por allí para tratar de subir el carro por la escalera. Estando pendiente a la vez de mi madre, se nos resbaló el carrito intentando subirlo con el trágico resultado de un considerable golpe en la cabeza del bebé.
A partir de ahí, como Vds. comprenderán, no recuerdo con detalle todo lo sucedido. Sí puedo asegurar que fueron otros viajeros los que me asistieron, llamaron al SAMUR y solicitaron a los dos empleados (dos, no una) que había en ese momento en el vestíbulo, poder acceder con el niño sangrando a sus dependencias.
Por fortuna, tras cuatro horas de observación en el hospital, a mi hijo le dieron el alta sin más consecuencias que el enorme susto. Y, aun cuando no sea directamente imputable el accidente al comportamiento que tuvo con nosotros el personal de metro, sí creo que es merecedor de un claro reproche moral.
Me gustaría que los responsables de Metro de Madrid reflexionaran sobre estos hechos y tantos otros que ocurrirán diariamente en la red con minusválidos, ancianos, etc. ¿No deberían revisar las funciones de su personal e incorporar la obligación de atender situaciones como esta? ¿Tendrá que pasar, como tantas otras veces, una desgracia completa para que nuestros políticos adopten medidas?