De la cadena perpetua al trabajo perpetuo
domingo 31 de enero de 2010, 00:00h
Actualizado: 02/02/2010 19:26h
En tiempos de crisis económica y con unos datos de desempleo que pintan el futuro de millones de personas muy negro, las sentencias casi siempre son las mismas y van en el mismo sentido. Mientras esperabámos los datos sobre el paro, la clase política entretuvo al personal con ideas ingeniosas para combatir la inseguridad generada por los menores delincuentes. Hasta la fecha, la Ley del Menor se aplica siguiendo los consejos de sus redactores y, aunque se han producido varios desajustes, la sensación generalizada es que la letra de la norma va por un lado y la música por otro.
La detención del asesino de Sandra Palo, cuando intentaba levantar algo que no era de su propiedad, escandalizó a la sociedad porque en vez de estar robando debería estar haciendo otro tipo de actividades, bajo el control de la Administración competente de vigilar la libertad de un joven que asesinó cuando era menor y que dentro de muy poco tiempo estará en libertad, a pesar del execrable crimen cometido con ensañamiento y odio macarra. Rápidamente aparecieron los agoreros y políticos oportunistas para ofrecer el endurecimiento de las leyes como solución al drama vivido por los familiares de los asesinados por personajes como El Rafita En vez de preguntarse cómo Instituciones Penitenciarias o la Consejería de Presidencia se comportaron de manera tan irresponsable al quedar el asesino de Sandra Palo sin vigilancia, el PSM echa la culpa al Gobierno regional por ceder el control de este penado a la Administración central sin muchas aclaraciones y con falta de documentación sobre el historial de este desecentrado joven, y el PP responde señalando que esas cuestiones eran responsabilidad de los otros, los del Ejecutivo socialista.
A ambos les debería dar vergüenza tirar balones fuera y pasar de todo hasta la aparición de este anómalo y por cierto minoritario caso que quieren convertir en norma para todos. Los que quieren cambiar la Ley del Menor, además de ruido y miedo, poco más ofrecen. Aprovechan la ocasión para proponer la implantación de la cadena perpetua revisable contra la inseguridad. Además de ser una condena inhumana, por muy inhumano que sea el crimen a juzgar, es un jarro de agua fria sobre la necesaria reinsercion del reo que recoge la Constitución. No hay nada que demuestre que este regalo penal mejorará la situación. Unos dicen que es constitucional esta condena que agrada al PP, otros señalan que es inconstitucional pero callan sobre su aplicación. Para el PSOE, no es buena ni mala, sólo contraria a la Carta Magna. Después de este debate sobre los castigos penales, llegan los nefastos datos de la EPA.
En España, casi 4,4 millones de personas están sin trabajo, y en la Comunidad de Madrid rozamos la cifra fatídica del medio millón de desempleados. Con esta panórama tan espeso, el Gobierno de Zapatero da un paso al frente y propone casi el trabajo perpetuo, retrasando la edad de jubilación a 67 años. Asegura que si los trabajadores siguen cotizando más años a la Seguridad Social, habrá pensiones para todos. Los creativos de estas soluciones contra la crisis y para mejorar la seguridad ciudadana tienen abundante imaginación y exceso de conocimientos teóricos sobre los delincuentes menores y mayores y los trabajadores con 67 años que llevan toda su vida currando. Seguro que no saben cómo es una cárcel por dentro y qué pasa por la mente de los penados cada una de las noches que pasan en sus chabolos. Vamos marcha atrás, como los cangrejos, y muchas de las llamadas conquistas sociales se esfuman poco a poco.
Allá por el siglo XX, cuando se conquistó la jornada laboral de 40 años, algunos pensamos que algún día se rebajaría a 35 horas semanales. Alguna directiva de la UE habla ya de acercarse a las 60 horas. Y ahora, cuando la crisis lo inunda todo, Zapatero intenta convencer a los demás, sindicatos, empresarios, gente de derecha, izquierda y centro, de la bondad de la propuesta de una persona buenista que quiere extender la vida laboral de las personas hasta alcanzar la eternidad en el puesto de trabajo. Más penas, más castigos, más horas de trabajo para conseguir un sueldo digno, más años de trabajo y por fin la retirada definitiva para conseguir que algunos tengan una pensión tan baja que sólo sirva para recorrer el último paseillo con tanta pena como dan las penas que ofrecen para los demás.
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Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
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