Comenzamos un nuevo período de sesiones en el Parlamento de Madrid, un tiempo donde a tan solo 500 días tendrán lugar las elecciones municipales y autonómicas. Muy poco tiempo, ya para que los distintos partidos de la región vayan poniendo en marcha el motor de su maquinaria electoral. El Partido Popular e Izquierda Unida ya tienen sus candidatos y el PSOE en Madrid, como en el resto de España, dentro de poco los tendrá, con pocas sorpresas, a pesar de la densa niebla de estos días en Madrid.
Y es que Madrid no es un lugar más; Madrid no se improvisa y, como decía Antonio Machado, Madrid es “rompeolas de todas las Españas”. A pocos meses de la contienda electoral, la estrategia de cada partido ya se va fraguando entre reunión y reunión. Toda una noble actividad, imaginar, soñar, reinventar la sociedad madrileña, conocer como está y que problemas tiene para actuar, buscar soluciones y aportar, desde distintas visiones, un Madrid para los próximos años, el mejor espacio para la convivencia, un lugar donde sus gentes diversas puedan hacer algo más que trabajar.
Y es que el otro día, mientras cruzaba algunos mensajes con algunos ciudadanos a través de twitter, me hizo pensar cómo transcurre el tiempo en nuestros días. Twitter es posiblemente el medio de comunicación donde se puede ver nítidamente cómo pasa la vida de la gente en tan solo 140 caracteres.
Un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo, otro tercio trabajando y el otro tercio disfrutando de nuestro ocio. Y dentro de nuestro ocio, tenemos que dividir ese tiempo en trasladarnos de nuestra casa a nuestro trabajo y viceversa, consumir tiempo en comprar enseres para subsistir, alimentarnos, y un largo numero de actividades rutinarias necesarias que limitan y reducen nuestro tiempo.
Pero ¿qué es el ocio? Para Hegel, el ocio era el tiempo para descansar después del trabajo. Otros definen el ocio como un espacio que se puede incluir dentro del trabajo si este es creativo, para los griegos era el espacio a reflexionar sobre la vida, la ciencia y la política. El ocio es uno de los pilares de la cultura occidental, hasta la etimología nos orienta a ello, ocio se dice en latín schola, en castellano escuela. Así pues, el lugar donde se lleva a cabo la educación significa ocio.
Para Saramago en su 'Caverna', el hombre hoy vive sometiendo su ocio, atado de pies y manos, inmóvil como un cadáver con las cenizas de lo que antes fue una hoguera. Saramago presenta la petrificación humana en una sociedad que somete su ocio al Centro sacralizado, una ciudad dentro de otra ciudad, basada en el neoliberalismo, la economía de mercado y la influencia de los medios comunicación.
Y yo quiero un nuevo Madrid diseñado para el ocio. Quiero soñar con otro Madrid, una región donde su Gobierno solo hable de los temas que realmente importan a los madrileños; una región donde los ciudadanos, además de trabajar y dormir, puedan disfrutar de sí mismos. Unos ciudadanos que deseen compartir el conocimiento, puedan crear. Quiero un Madrid donde no haya un solo ciudadano, venga de donde venga, que quiera y pueda aportar lo mejor de sí mismo a esta sociedad y que esta sociedad le dé la mejor sanidad, la mejor educación (una Escuela en Red 2.0) y en definitiva la mayor protección para él y los suyos. Quiero ver a todos los madrileños con una sonrisa, siendo felices, siendo rebeldes frente a las injusticias, siendo fuertes frente a los poderosos, porque son ellos quienes realmente tienen el poder y sabiendo que otro Madrid es posible, que todo puede cambiar si ellos quieren.
Comienza un nuevo período de sesiones en el Parlamento de Madrid y quedan tan solo 500 días para hacer realidad otro Madrid. Estoy seguro que los madrileños, no van a desaprovechar la oportunidad de dar un paso para cambiarlo. Cambiemos juntos Madrid.
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José Cepeda es vicepresidente del Grupo Parlamentario Socialista