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Es un tsunami

Es un tsunami

lunes 18 de enero de 2010, 00:00h
Actualizado: 22/01/2010 14:18h
La televisiva Karmele Marchante, colaboradora en programas del corazón y famosa por sus encontronazos mediáticos con periodistas del cuore como Jesús Mariñas, ha decidido rizar más el rizo y presentarse como candidata para representar a España en el próximo festival de Eurovisión. La modalidad de elegir a quien participa mediante concurso vía internet no es nueva: ya se utilizó el año pasado para elegir a Rodolfo Chikilikuatre, cuyo baile "El Chiki-chiki" llenó de pasmo al personal europeo. Al español no tanto; ya habíamos tenido ocasión de seguirle de cerca durante meses, y hasta nos aprendimos letra y coreografía del tema en cuestión. Pero en Europa aún deben de estar dudando entre dos opciones: si nos habíamos vuelto locos o, simplemente, habíamos decidido reírnos del festival en su cara.

La Marchante partió ayer, primer día de votos de las candidaturas —313 en total— como la favorita. Se presenta bajo el nombre artístico de Popstar Queen —la reina del pop star—, y con su tema 'Soy un tsunami' había conseguido más de 15.000 apoyos en internet en sólo unas horas. Sin entrar a valorar las capacidades canoras de la comentarista, de las que desde mi ignorancia dudo abiertamente, la cosa no suena muy seria. Eurovisión, visto desde la distancia, era ese programa que por un día nos hacía soñar con triunfos internacionales, ese en el que aprendimos a decir Reino Unido en Francés —"guayominí"—, y en el que al final perdíamos porque "todo era política".

Han pasado años, ha cambiado la política en más de media Europa, y Eurovisión se ha convertido en un reino de taifas —dicho sea sin intención de faltar— donde los ex países del Este campan a sus anchas, y ganan por goleada año tras año. Dicho lo cual, enviar como abanderada a Karmele Marchante —algo posible y hasta probable, aunque desde mi punto de vista no deseable— es tirar la toalla antes de que empiece la batalla. Y ante la pseudogracia iconoclasta del Chikilikuatre, en la que algunos podían encontrar una velada crítica al modelo, lo de la comentarista más bien parece sal gorda, y el único tsunami que imagino es el de las carcajadas que puede generar en toda Europa nuestra representación.

Claro que para tsunami, el de Patio Maravillas: como el ave fénix, renace de sus cenizas, y es seguro que para estas fechas tienen ya prevista una alternativa a su centro de ocio y cultura alternativa para el caso de que sean expulsados también de la nueva ubicación. Con mucha inteligencia, tras 'okupar' lugares vacíos desde hace tanto que en los alrededores nadie se ofende por el nuevo vecindario, se presentan en sociedad, y enseñan lo que van a hacer: talleres, clases, espectáculos. En definitiva, dejan claro que ellos van a dar y no a pedir, que ofrecen, y no solicitan; que no buscan, sino que permiten que otros se encuentren. Qué gran contraste entre los ácratas cultos del Maravillas y la cutrez eurovisiva de la reina de los mares...
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