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Un muro separa a Ayuntamiento y Comunidad en Serrano

Un muro separa a Ayuntamiento y Comunidad en Serrano

jueves 30 de abril de 2009, 00:00h
El hallazgo de una canalización y una parte de la cerca de Felipe IV paralizó momentáneamente la remodelación de la calle de Serrano. Este hallazgo y las talas de árboles supusieron enfrentamientos entre la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.
El año comenzó para Serrano como terminó: zanjas, excavadoras, desviación de viales, ruido, polvo, escapes y riadas de agua, cortes de luz y muchas obras desde el cruce con la calle María de Molina hasta la plaza de Independencia. Todo ello provocó la protesta continua de comerciantes (todas las encuestas veían de forma negativa las obras) y vecinos de la zona (que sufrieron vibraciones de sus casas y hasta se tuvo que desalojar un edificio de oficinas).

También fueron causa de la parálisis en el tráfico por el centro porque durante todo el año apenas se circuló por un par de carriles. Las calles transversales también sufrieron las consecuencias. Mientras, desde el departamento de Movilidad del Ayuntamiento se las veían y se las deseaban para trazar planes de circulación que pudieran asumir la cantidad de tráfico que, a pesar de todo, seguía pasando por la zona.

"Hipócritas" y "fariseos"
Los árboles fueron el primer pulso entre ambas administraciones. El Ayuntamiento de Madrid taló 34 árboles y podó el 6 por ciento de los 1.500 de la calle. Sin embargo, un informe del Seprona elevó a 53 los ejemplares cortados y a 183 los que habían sufrido podas abusivas. El Consistorio y los ecologistas tacharon de "hipócrita" y "fariseo" al equipo de Esperanza Aguirre porque calculaban que el Gobierno regional había talado sin autorización hasta 500 árboles en la ciudad.

El hallazgo en mayo de un muro de la cerca de Felipe IV -recinto histórico construido en 1625 y derribada en 1854 que definía el perímetro de la ciudad- supuso la paralización automática de las obras porque había que hacer catas y estudios arqueológicos por parte de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno regional. La estructura iba parelela a la fachada del Museo Arqueológico. Aunque en todo momento se habló de cooperación entre ambas administraciones, rápidamente surgió el enfrentamiento. El Ayuntamiento propuso trasladar los restos y la Comunidad se ciñó a una norma que implantó Alberto Ruiz-Gallardón cuando era presidente de la Comunidad de Madrid, que obligaba a conservar los restos arqueológicos 'in situ'.

Enfrentamiento
El segundo capítulo de la historia surgió con el hallazgo en julio de un supuesto viaje de agua. La Comunidad indicó que una de las paredes del aparcamiento debía retranquearse metro y medio para respetar la estructura. El Ayuntamiento suspendió las obras hasta que se replantease el proyecto y puso un cartel con un mensaje ambiguo en el que se explicaba que la parada se debía a excavaciones arqueológicas que exigía la Comunidad de Madrid según una disposición del Gobierno regional.

La administración regional negó que hubiera paralizado la obra y exigió el cumplimiento de la Ley y la realización de un estudio arqueológico de la zona. De hecho, decía que el Ayuntamiento, al pedir la licencia inicial, se demoró al entregarles el proyecto y se lo dio a cambio de que no hubiese paralización de obras. Desde Patrimonio estudiaron sancionar al Gobierno municipal, pero todo quedó, según las dos partes, en un ejemplo de colaboración y acuerdo.

Otro túnel de la risa
Finalmente, se apostó por el retranqueo en el viaje de agua y, aunque al principio Patrimonio era reticente, se trasladaron los restos de la cerca histórica para su posterior musealización. Aunque todos negaron que se hubiese parado la reforma, lo cierto es que la zona del conflicto se retrasó con respecto al resto.

El verano continuó con cortes casi diarios de carriles o calles anexas, debido a las reformas, la pavimentación y el reasfaltado. Y en otoño se adjudicaron las plazas de los aparcamientos subterráneos, infraestructuras cuya concesión paga toda la remodelación. Se cerró el tramo de obras entre las calles de María de Molina y de Goya, y se concluyó con la adecuación de la calle Jorge Juan. En noviembre se anunció que las obras del 'túnel de la risa' bajo estos tres aparcamientos de Serrano comenzarían el segundo semestre de 2010.

Otra Navidad con obras
Mientras tanto, un grupo de comerciantes, descontentos, denunciaron al Ayuntamiento por las obras de la calle. Argumentaban que las pérdidas que habían sufrido eran muy costosas y exigían una indemnización correspondiente. El Ayuntamiento aseguró que sólo ofrecerían las indemnizaciones estudiadas en la normativa a través de descuentos en el Impuesto de Actividades Económicas. Los comerciantes situados sobre la zona 3 de obras, la más cercana a la plaza de la Independencia, tuvieron que sufrir una segunda Navidad con obras, a pesar de que el Ayuntamiento eles había prometido que sufrirían las consecuencias de las obras en la campaña de 2008. La culpa, recordaron, era del retraso por los enfrentamientos entre instituciones.
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