Desde el día del accidente, los 140 usuarios de este centro -conocido popularmente como 'el oxidado' por su aspecto exterior- han tenido que proseguir sus actividades en seis centros diferentes del distrito. El lunes 30 de noviembre, ante la sorpresa de los usuarios por la dispersión, fueron colocados en la puerta los avisos con las direcciones a las que debían dirigirse para proseguir con sus actividades hasta que los daños fuesen reparados.

Así, los usuarios del servicio de comedor han pasado a compartir mesa con los mayores del centro de Monseñor Óscar Romero, situado a 2 kilómetros del de San Vicente de Paúl; y las actividades de yoga, cestas de mimbre, terapia ocupacional, peluquería y podólogo han continuado en el centro Tierno Galván, situado a un kilómetro.
Por su parte, el centro Roger de Flor, a 1,7 kilómetros del 'oxidado', alberga temporalmente los talleres de poesía-cuentacuentos, bailes de salón y sevillanas, si bien no todos porque otro grupo de sevillanas ha sido reubicado en el centro Francisco de Goya, a 3,7 kilómetros. La ginmasia se está practicando en el Centro Cultural San Francisco-La Prensa, a 1,9 kilómetros; por último, el centro Fernando Lázaro Carreter, que dista 1,4 kilómetros de las instalaciones que se están reparando, alberga los talleres de pintura, manualidades, marquetería, cartas y juegos.

El centro afectado, que había sido
reabierto en 2006 tras una rehabilitación en la que se invirtieron 1,35 millones de euros, sufrió, según fuentes municipales, un "desprendimiento de las bovedillas del techo del comedor" el pasado 26 de noviembre. Tras la inspección municipal, "no se observaron síntomas de un problema de seguridad de la estructura". Después de que
Madridiario preguntara al Ayuntamiento la fecha prevista de reapertura, fuentes del departamento de Patrimonio informaron de que los mayores podrán regresar a su centro el 23 de diciembre.