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Los pacientes primero, gracias

Los pacientes primero, gracias

Por Álvaro Ballarín
miércoles 18 de noviembre de 2009, 00:00h
Actualizado: 24/11/2009 13:15h
En la nueva Ley de la Sanidad de la Comunidad de Madrid lo esencial es la persona: por un lado, supone la conquista de una nueva frontera, al dar por primera vez a los ciudadanos la libertad de elección de médico; y por otro, con el establecimiento de un área única sanitaria, sitúa al paciente en el centro del sistema, de forma que todo gira alrededor de él.

El objetivo último del sistema sanitario son las personas: para nosotros lo importante son los pacientes, no los procedimientos. No hay que confundir los fines con los medios, como hacen los socialistas, empeñados en sostener anticuados procedimientos que, siendo sólo eso, procedimientos —es decir, medios—, ellos convierten en fines, olvidándose de las personas. El objetivo del área única sanitaria es, por tanto, evitar la duplicación de funciones y los gastos administrativos innecesarios, de tal forma que hasta el último euro de la Sanidad se destine a los servicios sanitarios que afectan de forma directa a la salud de los pacientes.

Por cierto, hablando de funciones y gastos innecesarios, ¿alguien entiende que en plena sociedad de la información, con los actuales medios de comunicación, principalmente Internet, haya que pagar a 1.000 personas para que mantengan informados a los trabajadores como si estuviéramos en el siglo XIX? Para informar de cuestiones laborales no hacen falta 1.000 liberados sindicales; ahora, si de lo que se trata es de coaccionar a las autoridades sanitarias y defender a gritos los intereses del Partido Socialista, entonces sí, entonces pueden ser incluso pocos.

Pero lo más grave de este excesivo número de liberados sindicales, que tan buen servicio hacen a los socialistas, es que no los pagan ellos; los pagamos todos los ciudadanos. Si los madrileños pudieran decidir, ¿mantendrían estos 1.000 liberados, que cuestan 30 millones de euros (5.000 millones de las antiguas pesetas)*, o preferirían que ese dinero, que pagan los ciudadanos, les revirtiera en forma de mejoras en la asistencia sanitaria que materialmente reciben?

Los ciudadanos no se lo pensarían ni un solo instante. En el PP lo tenemos muy claro: el dinero es de los contribuyentes y, por tanto, previa reasignación con criterios de redistribución, debe devolverse hasta el último euro a los ciudadanos. Comprendo que no les guste la ley —va a haber menos liberados sindicales para defender al PSOE—, pero para nosotros los pacientes son lo primero.


(*) Con 5.000 millones de pesetas se construye un hospital.
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