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Noches de dátiles y 'harira'

Noches de dátiles y 'harira'

Por Celia G. Naranjo
sábado 12 de septiembre de 2009, 00:00h
Los menores infractores que profesan la fe musulmana —el 19 por ciento de los que pasaron en 2008 por los centros madrileños de internamiento— compaginan el Ramadán con el cumplimiento de sus medidas judiciales. Así viven ellos el mes más importante de su calendario.
Los centros de reeducación huelen a té, dátiles y 'harira' (sopa norafricana) al caer la noche. Al igual que el resto de los musulmanes que viven en nuestro país, los menores infractores que cumplen medidas de internamiento en los centros de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior, observan los mandatos de su fe, muy especialmente en el Ramadán, el mes más importante del calendario musulmán.

Así, poco antes del alba, los educadores despiertan a los chicos musulmanes para que oren y coman antes de que amanezca, momento en que empieza el ayuno. hasta la caída del sol, ya no podrán comer ni beber. Esto último, según explica Luis Maurolaguitia, subdirector del centro Renasco, "lo han llevado especialmente mal este año, debido al calor que ha hecho". Otros años en los que el Ramadán se ha conmemorado en fechas más tardías, añade, ha sido más fácil para ellos.

Pero el hecho de que en 2009 el Ramadán haya comenzado el 20 de agosto también ha tenido una ventaja, y es que la hora en la que estos chicos —cinco de los 19 que hay en Renasco— rompen el ayuno "prácticamente coincide" con el momento habitual de la cena, que tiene lugar a las 20.30. "Al ser un poco antes, los musulmanes toman un té con dátiles y después se sientan a cenar con sus compañeros".

Una fiesta 'en familia'
La ARRMI, que ha buscado los consejos del imán de la mezquita para hacer posible que estos chicos cumplan con su religión durante su internamiento, dispone que durante estos días los menores musulmanes puedan romper todos juntos el ayuno, ya que "lo habitual es que este momento se celebre en familia".

Así, explica Maurolagoitia, "aunque estén en grupos diferentes —pues los chicos se agrupan durante el día en función de la fase de reeducación en la que se encuentren—, pueden celebrarlo juntos". El imán también los visita cada año para recordarles el significado de esta fiesta e incluso aporta cajas de dulces típicos para los jóvenes, así como calendarios y horarios de rezos para que puedan practicar su religión.

En determinadas ocasiones, todos los menores participan en las fiestas religiosas, que se celebran de forma similar en todos los centros de internamiento de la ARRMI. Así ocurre, por ejemplo, en el Teresa de Calcuta, gestionado por Ginso; en El Pinar I y II, gestionados por Fundación Grupo Norte; o en Los Rosales y Puerta Bonita, gestionados por Asociación Respuesta Social Siglo XXI, entre otros.

"En Navidad hay langostinos para todos, igual que en la Fiesta del Cordero hay asado para todos", dice Maurolagoitia. Además, en las cenas de Ramadán, y teniendo en cuenta que al día siguiente volverán las largas horas de ayuno, los chicos son provistos de dátiles y frutos secos para que puedan comer algo más durante la noche, si así lo desean, aprovechando las pocas horas en las que todavía pueden hacerlo.
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