www.madridiario.es

El acusado se define como "agresor" y "peligro social"

Un hombre pide su castración tras asesinar a una niña y violar presuntamente a otra

Por MDO/E.P.
miércoles 04 de abril de 2007, 00:00h
Jesús Agustín Hernández Renes, de 52 años, acusado de agredir sexualmente a una niña de diez años en Miraflores de la Sierra en agosto de 2004 y ya condenado a 46 años de cárcel por haber violado y asesinado a otra en Las Palmas en 1988, escribió una carta al juez tres días después de haber cometido la presunta violación de 2004 en la que pide que le castren porque es "un peligro social".
Asimismo, la carta solicita al Juzgado de Instrucción número 4 de Colmenar Viejo que ordene su ingreso en una "comunidad terapéutica o en un centro extrapenitenciario" en el que pueda curarse de su adicción al alcohol, proceso en el que pondrá su "alma y corazón para aprender a vivir como una persona".

"Solicito ayuda para mi ingreso en un centro dada la peligrosidad social que soy, porque soy un bebedor que no sólo soy incontrolable, sino que cada vez soy más peligroso", dice literalmente Hernández Renes en la misiva, quien agrega que la cárcel no le "resociabiliza". "Pido que se me castre, autorizo a que me operen incluso del cerebro, porque mi deseo es ser persona, algo que no he sido nunca. Jamás nadie me dio esa oportunidad (...). En todo momento pienso en beber y no puedo evitarlo, ése es mi problema, el causante de todos mis males", dice en el escrito realizado a mano.

El acusado, que se define como un "agresor", reclama vivir en un centro de rehabilitación de alcohólicos "aunque tenga que estar encadenado, porque vivir como lo he hecho hasta ahora no es vivir, es estar en el infierno", afirma.

Hernández Renes declaró a finales del mes de marzo de este año ante la Audiencia Provincial de Madrid por estar acusado de un delito de agresión sexual a una niña de diez años. En la vista oral, el representante del Ministerio Fiscal leyó su escrito de acusación en el que considera probado que el 26 de agosto de 2004 el imputado, de 52 años, abordó y obligó a una niña, que volvía de hacer la compra, a que subiera a su casa, en Miraflores de la Sierra (Madrid).

El fiscal señaló que el agresor, que portaba un cuchillo de "26 centímetros de hoja", agarró a la menor "del brazo mientras la amedrentaba diciéndole que como no subiera la mataba". Una vez en el interior de la casa --continúa el escrito--, Jesús Agustín Hernández la desnudó "con ánimo lascivo", la tiró al sofá y la agredió sexualmente. Por otra parte, el procesado fue ejecutoriamente condenado en octubre de 1991 por la Audiencia Provincial de Las Palmas de Gran Canaria a la pena de 46 años de cárcel por haber violado y asesinado a la menor Cathaysa Rosales Vera en junio 1988.

Próximo juicio
Igualmente, el letrado del acusado, Javier Muñoz, manifestó que "puede" que su cliente "se retracte" de las declaraciones realizadas durante el juicio en las que reconocía haber agredido sexualmente a la menor. Muñoz indicó que su representado le ha manifestado su intención de negar los hechos de los que se le imputan, por lo que "es posible" que durante su turno de última palabra --que se le concederá al final de la vista oral que se celebrará el próximo 11 de abril en la Audiencia madrileña--, rechace haber violado a la menor.

Durante la primera jornada del juicio, Jesús Agustín Hernández Renes se definió ante el tribunal como "un peligro público número 1 en la calle" y aseguró que debe "estar en la cárcel". Agregó que las declaraciones acusatorias de la niña de diez años son "verdad porque los niños no mienten" y que en la calle es un "ruin".
"Poco pasó --declaró el imputado en el juicio--, para lo que le pudo haber pasado, porque conociéndome podría haber sido peor. Menos mal que Dios me dio lucidez y me fui, porque si no, la mato (a la niña)", indicó Hernández Renes.

Después de estas manifestaciones la defensa del acusado no cree "que el tribunal tenga muchas dudas". "Creo que la decisión de la pena está en las atenuantes, y espero que los jueces tengan en cuenta su estado de alcoholismo y los informes de los psiquiatras que dicen que mi cliente no es enteramente libre en sus actos".  "Es posible que se retracte, aunque mi representado tiene una personalidad muy compleja y no se sabe muy bien lo que va a pasar", señaló Muñoz.

Sobre la posibilidad de que el acusado ingresara en un centro psiquiátrico en vez de en una prisión, Muñoz apuntó se daría si el tribunal considerara que existe una eximente completa de su responsabilidad en los actos, aunque reconoció que "es poco probable" que la Audiencia tome esta decisión. Además, el letrado expresó que es "de los casos más complicados" que ha tenido nunca, y añadió tiene "la obligación de defender al representado aunque no quiera", con el objetivo de que "la pena que le corresponda no sea ni más ni menos que la que se merece".

El próximo 11 de abril comparecerán ante el tribunal de la Audiencia de Madrid la víctima y su madre, y lo harán desde una sede judicial por videoconferencia para evitar el encuentro entre el agresor y la niña de diez años en el momento de los hechos. 

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios