Votar el 7-J aunque no entendamos las explicaciones
jueves 04 de junio de 2009, 00:00h
Actualizado: 08/06/2009 16:47h
El 7 de junio los españoles acudiremos a las urnas para decidir con nuestros votos qué partidos sentarán a más de los suyos en los escaños del Parlamento Europeo. Socialistas y populares se llevarán una buena parte de los cincuenta puestos que aporta España al Parlamento transnacional con sedes en Bruselas, Luxemburgo y Estrasburgo.
Aunque hay muchísimas formaciones que concurren a estos comicios, muy pocas, entre ellas IU y nacionalistas catalanes y vascos, participarán con el PP y el PSOE en el reparto de diputados. Sabemos que los elegidos obtendrán un carnet de diputado de la UE, un buen sueldo y muchas prebendas, además de la posibilidad de vivir a caballo entre Bruselas y su ciudad natal.
Pero poco más. También conocemos que las dos grandes formaciones políticas se han despellejado, como fieras hambrientas durante, la campaña electoral por la pieza de caza: el título de campeón del concurso “tú sí que eres corrupto y mis marrones son de segunda clase”. Se han convertidos en lobos oliendo la presa, con forma de dossier contra el contrario que aseguran haber encontrado marrones, supuestos o no, de hace años.
Estos documentos, supuestamente probatorios de las sinvergonzonerías del contrincante, han permanecidos escondidos hasta que se ha presentado la ocasión propicia. En ellos se habla de la financiación ilegal del PP de Esperanza Aguirre y de empresarios que donaban millones de euros a una fundación del partido, a cambio de suculentos contratos con la Comunidad de Madrid, según los socialistas de Tomás Gómez, al que también han achacado malos modos a la hora de obtener dinero para pagar sus campañas, según los populares, que nada quieren saber de las prácticas supuestamente ilegales que denuncian los socialistas, quienes también pasan de los marrones que apuntan al PSM de Leganés, Parla y no sé cuántos pueblos más.
Y qué decir de las reacciones de los candidatos y de sus colegas de partido sobre los últimos datos del paro. Hay 25.000 parados menos. Es una buena noticia, sobre todo para los que han pasado del INEM al curro con sueldo. La inmensa cifra de desempleados, 3,7 millones de personas que queriendo trabajar no lo consiguen, debería convertirse en la gran preocupación de toda la clase política, en vez de obsesionarse, mes a mes, en quién recae la culpa del ascenso o descenso del número de parados en cada comunidad autónoma.
En Madrid ahora hay 2.000 parados más que hace un mes y que las cifras sigan creciendo debe ser responsabilidad de alguien ajeno al nuevo socio del INEM. Cuando las cifras van bien, el éxito efímero se lo apuntan los mismos. Cada uno en su ámbito lo hace. Por qué no resolver estas imbéciles disputas repartiéndose los datos por sorteo. Por ejemplo: las cifras de la evolución del desempleo durante los meses de verano e invierno, sean cuales sean, se las podrá apuntar el PP, y las correspondientes a los meses de primavera y otoño, el PSM. No sabemos qué proyectos tienen socialistas y populares respecto a la unidad política de la UE, ya que la monetaria está garantizada hace mucho tiempo; ni conocemos si sus políticas de seguridad llevan aparejada la reducción de algunas de nuestras libertades, como sucedió cuando había que desnudarse por dentro y por fuera ante las policías de los aeropuertos; desconocemos también si entre sus planes figura la elección democrática del presidente de Europa, dejando atrás que la clase política rote en cargos y puestos de responsabilidad y decida en solitario qué es lo que más nos conviene a los europeos.
A pesar de todo y del nivel chabacano de los que han hecho campaña para que no gane el contrario, merece la pena ir a votar. Recordar que no hace mucho no era uno de los derechos fundamentales de los españoles nos debe impulsar a acudir masivamente a los colegios electorales para votar a quien se nos venga en gana y no contra nadie, y si no encontramos nada que nos anime a coger una papeleta concreta, no pasa nada, metemos en el sobre la nada, el voto en blanco del que considera importantísimo la participación pero no encuentra nada que le suponga votar felizmente.
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Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.
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