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El roble melojo 'estresado' por el calentamiento

El roble melojo 'estresado' por el calentamiento

miércoles 06 de mayo de 2009, 00:00h
Un estudio predice que las especies arbóreas mediterráneas serán de las más afectadas  por el calentamiento global.
El roble siempre ha sido símbolo de fortaleza, poder y resistencia, pero ni siquiera ellos son indemnes al cambio climático. Por primera vez se han estudiado los posibles impactos del calentamiento global sobre el roble melojo (Quercus pyrenaica) en la Península Ibérica, y su conclusión es que las especies mediterráneas, como este roble, serán de las más afectadas, 
pudiéndose reducir su distribución.

Virginia Hernández-Santana, investigadora del departamento de Ecología de la UAH y autora principal del estudio, que se ha publicado  en revistas de divulgación científica –Hydrological Science Journal, Hydrological Processes, European Journal of Forest Research y Forest Ecology Management–, explica que las sequías intensas y recurrentes se han identificado como un factor importante, de las tasas aceleradas observadas, del declive y la mortalidad de los árboles en Europa. Además, debido a los cambios de usos que se están produciendo en el área mediterránea por el abandono de las zonas rurales y, como consecuencia, de prácticas tradicionales como la ganadería y la  agricultura extensiva, el bosque se está extendiendo y constituyéndose como un importante consumidor de recursos hídricos.

El roble melojo es una de las especies caducifolias más abundante del país – se estima que ocupa unas  381.000 hectáreas–, y es especialmente numeroso en amplias regiones del oeste de España. Para pronosticar la evolución del melojo en un hipotético escenario más árido que el actual y ver el comportamiento hídrico de éste, a largo plazo, sobre todo en situaciones de déficit hídrico, se evaluaron las relaciones hídricas del continuo suelo-árbol-atmósfera recopiladas durante los años de estudio (2004-2007); la dinámica del agua en el suelo; las características del árbol (potencial hídrico foliar y del tronco, transpiración y acumulación de agua en el tronco); y las variables meteorológicas.

De esta manera, Hernández-Santana ha comprobado que aunque los árboles se encontraran en un estado relativamente aceptable en térmicos hídricos, la acusada sequía de 2005 provocó que sufrieran cierto estrés hídrico, que en general pudo aliviar el potente aparato radical que poseen, que al menos llega hasta 2,5 m. Pero, ¿cómo reaccionaría la especie dentro de unos cuantos años?

Los árboles también sufren estrés
A través de los datos recopilados, se simuló un escenario futuro de cambio climático en el que la temperatura aumenta y las precipitaciones se hacen más irregulares, con un modelo SVAT (Soil Vegetation Atmosphere Transfer). El estudio concluye que actualmente el melojo se encuentra en un estado aceptable: “los árboles no han sufrido un estrés hídrico severo durante los años de estudio señalado por un potencial hídrico de madrugada no demasiado bajo, una disminución no significativa de las variables medidas (excepto para 2005) y una reducción pequeña de la transpiración” explica la investigadora Hernández-Santana.

No obstante, tal y como predicen los escenarios de cambio climático, los años secos y calurosos como 2005 pueden ser frecuentes, lo que “pondría en riesgo la estabilidad ecológica de estos árboles” ya que, según el trabajo, “con un solo año de sequía los robles respondieron de forma intensa al déficit hídrico”. Es más, en 2007 la masa forestal consumió el 75% del agua disponible en el suelo. Algo preocupante teniendo en cuenta que fue un año en el que los árboles tenían mayor cantidad de agua a su disposición y por lo tanto, menor déficit hídrico en el suelo.

Tras el estudio, Hernández-Santana propone soluciones: “para solventar el problema se podría llevar a cabo una gestión sostenible del arbolado, hacer aclareos, por ejemplo, que consiste en disminuir la densidad de arbolado para que haya más recursos hídricos”. Aunque las esperanzas de este tipo de roble no son del todo negativas, la investigadora del departamento de Ecología de la UAH  hace hincapié en la preocupación que le suscita las medidas a tomar tras una investigación con resultados relevantes. “La investigación puede aportar ideas nuevas y soluciones. Me preocupa que se obtengan determinados resultados y que éstos no trasciendan a la administración y que no los pongan en práctica. Muchas estudios se quedan de puertas para adentro de la Universidad y creo que se podría hacer mucho más con ellos”.
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