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Un 'colchón' contra el VIH

Un 'colchón' contra el VIH

martes 24 de marzo de 2009, 00:00h
Casi uno de cada cuatro españoles con VIH vive en Madrid. Después del 'pánico' de los 80, este colectivo ha visto mejorar mucho su calidad de vida, pero también ha caído en el olvido. Madridiario ha visitado un piso donde conviven tres varones seropositivos.
Llevan menos de un mes viviendo juntos, pero F. J. y M. ya se ayudan y se aconsejan como si fueran viejos amigos. Entraron en el piso sin conocerse de nada, pero sabiendo que tenían mucho en común: los tres están en el paro, carecen de apoyos familiares en Madrid y cuentan con una salud relativamente buena en este momento, que es lo que les permite estar en disposición de buscar un empleo y trabajar. Un dato importante, teniendo en cuenta que son seropositivos.

Hace muchos años que los tres descubrieron que tenían VIH. A F., de 45 años, no le sorprendió. "Sabía que era posible, dados los hábitos que mantuve mientras estuve viviendo fuera". Este trabajador del sector naval siguió con su vida, de ciudad en ciudad, con distintos empleos y conviviendo lo mejor posible con la enfermedad.

"La medicación permite llevar una calidad de vida más que aceptable", explica. Pero de vez en cuando, alguna infección irrumpe en la rutina, y si coincide con la pérdida de un empleo, como le pasó a él hace algunas semanas, no queda más remedio que restablecerse sin posibilidad de trabajar —es decir, sin ingresos— y esperar a que amaine el temporal. Cuando F. se recuperó, ya no le quedaba dinero. Y estaba en la calle.

Así, desde Baleares buscó ayuda en A Coruña, y después recaló en el piso getafense en el que vive ahora, proporcionado por la ONG Apoyo Positivo. Un recurso escaso, ya que, según explica Patricia, coordinadora del proyecto, "la mayoría de los pisos dirigidos al colectivo con VIH están pensados para personas que ya están muy deterioradas, no para quienes están en condiciones de rehacer su vida y son completamente autónomos, como ellos".

Este 'salvavidas temporal' le permite a J., iraní de 45 años, superar la ruptura con su pareja, con la que llevaba 16 años conviviendo, y su último bache de salud. Ahora subsiste gracias a la Renta Mínima de Inserción y busca un trabajo "manual, como conductor de vehículos de carga y descarga".

De momento, no ha habido suerte para ninguno de los dos, ni tampoco para M., el tercer inquilino, que primero tiene que solucionar algunos trámites burocráticos. Pero, en el caso de encontrar un empleo, todos tienen claro que lo último que deben permitir es que se sepa que están infectados por el VIH. "Los prejuicios siguen existiendo. En las relaciones interpersonales no suele haber problema, porque por suerte cada vez hay más información, pero con los empresarios sí. Si lo dices, estás perdido: habrá problemas seguro", advierte F.

Pero a veces, prosigue, resulta difícil de ocultar. "Aunque estemos bien de salud, como mínimo tenemos que ir al hospital una vez cada tres meses. Si dices que tienes problemas de metabolismo no pasa nada, pero ay de ti si confiesas lo que te pasa", recalca.

Según los últimos datos disponibles, desde 1982 hasta el 15 de marzo de 2008 se notificaron 18.117 casos de sida en la región, el 60,2 por ciento de los cuales habían fallecido en ese último año. Según la información publicada por la Consejería de Sanidad, cada vez se diagnostican menos casos entre drogodependientes y más por transmisión sexual, con un ligero aumento entre el colectivo heterosexual.

Algo que, según Jorge, trabajador social de Apoyo Positivo, puede deberse a que "las campañas más fuertes se hicieron en el ámbito del consumo de drogas y entre el colectivo homosexual, que cada vez lo tiene más interiorizado. Pero ya pasó el susto y las nuevas generaciones no oyen hablar del tema continuamente, así que cada vez se dan más conductas de riesgo entre los más jóvenes".
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