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Los jóvenes violentos dejan las bandas a los 23 años

Los jóvenes violentos dejan las bandas a los 23 años

Por Celia G. Naranjo
miércoles 10 de diciembre de 2008, 00:00h
Actualizado: 11/12/2008 14:03h
Los jóvenes miembros de grupos violentos suelen abandonarlos en torno a los 23 años, como consecuencia de la 'acción normalizadora' del empleo y la pareja. Así lo aseguró José Manuel Martínez, profesor de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, en las II Jornadas Profesionales sobre Estrategias de Intervención en Situaciones Emergentes, celebradas este miércoles en Villa de Vallecas.
Los jóvenes que desarrollan conductas antinormativas -que no antisociales, pues estos comportamientos les sirven también para relacionarse con el entorno y les proporcionan satisfacciones ocasionales- suelen abandonarlas en torno a los 23 años. Así lo expuso Martínez, quien hizo hincapié en el hecho de que otros agentes socializadores externos al grupo, como la pareja o el trabajo, juegan un papel decisivo en el abandono de las conductas violentas por parte de estos jóvenes.

Basándose en estudios cualitativos sobre este tipo de menores, realizados durante más de una década, Martínez expuso el proceso mediante el que estos menores construyen su identidad en el marco de estos grupos. Así, partiendo de que en una sociedad multiétnica como la española, el hecho de pertenecer a un determinado grupo tiene una importancia, los adolescentes suelen nutrirse de estos grupos, violentos o no, para construir su personalidad y autoestima, aseguró Martínez.

En el caso de los grupos violentos -algunos de los cuales, añadió, llegan a asemejarse a sectas-, los profesionales de intervención social que trabajan con sus miembros deben ofrecerles alternativas de socialización, es decir, ámbitos y grupos normalizados. De esta forma, añadió Martínez, las probabilidades de éxito serán mayores, ya que no solo los miembros del grupo violento podrían tratar de contrarrestar el proceso de salida del menor, sino que el propio menor no querría abandonarlo por miedo a 'quedarse solo'.

De ahí que las parejas -en especial si no pertenecen al grupo- y la incompatibilidad de las conductas violentas con el mantenimiento de un empleo sean fundamentales para que los adolescentes abandonen este tipo de grupos. Eso explica, dijo Martínez, que este abandono suela producirse en torno a los 23 años.

Alcohol y drogas
El experto matizó que, aunque el alchol y las drogas están presentes en la violencia juvenil, solo lo hacen como 'desinhibidores momentáneos'. Es decir, estos adolescentes no suelen ser alcohólicos ni drogadictos "ya que deben sobrevivir en un mundo violento y competitivo".

En referencia a los menores inmigrantes, Martínez llamó la atención sobre el hecho de que "no se puede pretender crear igualdad a partir de la diversidad". Es decir, ya que el sistema educativo pretende que individuos diversos asimilen los mismos conocimientos de forma homogénea, "quizá merecería la pena que cada uno de ellos dominara un área determinada para crear su propia identidad", concluyó.

Más de un centenar de personas asistieron a esta ponencia, que se desarrolló en el marco de las II Jornadas Profesionales sobre Estrategias de Intervención en Situaciones Emergentes del Ayuntamiento de Madrid, organizadas por el Consistorio de la capital en colaboración con Asociación Centro Trama.
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