Rafael Nadal ha caído en primera ronda del torneo de tenis de Roland Garros ante el alemán Alexander Zverev, número 4 del mundo, en 3 sets. Al final del partido Nadal ha tomado el micrófono y se ha dirigido a un público que ha estado con él durante toda la semana y que le ha apoyado siempre. No ha querido confirmar al cien por cien si este ha sido el último partido que ha disputado en el torneo francés, cosa que sí hizo en Madrid hace unas semanas, dejando abierta la puerta a su posible vuelta. También ha dicho que esperaba volver en esa pista para los Juegos Olímpicos que se van a disputar este verano.
Rafael Nadal volvía a la tierra de París 772 días después de su último partido allí. Aquel le dio su decimocuarto entorchado, pero mucho ha cambiado desde ese 2022. El manacorí ha tenido una interminable sucesión de problemas físicos y la sombra del retiro sigue sobrevolando sobre él, que además no se ha escondido en decir que probablemente este sea al último año de su carrera deportiva, pero antes de que ese momento aparezca, este lunes tenía una nueva cita en su competición fetiche, la que le ha convertido en uno de los mejores jugadores de la historia del tenis. Roland Garros 2024 le puso por delante un debut muy duro, enfrentándole en primera ronda con Zverev, uno de los favoritos.
Y no era la primera vez que se enfrentaban en la tierra batida de este Grand Slam. De hecho, en la mencionada decimocuarta corona del balear, se habían enfrentado en semifinales, aunque el alemán tuvo un final muy difícil, ya que tuvo que retirarse antes de tiempo por una grave lesión de tobillo. Dos años después, la Philippe Chatrier los ponía cara a cara de nuevo, aunque con realidades muy distintas a aquel momento. El alemán aparecía como uno de los tenistas más en forma del circuito, mientras que Rafa no ha podido jugar con continuidad en las últimas dos temporadas y eso se vio en la pista, aunque no fue un paseo militar para el número 4 del ranking ATP.
El encuentro empezó con el manacorí cediendo un break en blanco, pero poco a poco fue mejorando en el primer set, aunque ese acabaría perdiéndolo por 6-3. Fue un partido de menos a más, y el repertorio comenzó a sacarlo en una segunda manga que estuvo muy cerca de caer de su lado. Llegó a estar 3-5 y con saque, pero Zverev fue un verdadero muro con ese revés poderoso que tiene, le devolvió el break que tenía en contra y el partido se fue a un tie-break que acabaría llevándose el alemán con un tenis sólido. Nadal estaba dando la cara y logrando poner en aprietos a un jugador en un estado de forma sublime.
El tercero fue también disputado, pero el quinto juego fue demasiado para Rafa. Duró alrededor de un cuarto de hora y, aunque acabó llevándoselo, se vio cómo el físico se le volvía a resentir debido a tanta inactividad y el tercer set acabó cayendo del lado de un Alexander Zverev que ganó por 6-3, 7-6 y 6-3 en una jornada muy especial, donde París hizo un homenaje (no a nivel de organización, como quiso NAdal) al manacorí por todas las tardes de gloria que ha dado en esa arcilla. Eso sí, ha dejado la puerta abierta a volver en 2025.