Cuatro escaños separaban esta vez a Javier Ortega Smith de quienes hasta hace apenas unas semanas eran sus compañeros de bancada en el Ayuntamiento de Madrid. El hasta hace unos días portavoz municipal de Vox se estrenaba este martes en su nueva condición de concejal no adscrito, consecuencia directa de la resolución firmada por la Presidencia del Pleno tras el rechazo judicial a las medidas cautelares con las que pretendía frenar su expulsión del partido.
El cambio apenas alteró el equilibrio de fuerzas de la corporación, pero sí modificó la fotografía de la bancada. Cuatro sillas separaban a Ortega Smith de Ignacio Ansaldo, el actual portavoz de la agrupación municipal, quien también tuvo palabras de agradecimiento para el concejal no adscrito.
Ortega Smith se acercó al atril para críticar su nueva posición en el Pleno en una intervención breve. Apenas un minuto. Los 60 segundos que le concede el reglamento para intervenir en ese punto del orden del día, un tiempo que fue suficiente para cargar contra la dirección nacional del partido que él ayudó a fundar en su día.
"Voy a emplear estos 60 segundos para denunciar el atropello más de la partitocracia", arrancaba el edil, convencido de que su expulsión responde únicamente a una decisión tomada por "cuatro metidos en un despacho" que, según denunció, decidieron apartarle "sin dar una sola explicación".
"No dicen si he robado, si he mentido, si mi política municipal era contraria a la del partido o si maltrataba a mis compañeros. no dan ninguna razón", criticaba Ortega Smith, que aseguraba que continuará defendiendo exactamente las mimas ideas que antes de abandonar el grupo municipal.
Ni el Partido Popular, ni el PSOE, ni Más Madrid quisieron intervenir en este punto del orden del día del Pleno. Toda la atención se centraba en la bancada de Vox.
Porque el siguiente en tomar la palabra fue Ignacio Ansaldo. Aunque oficialmente ejercía por primera vez como portavoz del grupo municipal tras la salida de Ortega Smith, su discurso estuvo muy lejos de marcar distancias con quien había ocupado el cargo hasta ahora. Al contrario, Ansaldo convirtió su intervención en una defensa cerrada del ex secretario general de Vox y una crítica velada hacia la dirección nacional encabezada por Santiago Abascal.
Ansaldo recordaba el papel desempeñado por Ortega Smith durante los primeros años de partido, desde las acciones reivindicativas en Gibraltar hasta su protagonismo en la acusación popular del procés, antes de lamentar que en toda organización política terminan apareciendo "las vanidades, los celos, los complejos y las traiciones". "Todos esos que hoy conservan sus sillones, sus cargos y sus sueldos se lo deben, en gran parte, a Javier Ortega Smith", afirmaba.
En su turno de réplica, Ortega Smith agradecía el respaldo de su compañero Ansaldo. "No hemos cambiado. Nosotros estamos defendiendo lo mismo, pensando lo mismo y luchando por lo mismo", aseguró. El edil rechazaba además la denominación de concejal no adscrito y se definió como un "concejal proscrito". "Más vale ser proscrito de los traidores y ser leal a los españoles", afirmaba.
Al finalizar su intervención, ambos dirigentes se fundieron en un abrazo que simbolizaba la alizanza que mantienen frente a la actual dirección nacional de Vox. Y es que, hay que recordar que Ignacio Ansaldo tampoco tiene garantizada su continuidad dentro del grupo municipal.
Al igual que Ortega Smith y Carla Toscano, el actual portavoz también fue expulsado por la dirección nacional del partido y permanece a la espera de que la Justicia resuelva las medidas cautelares que solicitó para frenar esa decisión. Si los tribunales siguen el mismo criterio aplicado al ex portavoz, todo apunta a que también acabará abandonando el grupo municipal para incorporarse al grupo de concejales no adscritos.
De producirse ese escenario, Vox volvería a afrontar un nuevo cambio en su dirección municipal. La formación había designado ya a Arantxa Cabello como relevo político de Ortega Smith, pero las distintas resoluciones administrativas y judiciales han ido retrasando una reorganización que continúa sin completarse.
La propia Cabello escenificó ese malestar antes incluso del inicio de la sesión plenaria. A su llegada al Palacio de Cibeles criticaba duramente al alcalde, José Luis Martínez-Almeida, por permitir que Ansaldo ejerciera como portavoz y denunciaba lo que calificó como un "desprecio absoluto" hacia los concejales afines a la dirección nacional del partido. Según sostuvo, tanto ella como Fernando Martínez Vidal fueron privados de intervenir precisamente en uno de los puntos más relevantes del Pleno, el relativo a la nueva situación de Ortega Smith."Se ha cercenado la voluntad de los madrileños que votaron unas siglas", denunciaba.
Lagunas en el reglamento del Pleno
La crisis interna de Vox monopolizaba así el arranque del Pleno y abría otro de los debates de la mañana. La ausencia de regulación específica para los concejales no adscritos obligó hace unas semanas a la Presidencia del Pleno a dictar una resolución inédita para fijar cuáles serán los derechos de Ortega Smith dentro de la Corporación. A partir de ahora solo podrá registrar una iniciativa cada dos plenos ordinarios y una cada cuatro comisiones, además de perder la posibilidad de solicitar comparecencias.
El PSOE cuestionaba que sea el presidente del Pleno quien pueda completar mediante resoluciones las "lagunas" del Reglamento Orgánico del Pleno y defendia que cualquier modificación de esas reglas debería aprobarse por el conjunto de la Corporación. Más Madrid fue incluso más allá. Su concejala Pilar Sánchez acusaba a Borja Fanjul de construir "matrioskas jurídicas" para favorecer a concejales "tránsfugas", recordando el precedente del mandato anterior con Recupera Madrid.
Frente a esas críticas, el presidente del Pleno recogió el guante. Borja Fanjul admitia que el Reglamento presenta distintas lagunas y se mostraba dispuesto a estudiar una reforma consensuada entre todos los grupos municipales para evitar que futuras situaciones similares tengan que resolverse mediante interpretaciones jurídicas de la Presidencia.
La puerta queda abierta, aunque el debate previsiblemente no se retomará hasta después del verano.