El Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha un proyecto piloto en el parque Juan Carlos I para evaluar el uso de segadoras autónomas eléctricas en el mantenimiento de parques y jardines. La iniciativa, presentada este viernes por el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, permitirá comprobar el rendimiento de esta tecnología antes de decidir una posible implantación en otros espacios verdes de la ciudad.
Durante la presentación, en la que estuvo acompañado por el concejal delegado de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, y el concejal de Barajas, Juan Peña, Carabante bromeó con que "la 'roomba' llega a los parques" para referirse a estas nuevas máquinas robotizadas.
El delegado ha explicado que el objetivo de la experiencia es mejorar la gestión de las labores de conservación. En este sentido, señaló que se trata de "una experiencia piloto que pone en marcha el Ayuntamiento de Madrid para optimizar y ser más eficiente en el cuidado de nuestras zonas verdes, parques y jardines" mediante unas segadoras "plenamente autónomas" que permitirán liberar a parte del personal de estas tareas para dedicarlo a otros trabajos de jardinería.
Cuatro robots para trabajar en fuertes pendientes
El proyecto incorpora cuatro unidades robotizadas que comenzaron a operar el pasado mes de marzo y que están especialmente diseñadas para segar zonas con grandes desniveles, donde el uso de maquinaria convencional entraña un mayor riesgo de vuelco.
Estos equipos disponen de tracción integral y pueden trabajar en pendientes superiores a los 35 grados, llegando incluso a los 40. Además, funcionan mediante un sistema de posicionamiento sin cables apoyado en antenas, regresan automáticamente a su base de carga cuando es necesario y pueden programarse o manejarse a distancia.
La tecnología incorpora sistemas de monitorización permanente, detección de obstáculos y geolocalización mediante GPS, lo que permite supervisar en todo momento su funcionamiento.
Navegación autónoma y control remoto
Entre los modelos que se están evaluando figura una segadora de tipo giro cero equipada con propulsión eléctrica, una solución que reduce tanto el ruido como las emisiones derivadas de las labores de mantenimiento.
Su funcionamiento se basa en rutas digitales previamente configuradas y en un sistema de navegación por satélite RTK de alta precisión, que permite delimitar con exactitud las zonas de trabajo y optimizar los recorridos.
Además, cuenta con cámaras, sensores y otros sistemas de seguridad que detectan obstáculos y modifican automáticamente el comportamiento del equipo cuando es necesario.
"No choca contra ningún árbol ni contra un animal, como un perro que se cruce por delante"
Carabante ha subrayado que esta tecnología está "muy testado desde el punto de vista de la seguridad". Según ha explicado, "no choca contra ningún árbol ni contra un animal, un perro que se cruce por delante". Asimismo, añadió que la máquina "se para garantizando la plena seguridad de los viandantes, de los animales que están en este parque" y que únicamente trabaja dentro de la superficie previamente delimitada mediante georreferenciación.
Más de seis horas de autonomía
Las primeras pruebas desarrolladas en el parque Juan Carlos I reflejan una autonomía media de unas 6,5 horas por cada carga de batería, durante las que cada equipo ha llegado a segar aproximadamente 22.000 metros cuadrados.
Estos resultados pueden variar en función de factores como la orografía del terreno, la distancia hasta la estación de carga o el número de áreas programadas para cada jornada.
Las máquinas incorporan además un giroscopio que detiene automáticamente su funcionamiento cuando se supera la inclinación máxima permitida. En caso necesario, también pueden manejarse manualmente mediante una aplicación móvil, desde la que es posible programar tareas, consultar el estado de la batería, supervisar la actividad en tiempo real, gestionar mapas de trabajo o recibir avisos de incidencias.
Con esta experiencia, el Ayuntamiento pretende recopilar datos sobre el comportamiento de esta tecnología en condiciones reales y valorar su posible extensión a otros parques y jardines de Madrid.
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