Una representación de vecinos de San Blas y Simancas ha acudido este miércoles a la sede del Defensor del Pueblo para registrar un informe sobre la situación que atraviesan ambos barrios y, en especial, el entorno del Parque Paraíso, un espacio que consideran símbolo de la degradación que denuncian desde hace años. Junto al documento, los residentes han entregado más de 1.500 firmas recogidas en apenas dos semanas para reclamar una intervención urgente y coordinada de las distintas administraciones implicadas.
La delegación vecinal ha estado integrada por Raquel, Evelia, Flori, Josefa y Vicente, en representación de una plataforma que lleva más de dos años movilizándose para exigir soluciones a problemas que, aseguran, se han cronificado. Los vecinos sostienen que el deterioro urbano, la falta de limpieza, la presencia de personas con adicciones sin atención adecuada, el sinhogarismo y los problemas de seguridad continúan agravándose sin que exista una respuesta integral.
La presentación de esta queja ante el Defensor del Pueblo llega además en un momento sensible para el barrio. Los residentes recuerdan que en el último año se han producido tres fallecimientos en el entorno del Parque Paraíso, un hecho que ha incrementado la preocupación vecinal y que consideran la evidencia más dramática de una situación que lleva demasiado tiempo sin abordarse de forma efectiva.
Mientras registraba el informe ante la institución que dirige Ángel Gabilondo, Flori no ocultaba la carga simbólica del momento: "Para mí era muy importante estar aquí hoy. El hecho de estar registrando este informe demuestra que nos tienen abandonados", explicaba mientras el documento era sellado por los técnicos del Defensor del Pueblo.
Más de 1.500 firmas en dos semanas
La movilización vecinal ha conseguido reunir 1.511 firmas entre apoyos presenciales y digitales en apenas quince días. Un respaldo que los vecinos consideran una muestra del creciente malestar existente en una amplia zona del distrito.
Vicente Pérez, uno de los portavoces de la Asamblea Vecinal, ha explicado que el problema trasciende la propia extensión del parque y afecta a buena parte del Gran San Blas y a los barrios colindantes. "Estamos hablando de la zona más antigua del distrito y de una parte de Simancas muy pegada al Parque Paraíso. El primer problema y probablemente el más conocido es el consumo y el tráfico de drogas y todo lo que eso lleva asociado", señala.

Pero, aunque los últimos acontecimientos han tenido lugar en el interior del Parque Paraíso, las actuaciones no se limitan a esa área: "No solo existe consumo y tráfico en el parque. También se dispersa por edificios y narcopisos. Estamos hablando de varias decenas de personas que permanecen mañana, tarde e incluso por la noche consumiendo, peleándose o protagonizando conflictos. Mucha de esa gente duerme en el parque o en los interbloques del barrio".
Se trata de una cuestión de seguridad, pero no solo es un problema que debe abordarse, según los propios vecinos, con una cuestión meramente policial. "No se les está atendiendo (a las personas drogodependientes). Hay un problema de seguridad, pero esto no se resuelve solo con policía. Hacen falta políticas de prevención, de reinserción, recursos sanitarios y sociales y también mediación comunitaria".
Un parque rehabilitado pero sin mantenimiento
La denuncia vecinal también pone el foco en el estado del espacio público. Los residentes consideran que la falta de mantenimiento está provocando que inversiones recientes pierdan rápidamente su efecto. "El barrio está hecho una pocilga", resume Vicente Pérez.
Los vecinos sostienen que las calles acumulan basura y que los servicios de limpieza son insuficientes. "No es que los trabajadores limpien poco. Es que nuestro barrio es uno de los que menos recursos recibe en comparación con otros barrios de Madrid e incluso con otras zonas del propio distrito", recalcan.
Según estos residentes, la inversión que el Ayuntamiento de Madrid ha realizado, de forma reciente, en el Parque Paraíso que ha contado con tres millones de euros no ha sido suficiente. Porque el problema está en la falta de mantenimiento, la falta de mobiliario y áreas infantiles. "Los niños a veces se han llegado a encontrar jeringuillas en la arena", dice Raquel."Solo hay dos jardineros para el área de todo el Parque Paraíso, pero tienen que acondicionar más parques y áreas del distrito como el metropolitano. No les da tiempo a mantener todo y todo se deteriora. Las calles llevan desde los 90 que se hizo la urbanización sin ningún tipo de mantenimiento o conservación y todo se va deteriorando. No es vandalismo, es que sencillamente las cosas después de 50 años se deterioran", apunta.
A ello suman el envejecimiento de las infraestructuras urbanas. "Las aceras están levantadas, las jardineras rotas y la urbanización se deteriora. No es vandalismo; es que después de cincuenta años las cosas necesitan conservación".

El problema se agudiza más con la falta de limpieza en estos barrios, que ha llegado a provocar plagas de ratas. "Es una asquerosidad. Tenemos imágenes de plagas de ratas que acuden a los contenedores, repletos de montañas de bolsas que no son recogidas", dice Raquel, que solicitaba al técnico del Defensor del Pueblo un correo para adjuntar, junto con las imágenes del informe, vídeos de todo ello porque "una imagen en movimiento dice mucho más".
Una reunión que no ha dado resultados visibles
La iniciativa ante el Defensor del Pueblo se produce algo más de un mes después de la reunión celebrada el pasado 8 de mayo entre el Ayuntamiento de Madrid y la Delegación del Gobierno con el objetivo de buscar soluciones para el entorno del Parque Paraíso. Aquel encuentro fue convocado tras el asesinato de un joven ocurrido días antes en la zona. Un encuentro que se tuvo que celebrar con la ausencia de la Comunidad de Madrid, circunstancia muy criticada por los vecinos.
Durante aquella reunión, el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, defendió la necesidad de impulsar un “plan integral” de actuación y anunció un refuerzo policial que incluiría un incremento de entre el ocho y el diez por ciento de la plantilla de la comisaría de referencia.
Martín sostuvo entonces que el problema no podía resolverse únicamente con más agentes. "Aunque tuviéramos un policía en cada árbol y detrás de cada seto del Parque Paraíso, no conseguiríamos resolver el problema de las personas vulnerables, el problema de exclusión social, el problema del sinhogarismo o el problema de las adicciones".Asimismo, defendió que la solución debía incorporar medidas sociales, sanitarias y de salud mental, insistiendo en que la Comunidad de Madrid debía ocupar la "silla vacía" que dejó en aquella mesa de trabajo. "La Comunidad dijo que no acudía porque era un problema de seguridad, cuando las competencias sobre drogodependencias son suyas. Y el Ayuntamiento envió a la concejala del distrito, que dijo que iba a observar y escuchar. Al final nadie asumió responsabilidades", aseguran los vecinos.
Sin embargo, los vecinos consideran que, más de un mes después, los compromisos anunciados no se han traducido en avances tangibles. "La reunión fue un fiasco", afirma Vicente Pérez.
Según denuncia, tras aquella reunión se acordó continuar los contactos entre las administraciones y convocar un nuevo encuentro antes del verano. "Ni han puesto nada en común ni se ha convocado otra reunión. Y me temo que tampoco se va a convocar", confiesa Vicente.
“Es un problema de las tres administraciones”
La principal reivindicación vecinal sigue siendo la misma: que Ayuntamiento, Comunidad de Madrid y Delegación del Gobierno trabajen conjuntamente.
Los residentes consideran que cada institución tiene competencias que resultan imprescindibles para abordar la situación, a pesar de que entre ellas se "pasen la pelota" y diga que es culpa "de Pedro Sánchez o Feijóo". "Lo que nos encontramos constantemente es que unos se echan la culpa a otros y nadie asume responsabilidades", reclalcan.
La Comunidad de Madrid, señalan, debe actuar en materia de drogodependencias y atención sanitaria; el Ayuntamiento tiene competencias relacionadas con el sinhogarismo, la limpieza y el mantenimiento urbano; mientras que la Delegación del Gobierno es responsable de la coordinación en materia de seguridad. "Lo que pedimos es un plan compartido y consensuado entre las tres administraciones", insiste Pérez.
"Hay que ayudar a las personas que tienen adicciones"
Para Evelia, una parte esencial de la solución pasa por atender adecuadamente a las personas con problemas de adicción: "El principal problema es la droga y tienen que dar una solución a todas esas personas que están enfermas. Ya está todo inventado. Existen espacios donde pueden recibir tratamiento y apoyo para dejar las adicciones".
La vecina también apuesta por medidas de inclusión social. "Hay que ofrecerles talleres, actividades y oportunidades para descubrir nuevas aficiones o habilidades. Eso ayuda a que recuperen una vida normalizada", insiste.
A su juicio, actuar sobre las causas del problema también contribuiría a reducir el tráfico de drogas que existe en la zona.
Continuarán las movilizaciones
Los vecinos aseguran que la presentación de la queja ante el Defensor del Pueblo no supone el final de sus reivindicaciones, sino un paso más dentro de una movilización que se mantiene desde hace más de dos años.
Durante este tiempo han organizado seis manifestaciones y varias campañas de denuncia pública. Las protestas han llegado a reunir entre 500 y 700 personas. "Esperamos que el Defensor del Pueblo pida explicaciones a las administraciones y que tengan que responder por qué no están actuando", señala Vicente Pérez.
Pero añade que la continuidad de las movilizaciones no dependerá de la respuesta institucional. "Haga lo que haga el Defensor del Pueblo, nosotros vamos a seguir reuniéndonos todas las semanas, manifestándonos y haciendo ruido. Llevamos dos años haciéndolo y vamos a continuar".
Los vecinos sostienen que la situación del Parque Paraíso y de los barrios que lo rodean no puede seguir esperando. Consideran que los sucesivos anuncios, reuniones y cruces de reproches entre administraciones no han servido para revertir una realidad que perciben cada vez más deteriorada.
Por ello, reclaman que las tres administraciones abandonen la confrontación política y asuman de forma conjunta una estrategia que combine seguridad, atención social, recursos sanitarios, mantenimiento urbano y prevención. Una respuesta integral que, a su juicio, es la única capaz de frenar la degradación que denuncian desde hace años en uno de los entornos más castigados del distrito de San Blas-Canillejas.