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San Antonio de la Florida recupera el esplendor
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(Foto: Antonio Castro)

San Antonio de la Florida recupera el esplendor

Reabre la ermita de San Antonio

viernes 12 de junio de 2026, 12:35h
Actualizado: 12/06/2026 12:41h

La ermita de San Antonio ha quedado abierta al público la víspera de la festividad del santo. La verbena de San Antonio (“que por ser la primera no puedo faltar…”) tiene un sabor especial este año por la recuperación del museo. Ante una noticia como esta, el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez Almeida no podía faltar a la reapertura, que también ha contado con la presencia de Ana de la Cueva, presidenta de Patrimonio Nacional, y Tomás Marco, director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Las tres instituciones que representan gestionan el museo-panteón donde reposan los restos mortales de Francisco de Goya.

Las obras de restauración, promovidas por Patrimonio Nacional, han costado 2.222.757 euros, financiados con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Unión Europea-Next Generation EU.

La ermita ha estado cubierta por un aparatoso andamiaje durante más de un año. Las obras emprendidas por la unión temporal de empresas Ermita de San Antonio de la Florida S.L. con dirección de obra a cargo de la arquitecta Pilar Sánchez Cid, tenían como fin subsanar problemas derivados del paso del tiempo. Durante el proceso se ha monitorizado constantemente el edificio para evitar que las vibraciones afectaran a los frescos.

Con las obras se ha buscado que el edificio sea más sostenible energéticamente, actuando en fachadas, cubiertas, ventanas y en las instalaciones interiores de climatización e iluminación. Se ha conseguido un ahorro de energía cercano al 40 por ciento. En las cubiertas se han rehabilitado las naves laterales, aprovechando las tejas existentes. En la bóvedas y cúpula del templo, que contaba con acabados de plomo y zinc, se han sustituido por planchas de plomo que mantienen el mismo sistema constructivo. La iluminación interior proporciona una imagen más brillante de las pinturas que Goya realizo en apenas seis meses. Seguramente, llamarán la atención los tonos muy claros que ahora se han empleado en la carpintería y fachadas. Según Luis Pérez de Prada, director de Inmuebles y Medio Natural de Patrimonio nacional:

“El gusto neoclásico se decantaba por esta gama de tonos claros, crema, y son los que hemos conseguido. La elección está ratificada en base a las catas que se hicieron en la carpintería existente Cuando se hace una intervención, siempre la fase de análisis histórico es fundamental para realizar las obras. El interior, la nave central, tiene ahora una imagen más luminosa con los nuevos tonos, decididos tras las catas realizadas”.

Este templo es uno de los tesoros artísticos de Madrid gracias a las extraordinarias pinturas que realizó Francisco de Goya a final del siglo XVIII. La posibilidad de que fueran dañadas por los efectos del culto y la presencia constante de fieles, provocó la construcción, en 1928, de la ermita gemela para destinarla a los oficios religiosos. El periodista y escritor Alejandro Saint-Aubin, crítico de arte también, alertó en sus tribunas de este peligro, pero no llegó a ver satisfechos sus deseos porque murió en 1916. Los restos de Goya, fallecido en Burdeos el año 1828, fueron trasladados a una tumba dentro de la ermita el 29 de noviembre de 1919 después de haber pasado por el cementerio de San Isidro. El escultor Miguel Blay realizó la lápida. El rey Alfonso XIII fue el principal impulsor de este traslado.

Sobre estos restos se afirma que el esqueleto no tiene el cráneo, que es un cuerpo sin cabeza. Ya en 1888 comenzaron a publicarse breves notas sobre la desaparición de esta parte. Cuando se realizó la exhumación de los restos en el cementerio de la Chartreuse de Burdeos, el 5 de junio de 1899, casi todos los periódicos publicaron una información, con el mismo texto, en la que se lee: “Los huesos del cuerpo aparecen íntegros, pero el cráneo ha desaparecido, ignórase cómo y cuándo”. Se produjo una nueva exhumación, esta vez en la sacramental madrileña y el diario La Época (29-11-1919) al relatarla, publicó: “Se procedió a abrir el féretro, que es de plomo, viéndose que contenía otra caja, también de plomo y dentro de ella una tercera, de madera, donde aparecieron los huesos del pintor. La caja que contiene éstos es de unos 40 centímetros de larga por unos 20 de ancha”.

Nada decía de que en los huesos faltara la calavera. Pero, al día siguiente, El Liberal publicó una extensa columna firmada por Gómez de la Serna con el título “¿Dónde estará el cráneo de Goya?” En ella describe una serie de actos que habría provocado la pérdida de ese componente y terminaba con su humor característico: “Constantemente están perdiendo huesos los muertos, huesos que se les caen en sus excursiones misteriosas”. Y ahí sigue el misterio, sin resolver.

El ayuntamiento, responsable del funcionamiento del museo, invierte cada año en él, medio millón de euros. Las visitas se han reanudado a mediodía. En el interior del templo solo puede haber a la vez veinticinco personas. La entrada es gratuita.

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