La Feria del Libro de Madrid ha vivido un fin de semana que, lejos de cumplir las expectativas del sector, se ha saldado con un comportamiento “más flojo" de lo habitual. El que estaba llamado a ser uno de los momentos más fuertes de la edición ha quedado condicionado por una combinación de factores externos como las altas temperaturas registradas en la ciudad o la coincidencia con la visita del Papa León XIV a Madrid.
Desde la Asociación de Libreros de Madrid han reconocido que el “fin de semana central” no ha respondido al patrón habitual de la feria, en el que se concentran las mayores cifras de público. “El fin de semana suele ser más importante porque es cuando vienen los grandes grupos también con firmas muy top”, han señalado, subrayando que en esta ocasión “el domingo se notaba bastante menos gente en la feria”.
Uno de los elementos al que han apuntado los profesionales como causa directa del descenso de afluencia ha sido el calor. Las temperaturas, que han alcanzado valores cercanos a los 37 grados en algunos momentos del día, han dificultado la permanencia prolongada en el recinto del Retiro, a pesar de la instalación de toldos y zonas de sombra.
“Estábamos preparados por si de repente había una avalancha, pero no fue así”
A este factor climático se ha sumado la coincidencia con la visita del Papa a Madrid, un acontecimiento que ha concentrado buena parte de la atención. Aunque en un primer momento algunos actores especularon con un posible efecto positivo derivado del flujo de peregrinos, esta hipótesis no se ha confirmado en la práctica. “Estábamos preparados por si de repente había una avalancha, pero no fue así”, han trasladado. “La actualidad nos contraprogramó”, han resumido, aludiendo a la coincidencia con conciertos, eventos deportivos y otros actos de gran visibilidad que han competido directamente por el interés ciudadano.
Otro elemento señalado por los libreros ha sido la percepción de saturación o dificultad de acceso al centro de Madrid durante estos días. “Yo creo que también el temor de la gente, de decir: como va a haber mucho follón, me espero la semana que viene”, han apuntado.
La programación cultural resiste
Pese a este contexto menos favorable en términos de afluencia general, la actividad interna de la feria ha mantenido gran dinamismo en áreas concretas. Las charlas han registrado una elevada asistencia, con aforos completos en numerosas sesiones, lo que indica que el interés por la programación cultural se mantiene estable incluso en un entorno menos propicio para el paseo general. “Las charlas están petadas”, resumen desde la organización, destacando el éxito de esta parte del programa. Las firmas de autores también han funcionado con relativa normalidad, sobre todo en el caso de escritores con mayor tirón mediático o literario, que han vuelto a generar largas colas.
En este contexto, la feria encara sus últimos días con el objetivo de mejorar las cifras de ventas antes de su clausura. La edición de este año finalizará el próximo 14 de junio, fecha hasta la que los libreros confían en que las temperaturas más suaves y el fin de los grandes eventos que han coincidido estos días permitan atraer a más visitantes al Parque del Retiro.