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Tomás Rufo, toreando en redondo a su segundo toro
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Tomás Rufo, toreando en redondo a su segundo toro (Foto: Plaza 1)

Los guapos toros de La Quinta defraudan a coletudos y espectadores

Por Emilio Martínez
domingo 10 de mayo de 2026, 12:05h

Una de las divisas consideradas duras, mejor habría que escribir encastadas, de las que los mandamases del escalafón huían, ha cambiado. Para mal, claro. Porque quizás con el afán de sus propietarios los Martínez Conradi de que las figuras se anunciasen con ella, todo indica que echaron agua al vino de la casta a sus guapos bicornes, y claro... Pues, eso que ahora defraudan por partida doble: ni gustan al sector torista de los aficionados, ni a los matadores punteros que se enfrentan a sus bureles. Y no es la primera vez que, sin pegar un petardo, o sí, dejan mucho que desear. Como este sábado en Las Ventas, con un encierro de irreprochable trapío, pero muy descastado. Sólo el último, Carretero, dio opciones y Tomás Rufo lo aprovechó con la sarga y lo despenó de un horroroso bajonazo y tres golpes de verduguillo. Daniel Luque anduvo muy firme y lidiador y un Perera incómodo toda la tarde también defraudó.

En lo estrictamente artístico, además de la faena a Carretero, sólo disfrutamos en los dos primeros bureles, con Perera y Luque luciéndose al lancear al que abrió la tarde gris -cárdena, como el pelaje de los animales, salvo el ensabanao cuarto-, y el propio Luque con unas verónicas lentas y excelsas al segundo y un quite por cordovinas, que fueron respondidas por Rufo en ajustadas chicuelinas.

Y el toledano, muy dispuesto desde que pisó la arena, logró ir sometiendo el celo de su segundo enemigo, pronto y con fijeza, doblándose por bajo al inicio de faena, en terrenos cercanos a tablas del cinco para obligarle a seguir su flámula. El animal no era fácil, había que mandarle mucho a base de quietud y tragar. Lo que el de Pepino intentó, y logró, al natural en dos series con los tendidos pendientes de lo que pasaba en el ruedo. No siempre eran pases limpios, como otras series en redondo porque era imposible. Aun así, fue capaz de improvisar un bello cambio de mano. Rufo había actuado ajustadísimo a los cánones del evangelio de la tauromaquia. Pero esta labor posiblemente de premio la emborronó con el mal uso de estoque y descabello.

También el coletudo se había entregado con el tercero, fajándose con un bicho que fue desarrollando sentido, pero tampoco acertó a la hora de matarlo. Emoción hubo también con el peligroso segundo de Luque, al que le plantó cara en una labor muy técnica, sabia y valerosa aguantando parones y la devanadera de hachazos que eran sus astas. También lo había intentado con el otro, el más descastado del encierro, que pronto se desentendió de los engaños y se puso tan a la defensiva como los planteamientos futboleros de Simeone.

Si andaluz y castellano-manchego dieron la talla, no fue así en el caso de un Perera al que, salvo sus verónicas a su primero, en ningún momento se le vio a gusto con su lote, de similar catadura del resto de la corrida menos el ya mencionado sexto, y que tampoco eran las antiguas alimañas de Victorino. El extremeño los trasteó más respetuoso que ajustado y no se dio coba con ninguno.

FICHA

Toros de LA QUINTA, de seria y cuajada presencia, mansos y descastados excepto 6º; 3º y 5º peligrosos, MIGUEL ÁNGEL PERERA: pitos; pitos. DANIEL LUQUE: silencio; palmas tras aviso. TOMÁS RUFO: silencio tras aviso; silencio tras aviso. Saludaron tras banderillear Juan Contreras y Jesús Arruga, en el 2º, y Sergio Blasco y Fernando Sánchez en el 6º. Plaza de Las Ventas, 9 de mayo. 2ª de Feria. Lleno de ‘no hay billetes’.

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