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El cantautor Joaquín Sabina durante un concierto en el Movistar Arena
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El cantautor Joaquín Sabina durante un concierto en el Movistar Arena (Foto: Ricardo Rubio / Europa Press)

La Mandrágora de Sabina contará con una placa conmemorativa en su antigua fachada

miércoles 29 de abril de 2026, 14:25h
Actualizado: 03/05/2026 12:00h

"Aquel sotanillo donde se canta (o mejor dicho se cantaba)" de la Cava Baja de Madrid, como defendía Javier Krahe y hoy evoca Joaquín Sabina, tendrá por fin un reconocimiento oficial por parte del Ayuntamiento de Madrid. El Consistorio instalará una placa conmemorativa en el número 42 de esta calle tras el respaldo unánime de todos los grupos políticos en el pleno de Cibeles.

Décadas después de su cierre, La Mandrágora, aquel pequeño local que marcó los años ochenta, conviertiendose en un lugar que ofrecía mucho más que copas. Se convirtio en un referente de la canción de autor y en un punto de encuentro clave durante la Movida madrileña, donde se forjó un repertorio que acabaría formando parte d ela historia musical española.

La Mandrágora dio nombre al emblemático disco en directo grabado en 1981 por Sabina junto a Krahe y Alberto Pérez. Un álbum que fue regalado por el concejal socialista Jorge Donaire al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, mostrando así su agradecimiento por apoyar la iniciativa del pleno.

Fue el propio Donaire quien defendió la proposición socialista de reconocer La Mandrágora como "espacio emblemático de la vida artística, musical y cultural de Madrid" y como parte esencial de la historia reciente de la ciudad.

Todo ello, después de que el propio Sabina haya mostraso su apoyo a la misma a través de redes sociales: "Como decía mi querido amigo y maestro Javier Krahe, La Mandrágora es una planta baja, un sotanillo donde se canta". El artista ha celebrado que se señale "esa sagrada fachada" en honor a un espacio que, según ha destacado, contribuyó a una "pequeña revolución cultural" y que recuerda como una de las etapas "más importantes" de su vida.

Durante su intervención, Donaire calificaba a La Mandrágora como "casa, refugio y punto de encuentro" en una época en la que Madrid comenzaba a tranformarse en "color, libertad y arte". "La Mandrágora no fue solo canción de autor, fue también camaradería, humor y un lugar donde la gente simplemente se lo pasaba bien", ha expuesto, recordando alguans de las personalidades que pasaron por su escenario como Juan Tamariz, Rosa Montero, Sánchez Dragó o Camilo José Cela.

Un 'sí' con reivindicaciones

La iniciativa salió adelante con el apoyo de todos los partidos políticos, aunque al principio parecía que ese homenaje iba a tener que esperar. La delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, inició su intervención apelando a que son muchos los espacios que cierran de estas carácteristicas, pero más adelante apoyo la propuesta.

En este sentido, ha relatado que el cierre del histórico local en 1982, durante el mandato de Enrique Tierno Galván, debido a cuestiones administrativas y denuncias por ruido. "Estoy segura de que el cierre se hizo en forma y en tiempo, pero también de que causó la misma incomprensión que causan ahora algunos cierres", ha indicado.

La delegada ha defendido que ahora es momento de "cumplir con una especie de pacto de memoria con lo que nos precedió" y ha celebrado el consenso: "Es una satisfacción para todos saber que va a salir una propuesta por unanimidad".

Un 'sí' que fue una alegría para el artista Enrique Cavestany, uno de los impulsores del local, que se encontraba entre el público del salón de plenos presente y vio como el Partido Popular, Vox, Más Madrid y Psoe se ponían de acuerdo para ensalzar ese pequeño rincón de la cultura madrileña.

Eso sí, el concejal de Vox Fernando Martínez ha expuesto algunas de las frases conocidas de Sabina para que se añadieran a la placa conmemorativa como burla hacia la izquierda: "Tendría que poner algunas frases de Sabina como ya no soy tan de izquierdas porque tengo ojos".

Por su parte, Más Madrid ha apoyado la iniciativa pero advirtiendo sobre la situación actual del tejido cultural. "Madrid corre el riesgo de convertirse en una ciudad que homenajea la cultura cuando ya es apsado, pero no la protege cuando todavía está viva", apunta Pilar Sánchez. Según la edil, el mayor homenaje para La Mandrágora sería que Madrid no expulsara a las "nuevas mandrágoras que hoy intentan sobrevivir", citando el cierre de espacios como el antiguo Baobab o el traslado del mítico Café Central al Ateneo y ha reclamado medidas para proteger estos espacios frente al fenómeno de la gentrificación.

Rivera de la Cruz ha cerrado el debate apelando a ese espíritu de consenso que había entre los grupos políticos y que parece que solo la cultura lo consigue. "Me gustaría contar con todos para brindar por La Mandrágora, por las buenas memorasi de Madrid y por esos momentos de concordia que siempre regala la cultura", ha concluido. Aunque todavía falta el último 'sí' por unanimidad, el de la comunidad de vecinos.

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