www.madridiario.es
Portada del libro 'Teatro Pavón, el embajador de embajadores'
Ampliar
Portada del libro 'Teatro Pavón, el embajador de embajadores' (Foto: Antonio Castro)

Antonio Castro presenta 'Teatro Pavón, el embajador de Embajadores', una crónica viva de cien años de Madrid

Por José Brías
x
jbriasmadridiarioes/6/6/18
lunes 27 de abril de 2026, 18:21h
Actualizado: 02/05/2026 17:57h

El Cronista de la Villa de Madrid, Antonio Castro, ha visitado las instalaciones de Madridiario para presentar su nuevo libro, Teatro Pavón, el embajador de Embajadores’, una obra que recorre un siglo de historia madrileña a través de uno de sus espacios escénicos más emblemáticos.

El Teatro Pavón abrió sus puertas en 1925, en una Europa que trataba de rehacerse tras la Primera Guerra Mundial y en una España marcada por las consecuencias del Desastre del 98. Lejos de nacer con vocación internacional, el Pavón fue concebido como teatro-cine de barrio, pensado para Lavapiés y la clase obrera. “Por eso lo llamo el embajador de Embajadores”, explica Castro, convencido de que el edificio ha sido, durante cien años, espejo fiel de las tensiones sociales, culturales y políticas del país.

Una mujer decisiva en la historia del Pavón

Uno de los grandes aportes del libro es la recuperación de la figura de Francisca Pavón, promotora del teatro y una de las grandes empresarias inmobiliarias del Madrid de los años veinte. Las fotografías inéditas que ilustran la obra, firmadas por Caulac, fotógrafo habitual de la familia real, reflejan el peso económico y social de una mujer clave en la historia cultural de la ciudad.

La Copa Pavón y el flamenco como fenómeno social

El arranque glorioso del Teatro Pavón llegó con la Copa Pavón de Flamenco (1925 y 1926), cuyas galas alcanzaron tal éxito que la final del segundo año tuvo que repetirse ante la imposibilidad de acoger a todo el público. “Fue una auténtica pasión colectiva”, recuerda el Cronista, situando al Pavón como uno de los grandes templos urbanos del flamenco en pleno auge cultural de Madrid.

Luces y sombras de un siglo convulso

La historia del Pavón también está marcada por episodios oscuros, como la agresión sufrida por Miguel de Molina mientras actuaba en el teatro. El libro recoge documentación inédita de la fundación del artista, incluida una carta de los empresarios tras la paliza, en la que le sugerían volver a actuar con una peluca. “Resume muy bien la crudeza de la época”, apunta Castro.

Por su escenario pasaron figuras clave de la cultura española: allí debutó profesionalmente Fernando Fernán Gómez, se estrenó Las Leandras en 1931 con Celia Gámez, y durante la Guerra Civil el teatro fue utilizado como espacio de propaganda. En la posguerra, el Pavón se consolidó como cine de barrio y refugio estival de compañías teatrales como la saga de los Ozores.

De la ruina a la resurrección cultural

A finales del siglo XX, el edificio estuvo cerca del colapso. Su recuperación llegó de la mano de la compañía Zampanó, que restauró el teatro respetando el proyecto original del arquitecto Teodoro Anasagasti. El impulso definitivo se produjo con la llegada de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que se instaló en el Pavón durante el cierre del Teatro de la Comedia. Lo que iba a ser una estancia temporal de dos años se prolongó durante doce, transformando la vida cultural y económica del barrio.

El Pavón hoy: identidad en construcción

En la actualidad, el Teatro Pavón atraviesa una nueva etapa de redefinición, acogiendo producciones de gran éxito como el musical gospel dirigido por Antonio Banderas, con llenos recurrentes. “Están buscando una línea clara de programación, pero el Pavón sigue vivo, que es lo importante”, subraya Castro.

Antonio Castro, cronista incansable de Madrid

Nombrado Cronista de la Villa de Madrid en 2007 por unanimidad, Antonio Castro continúa investigando en archivos, hemerotecas, testamentos y correspondencia privada. Ya trabaja en su próximo proyecto: un volumen de más de 600 páginas sobre la explosión del teatro privado en el Madrid del siglo XIX.

Teatro Pavón, el embajador de Embajadores destaca no solo por su rigor documental, sino por una narrativa ágil, cercana a la novela, que convierte la historia del teatro en una crónica viva de la ciudad. Porque el Pavón no es solo un edificio: es un termómetro de Madrid y de su infinita capacidad de reinventarse.

El Cronista de la Villa de Madrid, Antonio Castro publicó en Madridiario, en tres artículos, la sinopsis del libro: “Teatro Pavón, el embajador de Embajadoresque reproducimos íntegramente por su interés y calidad.

Teatro Pavón: 1925-2025 (I)

Publicado jueves 27 de marzo de 2025

El 11 de abril de 1925 -Sábado de Gloria- se inauguraba el teatro Pavón, de la calle Embajadores, 9. Contra viento y marea ha llegado a convertirse en centenario, estando más vivo que nunca. Su primer siglo ha estado marcado por los estrenos de revista, el teatro propagandístico de la Guerra Civil, el cine, los cierres, el cambio de propietarios y las temporadas a cargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Fachada del teatro Pavón en 1925. (Foto: Foto Lluís Lladó/CSIC)Doña Francisca Pavón

En el año 1924 doña Francisca Pavón, una inversora inmobiliaria con, al parecer, buen nivel económico, encargó al arquitecto Teodoro Anasagasti el proyecto de un teatro a construir en el solar que poseía en la calle Embajadores, con vuelta a la de Dos Hermanas. La señora Pavón era viuda y no se le conoce ninguna relación anterior con el mundo teatral. Tampoco fue empresaria de su teatro, sino que lo tuvo siempre en arrendamiento. El año 1933 traspasó la propiedad a sus hijos. Ella falleció en 1937. Teodoro Anasagasti fue uno de los grandes arquitectos teatrales del siglo pasado, proyectando, entre otros, el Monumental Cinema y el Real Cinema. Para el Pavón se inspiró en la arquitectura modernista, sobre todo en la fachada, que estaba coronada por un torreón de tres metros de altura. Ya se pensó para que fuera cine y teatro. El aforo inicial era de 1.280 localidades. Actualmente es mucho más reducido tras varias reformas.

Doña Francisca Pavón, promotora del teatro. (Foto: Archivo de la familia)

El maestro Luna

La primera empresa que arrendó el nuevo teatro estaba encabezada por el compositor Pablo Luna y el primer actor y director Ramón Peña. Para la velada inaugural eligieron la zarzuela El asombro de Damasco y la versión musical de Don Quintín el amargao, de Arniches, con partitura del maestro Guerrero. El 11 de abril fue una gran fiesta en el barrio del Rastro porque los Reyes acudieron a la gala inaugural, cuya recaudación se destinó a la Asociación Matritense de la Caridad. Tras los primeros espectáculos presentados por esta compañía lírica -que volvería en la segunda temporada- pasaron el nuevo Pavón las del teatro Apolo, del Martín, la de Manrique Gil o la de Rosario Pino. Y también empezarían las proyecciones cinematográficas.

El actor Ramón Peña, primer empresario.

La copa Pavón

Entre las razones del Pavón para entrar en la historia teatral se encuentra la convocatoria de un certamen que llamó la atención de la prensa: La Copa Pavón de Flamenco. La primera edición se convocó el mismo año de la apertura, comenzando las eliminatorias el 25 de agosto. Un jurado integrado por reconocidas personalidades del flamenco acabó otorgando la primera copa al sevillano Manuel Vallejo. Volvió a convocarse el año 1926 con mayor expectación y un plantel de concursantes que acabarían por convertirse en estrellas de este arte. La segunda copa la ganó, no sin polémica, Manuel Centeno. Y tras esa segunda edición, no volvió a hablarse del concurso. La actual empresa parece que está interesada en resucitarle. El Rastro-Embajadores-Lavapiés es un barrio de honda raigambre flamenca.

Hasta la proclamación de la II república, por el Pavón siguieron pasando compañías de todos los géneros. No faltó ni un juvenil Enrique Rambal, que ya descollaba con grandes montajes, aunque las dimensiones del Pavón no le permitieron presentar los más espectaculares. El estallido de la Guerra Civil modificaría la línea programática del teatro. Pero ese será el siguiente capítulo.

Teatro Pavón: 1925-2025 (II)

Publicado jueves 3 de abril de 2025

El Pavón se convertiría en un teatro de masas con el estreno de una revista que ha pasado a la historia del género: Las Leandras.

Interior del Teatro Pavón

El 12 de noviembre de 1931, el mismo día que se inauguraba el vecino teatro Fígaro, se estrenó en el Pavón esta revista del maestro Alonso y del libretista Muñoz Román. Al frente de la compañía estaba la que era ya una estrella indiscutible de la revista: Celia Gámez. Las Leandras, seguramente no habría sobrevivido al paso de los años si no tuviera dos números musicales que se convirtieron casi en himnos de Madrid.

Celia Gámez

La historieta de un antiguo prostíbulo reconvertido en una especie de academia de señoritas no da para mucho, pero el chotis El Pichi y el pasodoble Los nardos (o Por la calle de Alcalá) calaron inmediatamente entre los madrileños y se siguen interpretando muy frecuentemente. El Pichi no tanto porque su letra no es, actualmente, políticamente correcta. Pero este chotis lo han cantado todas las estrellas del género y sirvió para encumbrar a una juvenil Lina Morgan, que lo cantaba en Un matraco en Nueva York. Las Leandras se eternizó en la cartelera e, inmediatamente, comenzó a representarse por toda España. Celia Gámez seguiría en el Pavón estrenando, entre otras revistas, ¡Que se mueran las feas!, Las tentaciones o Las de Villadiego. Hasta catorce montajes protagonizó entre los años 1931 y 1933.

El teatro de guerra

Los teatros madrileños estuvieron férreamente controlados por los sindicatos UGC y CNT y por las distintas juntas, comisiones, asambleas que se fueron creando, sobre todo en los primeros años de la contienda. Al declararse la guerra actuaba en este teatro la compañía de María Fernanda Ladrón de Guevara, que volvería tras el parón veraniego. En el teatro Pavón funcionó durante el año 1937 y principio de 1938, con una iniciativa que fue anunciada como ‘Teatro de Guerra’. Su finalidad era estrenar obras de exaltación republicana, escritas por dramaturgos o periodistas absolutamente entregados a la defensa del régimen político. En el Pavón se estrenaron dramas de Álvaro de Orriols, como ¡España en pie!, y Retaguardia; de César García Iniesta, Yo soy un hombre y Tristes herencias; o Luis Mussot: Mi puesto está en las trincheras, Consejo de guerra… Pero ya al comienzo del año 1939, este teatro cedió el escenario a comedias más intrascendentes.

Miguel de Molina

Uno de los sucesos más recordados, y trágicos, ocurridos en este teatro fue el secuestro del cantante Miguel de Molina, que actuaba junto a Amalia Isaura en noviembre de 1939. Republicano ferviente, se había resignado a ser contratado por un salario mucho menor al que percibía hasta entonces, extorsionado por el bando ganador. La noche del 10 de noviembre después de la función de tarde, el artista fue atrapado en los camerinos, encerrado en un coche y llevado hasta la Cuesta de las Perdices, donde le propinaron un brutal paliza. A pesar de su estado, fue conminando a volver a actuar en el mismo escenario pocos días después. Miguel del Molina acabó exiliándose en América, falleciendo en Buenos Aires el año 1993.

Cine y teatro

La actividad teatral del Pavón fue menguando tras la guerra en favor del cine. Hasta 1953, cuando el edificio sufrió una primera reforma, los meses de verano se reservaban para compañías, generalmente de segundo orden. Pero tras las obras el telón no volvió a levantarse hasta 1985, después de que el Pavón hubiera sido reformado de nuevo en 1978, perdiendo entonces su característico torreón.

Teatro Pavón: 1925-2025 (III)

Publicado lunes 7 de abril de 2025

El teatro Pavón corrió un serio riesgo de desaparecer en las dos últimas décadas del siglo XX. Medio arruinado el edificio, con una programación cinematográfica de reestreno, acabó cerrando las puertas. En 1984 una intrépida empresaria, Carmen Troitiño, se empeñó en recuperarlo e inició una reforma, que tuvo que ser completada con el auxilio económico de los hermanos Collado. Gracias a ellos, el 15 de enero de 1985 se pudo estrenar un gran montaje: Buenos. Pero sería debut y despedida. La noche del estreno cayó una gran nevada sobre Madrid que empujó al público a quedarse en casa. Además, la compañía ya arrastraba problemas laborales y el telón volvió caer después de tres o cuatro representaciones. Aun así, el teatro siguió abierto durante algunos meses gracias, sobre todo, a entrar en el circuito del Festival Internacional de Teatro.

La fachada del teatro Pavón en la etapa de Kamikaze. 2015

Llega Zampanó

Terminó el siglo XX con el Pavón cerrado y más destrozado que nunca tras el rodaje en su interior de la película Beltenebros, dirigida por Pilar Miró. En esa situación, dos profesionales del teatro, José Maya y Amaya Curieses, acometieron la locura (así lo califican ellos) de comprar el edificio. Habían fundado en 1981 la compañía Zampanó, que se especializó en el teatro clásico español.

La vida es sueño, de la CNTC. 2012. Foto Antonio Castro

El actor y director José Maya. Foto Antonio Castro

La adquisición del inmueble costó más de doscientos millones de pesetas, a los que hubo que sumar el importe de la reforma. El arquitecto Ignacio de la Casas se implicó desde el primer momento en la aventura. Gracias a él, el Pavón pudo recuperar la imagen original proyectada por Teodoro Anasagasti, volviendo a levantar el torreón de tres metros de altura.

Zampanó reinauguró el teatro el 1 de noviembre de 2001 con El condenado por desconfiado. No empezaron muy bien la aventura -con la espada de Damocles de pagar los créditos- pero tuvieron un auxilio inesperado: la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

El condenado por desconfiado, de Zampanó. 2001

El Clásico

En el año 2002 la compañía del Clásico tuvo que ser desalojada de su sede en el teatro de La Comedia ante la necesidad de acometer una gran reforma. Con José Luis Alonso de Santos al frente, buscaron un teatro en el que poder seguir produciendo y programando, y acabaron alquilando el Pavón de Embajadores. Siempre pensaron que sería por un corto espacio de tiempo, pero acabaron estando 13 años. Su presentación en el Pavón se produjo con Peribáñez y el comendador de Ocaña el 8 de octubre de 2002. Entre tanto, fue nombrado director de la Compañía, Eduardo Vasco, quien estaría durante todo su mandato en ese teatro. Al público del Clásico le costó desplazarse a Embajadores pero, gracias a un montaje de Don Gil de las calzas verdes, comenzó a llenar el teatro provisional. La vuelta a La Comedia se realizó el año 2015, abriendo otra etapa de incertidumbre en el Pavón.

Pavón-Kamikaze

Una compañía de trayectoria ascendente, Kamikaze, se decidió a alquilar el teatro para cinco años. Miguel del Arco, Aitor, Tejada, Jordi Buxó e Israel Elejalde fueron también arriesgados en esta empresa. Debutaron el 27 de agosto de 2016 con Idiota. Durante su estancia en este teatro ofrecieron una programación basada, sobre todo, en el teatro contemporáneo, con preferencia para la dramaturgia española. Además de obras de Miguel del Arco, estrenaron a Pablo Remón, Gon Ramos, Jordi Casanovas, Pascal Rambert, Alfredo Sanzol… y habilitaron el ambigú del primer piso como segunda sala de representaciones. Su labor como empresarios y creadores en el Pavón les supuso la concesión del Premio Nacional de Teatro. No acabó demasiado bien esta estancia y el Pavón quedó vacío de nuevo en el año 2021.

El Pavón hoy

Durante unos meses el teatro estuvo programado por la empresa Vértigo360, que introdujo la multiprogramación. Finalmente, antes de acabar el año 2022 se hizo con la gestión la misma empresa que había abierto los teatros Luchana y que también programó el teatro Galileo (cerrado actualmente). Esta empresa es la que está al frente al llegar la celebración del primer centenario del Pavón. Como reconocimiento a su historia, el Ayuntamiento le ha concedido la Medalla de Madrid, que se entregará en próximo 15 de mayo.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
1 comentarios