Los conflictos internacionales junto con el clima político de los últimos meses en Estados Unidos, con las imágenes de las redadas del servicio de inmigración y la amenaza de posibles medidas restrictivas hacia estudiantes extranjeros, han generado incertidumbre e inquietud entre las familias madrileñas que se plantean enviar a sus hijos a estudiar a aquel país.
Desde la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (Aseproce) eluden aportar datos aproximados que ayuden a comprobar si estos temores se han traducido en un descenso del número de jóvenes españoles que eligen la inmersión educativa en el país norteamericano. No obstante, trasladan a Madridiario que "las cifras se mantienen estables respecto a cursos anteriores, mientras los cursos de verano muestran solo una ligera bajada por diversificación hacia Canadá e Irlanda".
Según los datos que maneja el Council on Standards for International Educational Travel (Csiet), el organismo oficial que recopila las estadísticas internacionales de programas de intercambio cultural y educativo en EEUU, alrededor de 3.800 alumnos españoles de ESO y Bachillerato realizaron un intercambio en 2025 en aquel país, lo que supone un descenso del 7 por ciento respecto al año anterior. En el caso de los estudios superiores, el dato disponible es de hace dos años, cuando fueron casi 9.000 los que eligieron una universidad norteamericana.
Aunque los trámites para estudiar fuera de España suelen iniciarse con 9 o 12 meses de antelación, incluso dos años si se trata de la universidad, a estas alturas del año llegan dos momentos cruciales: por un lado, la asignación de familia y selección del instituto, en el caso de los estudios de Secundaria o Bachillerato, y la solicitud del visado para que en agosto los solicitantes puedan poner rumbo a su destino.
En estas fechas suelen concentrarse la mayor parte de las peticiones de cita para conseguir el visado de estudios en la Embajada de EEUU. Por este motivo, teniendo en cuenta la alta demanda, el presidente de Aseproce, Emilio Bordona, traslada la recomendación a estudiantes y familias de "iniciar cuanto antes el proceso, solicitando la documentación necesaria y reservando cita lo antes posible para garantizar que todo se desarrolle con normalidad”.

Bordona recuerda que el proceso requiere completar distintos pasos administrativos, "como el formulario DS-160, el pago de la tasa SEVIS y la preparación de la documentación académica, además de la correspondiente entrevista consular y la posterior emisión del visado".
Conseguir el visado a tiempo es una de las mayores preocupaciones de los progenitores. Por eso, dado que los tiempos pueden variar en función de la demanda, especialmente en los meses previos al verano, Aseproce insiste en que se aborde el proceso con margen suficiente. "Esto permite gestionar posibles imprevistos con tranquilidad y garantizar una experiencia más fluida para las familias", remarca Bordona.
Los requisitos no han cambiado
Frente a la idea de que el Gobierno estadounidense ha endurecido los criterios para dar el visado, José Manuel Mostajo, responsable en España de la empresa National Scouting Report (NSR), dedicada a gestionar procesos académicos y deportivos para estudiantes internacionales, los trámites para obtener un visado de estudiante no han cambiado respecto a años anteriores.
Mostajo asegura que, aunque en los últimos meses se ha hablado de decretos y medidas que podrían afectar al sistema de becas o al acceso de estudiantes extranjeros, estos anuncios nunca llegaron a materializarse. “No pasó nada”, afirma, insistiendo en que el procedimiento actual es idéntico al que existía con el Gobierno anterior.
"La revisión potencial de las redes sociales para dar el visado no es una novedad, ya existía"
Uno de los aspectos que más alarma genera entre las familias es la posibilidad de que las autoridades estadounidenses revisen las redes sociales del solicitante para decidir si conceden o deniegan los visados. Mostajo confirma que esa opción existe, pero aclara que no es una novedad.
Según su experiencia, la revisión potencial incluye no solo redes sociales, sino también el historial de viajes. Aun así, reitera que en la práctica no se aplica: “La realidad es que no lo miran nunca. A día de hoy, siguen sin mirarlo”.
Ese temor también lo compartía Sonia Retuerta cuando su hija se enfrentó a ese trámite. Madre de una alumna de Rivas Vaciamadrid que estudia este curso en una universidad de Estados Unidos con una beca deportiva, sabía por la propia web oficial de la embajada que todos los aspirantes a un visado deben tener abiertos sus perfiles en redes sociales para que ellos puedan observarlos. Confirma además que durante el proceso “te piden tu cuenta, si la quieres poner, no es obligatorio… pero esos datos sí que los piden”.

El responsable de NSR en España cree que el perfil habitual de estos solicitantes de visado, jóvenes estudiantes, muchos de ellos deportistas, no encaja en casos que despierten sospechas. “No son activistas políticos”, comenta, y el contenido de sus perfiles suele centrarse en deporte y vida social.
Respecto a lo que pueda pasar si algunos de estos jóvenes hubieran realizado alguna publicación política, como mensajes de apoyo a Palestina, Mostajo asegura no haber tenido ningún caso de visado rechazado por ello. Aunque recomienda mantener perfiles “orientados a estudiante y deportista” y evitar imágenes de fiestas, también marca un límite: “A ningún niño le voy a decir que no suba una foto de apoyo a lo que él crea”.
Dos visados, dos realidades: F1 y J1
Mostajo distingue entre los dos grandes tipos de visados utilizados por estudiantes. Uno es el J1, de intercambio, que permite entrar una sola vez en EEUU y obliga a permanecer allí durante el periodo autorizado. Si el estudiante sale del país, no puede volver a entrar con ese mismo visado.
Describe ese sistema como una “bolsa” en la que familias estadounidenses se inscriben para alojar estudiantes extranjeros, cobrando por ello, y las empresas emparejan perfiles en función de condiciones domésticas. Según apunta, ese modelo suele enviar a estudiantes a zonas rurales pequeñas donde solo hay un instituto, evitando riesgos de distritos conflictivos en grandes ciudades.
"Tú ya tienes tu beca concedida, la fecha en la que tienes que ir y tienes miedo de que no te den el visado”
El otro tipo de visado es el F1, de estudiante, que es el que gestiona su empresa, que permite entrar y salir del país cuantas veces sea necesario durante los estudios y el define como más estable y con mayores garantías.
El proceso del F1 para progarmas académicos y deportivos comienza cuando el instituto o universidad estadounidense envía una carta de invitación al estudiante que incluye un número identificativo personal. Ese número está asociado al alumno y se genera dentro del sistema SEVIS, una base de datos del Gobierno estadounidense que monitoriza en tiempo real a los estudiantes extranjeros, lo que -según Mostajo- hace que el procedimiento esté “muy controlado”.
A partir de ahí, el estudiante solicita cita en la embajada y realiza una entrevista personal breve. “Suele durar 10 minutos”, afirma, y las preguntas son básicas: dónde va a estudiar y por qué quiere ir.
Así de rápida fue la cita para la hija de Sonia. “Fue una mañana y al ser mayor de edad tuvo que entrar ella sola. Le hicieron la entrevista y en una semana nos respondieron que se lo habían concedido”, relata.
Aún así, el estrés fue inevitable: “Ahí tienes el miedo de que no te lo den. Tú ya tienes tu beca concedida, tienes ya la fecha en la que tienes que ir… y tienes miedo de que no te den el visado”. La familia incluso había comprado ya billetes de avión antes de la resolución. “Esos días fueron un poco estresantes”, admite. No solo para la familia, sino para el propio intermediario que les ayudó.
En el caso de la hija de Sonia, la parte más larga no fue la burocracia del visado, sino el proceso previo. Según explica, la familia comenzó a moverse con más de un año de antelación. “En nuestro caso fue un poco largo, porque se ha ido con una beca deportiva”, explica. Durante ese tiempo, tuvieron que enviar material audiovisual deportivo a universidades para captar el interés de entrenadores: “Estuvimos un año poniendo vídeos de sus partidos, fotos… para que los entrenadores se fueran interesando y mandaran ofertas”.

Ese trabajo se realizó con el apoyo de José Manuel Mostajo, que operó como intermediario especializado durante todo el proceso: “Firmas un contrato con ellos, pagas sus tasas y ellos te van guiando”, resume.
Tiempo de espera para la cita
Sobre los tiempos de espera, Mostajo reconoce que desde la pandemia las citas se han complicado y es necesario pedirlas con antelación. En el momento de esta conversación con Madridiario, las citas se estaban dando ya para mediados de agosto, aunque advierte que a veces pueden demorarse hasta octubre o noviembre.
Sonia confirma que la obtención de la cita depende mucho del momento del año. “Tú tienes varias fechas que puedes elegir, depende del momento, a lo mejor si lo solicitas en mayo te la darán en julio”, comenta.
"Siguiendo las recomendaciones y los tiempos indicados, el proceso se desarrolla con normalidad en la gran mayoría de los casos"
En su caso, el proceso coincidió con una noticia que generó alarma social: la suspensión temporal hasta nueva orden de nuevas citas para visados en embajadas estadounidenses. “Fue muy curioso porque justo un día después de que nosotros la solicitamos, la noticia salió en todos los medios. Nos libramos por poco", recuerda. Su alivio entonces contrastaba con el agobio de quienes no habían tenido la suerte de haber iniciado antes el trámite y veían peligrar la participación de sus hijos en estos programas educativos en el extranjero.
El presidente de Aseproce asegura que "en el poco probable caso de que surja alguna incidencia con el visado, incluso habiendo iniciado los trámites con antelación, las empresas asociadas cuentan con soluciones flexibles pensadas para dar tranquilidad a las familias".
Estas medidas incluyen, según las condiciones de cada programa, la posibilidad de reprogramar la participación sin costes adicionales, mantener la plaza para la siguiente convocatoria disponible o, en su caso, contemplar alternativas equivalentes en otros destinos, facilitando así la continuidad del proyecto educativo.

"Además, muchos programas incorporan seguros y cláusulas específicas que refuerzan esta seguridad. La experiencia demuestra que, siguiendo las recomendaciones y los tiempos indicados, el proceso se desarrolla con normalidad en la gran mayoría de los casos, lo que permite a las familias planificar con confianza", plantea Bordona.
Mostajo añade que existe un mecanismo para evitar que los alumnos pierdan el inicio del curso por un retraso en el papeleo: la cita de emergencia, que se puede solicitar justificando que las clases empiezan antes. Según su experiencia, “en el cien por cien de los casos” consiguen adelantar la entrevista cuando hay razones académicas claras.
Caída del interés
La hija de Sonia, que hoy sigue en Estados Unidos, se marchó con una beca de voleibol. Actualmente estudia en un college de dos años y cursa un programa general de tipo liberal arts. Según explica su madre, la planificación académica está condicionada por el deporte: “Tenía un asesor deportivo que le escogió las asignaturas de cara a poder practicar su deporte”.
Tras completar el curso, la estudiante regresará a España en mayo, pese a que tenía opción de continuar un segundo año. Sonia explica que la decisión está relacionada con la dificultad de convalidar estudios en España: “Las convalidaciones son muy complicadas cuando te vuelves aquí”.
Aunque Mostajo insiste en que los requisitos de acceso no se han endurecido, sí detecta una caída del interés de las familias por EEUU como destino académico. “Se nota el miedo”, repite. Este profesional del sector cree que todavía es pronto para medir el impacto real pero, según sus estimaciones, se aventura a pronosticar un descenso del 20 por ciento en las solicitudes.
Lo que sí percibe Mostajo claramente es una bajada de consultas y una sensación generalizada de inseguridad alimentada por titulares alarmistas. “Sale el presidente y te dice que va a cortar todo y hay gente que se preocupa”, comenta, mencionando también como detonante los vídeos de detenciones de inmigrantes que circulan en medios y redes. En su opinión, muchas de esas imágenes tienen más relación con cuestiones raciales que con la nacionalidad o el estatus de estudiante. “Si eres blanco no te van a parar por la calle”, afirma, describiendo una percepción que, según él, se repite en la vida cotidiana estadounidense.

Desde Aseproce, su presidente no observa "una mayor inquietud generalizada entre las familias por las políticas de inmigración de Donald Trump; al contrario, el interés por EEUU se mantiene sólido e, incluso, en aumento, con familias que analizan las opciones con prudencia pero optan por este destino para estancias largas sin incidencias reportadas en los estudiantes actuales".
Emilio Bordona admite "que hay una ligera diversificación hacia países angloparlantes", pero se muestra convencido de que EEUU "sigue consolidado como destino preferido para programas de año académico completo".
"EEUU sigue consolidado como destino preferido para programas de año académico completo"
El mensaje de Mostajo es claro: los procedimientos siguen siendo los mismos, el visado F1 continúa siendo altamente viable para estudiantes españoles y las denegaciones son prácticamente inexistentes en su experiencia. Sin embargo, el clima político y social, junto con la desinformación, está provocando un efecto directo: menos familias se atreven a dar el paso.
La experiencia de Sonia resume esa mezcla de burocracia, tensión y alivio final. Aunque el proceso acabó bien, reconoce que el tramo del visado se vive con angustia: “Tienes ya todo hecho… y solo estás pendiente de un papel”.
En resumen, el freno no está en la burocracia, sino en la percepción. El 'sueño americano' sigue abierto para estudiantes españoles, pero el miedo, aunque no esté respaldado por cambios reales, está empezando a cerrar algunas puertas antes incluso de llegar siquiera a la embajada.