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Neumático de un coche
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Neumático de un coche (Foto: Comunidad de Madrid)

Una investigación detecta un posible fallo de privacidad en los sensores de presión de los neumáticos

sábado 11 de abril de 2026, 17:24h

Una investigación del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Networks ha detectado una posible vulnerabilidad de seguridad en los sistemas de control de presión de neumáticos de los vehículos.

El estudio concluye que estos dispositivos pueden ser rastreados mediante un receptor de radio, lo que pone de manifiesto un riesgo de privacidad hasta ahora poco visible.

Según ha informado el Gobierno regional en un comunicado, la mayoría de los coches modernos incorporan un Sistema de Monitorización de Presión de Neumáticos, obligatorio en numerosos países.

Este mecanismo utiliza pequeños sensores instalados en cada rueda para supervisar la presión y enviar señales inalámbricas al ordenador del vehículo, de modo que el conductor sea avisado si alguno de los neumáticos pierde aire.

A lo largo de un estudio desarrollado durante diez semanas, investigadores de IMDEA Networks y sus socios europeos recopilaron señales procedentes de más de 20.000 vehículos. A partir de ese análisis comprobaron que los sensores transmiten también un número de identificación único mediante señales inalámbricas visibles y sin cifrar. Esto implica que cualquier persona situada cerca y equipada con un receptor de radio básico podría captarlas e identificar de nuevo el mismo vehículo más adelante.

Frente a la mayor parte de los sistemas de rastreo actuales, que dependen de cámaras y requieren visibilidad directa, las señales emitidas por los neumáticos se transmiten de forma automática y pueden atravesar paredes y otros vehículos.

Esa característica permite que receptores inalámbricos pequeños y ocultos las recojan sin ser detectados, haciendo posible reconocer repetidamente un mismo coche sin necesidad de leer su matrícula.

Con el objetivo de medir el alcance real de esta posible recogida de datos, los investigadores desplegaron una red de receptores de radio de bajo coste cerca de carreteras y aparcamientos, con un presupuesto de apenas 100 dólares.

En total, lograron reunir más de seis millones de mensajes emitidos por los sensores. Según el estudio, esta información podría utilizarse para inferir rutinas cotidianas, como la hora de llegada al trabajo o determinados hábitos de desplazamiento.

Además, el equipo desarrolló técnicas para asociar entre sí las señales de los cuatro neumáticos de un mismo vehículo, lo que permitió aumentar la precisión en la identificación de coches concretos, tanto al llegar como al marcharse o al seguir patrones horarios habituales.

La investigación también demostró que estas señales pueden capturarse con el vehículo en movimiento y a distancias superiores a 50 metros, incluso cuando los sensores se encuentran dentro de edificios o en lugares ocultos, lo que convierte el rastreo encubierto en una posibilidad técnica real. A ello se añade que los mensajes incluyen lecturas de presión, un dato que podría aportar información adicional, como el tipo de vehículo o si un camión transporta una carga pesada.

Para el Gobierno regional, estos resultados ponen de relieve la necesidad de que fabricantes y organismos reguladores refuercen la protección de los futuros sistemas de sensores, con el fin de mejorar la ciberseguridad en el ámbito de la automoción.

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