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'El gitano negro', durante un concierto en Barcelona
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'El gitano negro', durante un concierto en Barcelona (Foto: Chema Cano)

Luis Cortés: “Madrid impulsa tu carrera y tu manera de entender la música”

Por Juancho Pajares
martes 24 de marzo de 2026, 09:36h
Actualizado: 26/03/2026 13:38h

Luis Cortés Cortés ya esperaba en la sala del UMusic Hotel Madrid cuando llegamos, en una mañana de lunes que avanza sin prisas y contrasta con la velocidad a la que ha cambiado su vida en los últimos años.

Habla tranquilo, sin prisa, con esa mezcla de timidez y seguridad que suele acompañar a los artistas que han vivido un cambio de vida demasiado rápido como para terminar de asimilarlo. A sus 23 años, el cantante valenciano -conocido como ‘el gitano negro’, que es lo que es- se ha convertido en uno de los nombres más visibles del nuevo flamenco-pop español. O en el más visible, sin más.

Nacido en Burjassot (Valencia) en 2001, Cortés mezcla raíces gitanas y africanas en una propuesta donde el flamenco dialoga con el soul, el R&B y los sonidos urbanos. Tras viralizarse con ‘Ojalá’ y consolidarse con ’Dolores’ y el álbum ’Corazón Negro’, Madrid se ha convertido en una parada clave dentro de su crecimiento artístico, con hitos como el lleno en el Teatro Eslava y el próximo cierre de gira en el Palacio Vistalegre el 18 de abril.

El ‘gitano negro’ repasa con Madridiario su ascenso, su vínculo con la capital y el momento que vive el nuevo flamenco entre salas llenas y una carrera en plena expansión.

El cantante Luis Cortés conversa con el director de Madridiario, Juancho Pajares (Foto: Chema Cano)

La conversación arranca inevitablemente por la identidad.

¿Te defines como ‘gitano negro’ o te definen?

Las dos cosas -responde-. Siento que esas son mis raíces. Me tira mucho la gitana porque me ha criado mi madre, pero la apariencia es africana. Lo que llevo dentro, lo que he mamado, lo que me ha criado, ha sido el flamenco.

Para Cortés, el público español vive un momento de apertura musical evidente.

Cada vez hay más artistas fusionando ritmos y culturas musicales. Y en el flamenco también. Antes estaba más cerrado; ahora se mezcla con cualquier género y eso es súper bonito.

Sus canciones hablan constantemente de heridas, familia y superación, pero él evita referirse al dolor como única fuente creativa.

El artista conecta cuando cuenta vivencias reales. No tienen que ser tristes; pueden ser felices. Pero tienen que salir de lo que estás viviendo para conectar contigo mismo y con la canción.

La conversación deriva hacia el eterno debate: ¿evolución o transformación del flamenco?

El flamenco está evolucionando a otros niveles -explica-. Antes eran fandangos, bulerías o tarantas; ahora se fusiona con reggaetón, trap o pop. Y eso ayuda a que llegue a mucha más gente. El flamenco es una manera de sentir y no se tiene que perder.

"El flamenco es una manera de sentir y no se tiene que perder"

¿Esa evolución beneficia al propio género?

Muchísimo. Hace que otras generaciones y otros gustos musicales lo asimilen mejor.

¿Te gusta el término ‘flamencotón’? A mí, no…

Yo lo llamo flamenquito. No llega a ser flamenco puro, pero no deja de ser flamenco. ‘Flamencontón’, no sé -se ríe-. A mí me apasiona Camarón. Para mí, el mejor disco es ‘La leyenda del tiempo’.

Hace apenas unos años trabajaba fuera de la música (en el campo, con la chatarra, en un almacén); hoy gira por toda España. El cambio, reconoce, fue más emocional que profesional.

Antes tenía más temor que ahora. Tenía miedo a dejar un sueldo fijo con el que ayudaba a mi familia por un sueño que no sabía si iba a funcionar. Ahora tengo más responsabilidad, viajo muchísimo más y curro muchísimo más, pero ya no tengo ese miedo, disfruto mucho más de todo.

Sigue viviendo en casa y ayudando a los suyos, algo que afirma sin dudar. Madrid aparece entonces como protagonista inevitable.

Madrid es la cuna de la industria musical. Aquí pasa algo todos los días. Venir, trabajar con gente de aquí, estar con medios… impulsa muchísimo tu carrera y tu aprendizaje.

Aunque matiza con una sonrisa:

No me gusta por el caos. Mucho coche, mucha gente… yo soy más de mi Valencia, más tranquilito. Pero impulsa muchísimo. Y me hace feliz saber que vamos a cerrar en el Palacio Vistalegre el mes que viene.

Luis Cortés se dispone a poner un vinilo de su admirado Alejandro Sanz. (Foto: Chema Cano)

Si tuviera que escribir hoy una canción sobre Madrid, lo tiene claro:

Hablaría de felicidad. De cómo estoy viviendo todo esto, en gran parte gracias a Madrid.

Las redes sociales abren uno de los debates más interesantes de la charla: viralidad frente a carrera.

Está el que pega una canción en redes y se queda ahí, y el que lleva diez años construyendo una carrera. Pero hoy van de la mano. Si no subes algo, parece que no existe.

Aun así, confiesa cierta contradicción.

No me gustan las redes sociales. Te quitan tiempo, pero son inevitables. Son la manera de compartir con la gente, aunque me gustaría vivir más el momento y menos grabarlo.

Antes de despedirse, deja una última pincelada sobre el futuro.

Vamos a cerrar en Vistalegre y estamos todos un poco asustados, pero con muchísima ilusión. Ya estamos componiendo y trabajando en nuevas canciones para lo próximo.

¿Algún adelanto?

Que estéis atentos a las redes sociales -ríe-.

De momento, prefiere que el misterio siga intacto.

Se lo contaremos pronto a Madridiario.

Eso esperamos.

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