Había oído hablar de aquella mítica portada de la revista "Doblón", de Julio de 1975, -hace ya 49 años- aunque quienes me contaban su historia la recordaban como portada de Cambio 16... En ella se observa a tres enanitos del cuento de Blancanieves, en referencia a los "enanos infiltrados" (feliz expresión de los franquistas más retrógrados, tales como Girón de Velasco y Blas Piñar), pintando de rojo la sede del sindicato vertical. El otro día la localicé... y aquí la comparto para conocimiento general.
Antes de continuar explicar que Doblón, la revista que publico esta noticia en portada, fue un semanario de información económica, fundado y dirigido por el excelente periodista José Antonio Martínez Soler en 1974. Doblón fue ejemplo de prensa beligerante con la dictadura a través de la crítica a los poderes fácticos y familias políticas del franquismo. Durante su breve existencia, - Doblón duro un par de años- el país se encontraba en un periodo de cambio constante y la revista a pesar de su aparente carácter económico, no renunció a informar sobre la actualidad política, contribuyendo con ello a incrementar el espíritu crítico de la prensa y de la sociedad española.

La historia nos recuerda que el 30 de junio de 1975 finalizaba la primera fase de las últimas elecciones sindicales del régimen dictatorial franquista, para elegir los puestos de enlaces sindicales en las empresas, que tenían lugar bajo los estertores de la dictadura –Franco murió el 20 de noviembre de ese mismo año- caracterizado, en su aspecto sindical, por el modelo de sindicato verticalista del régimen dictatorial.
Dos características principales tuvieron estas elecciones. La primera, por un lado, el ánimo de algunas centrales sindicales de clase como CCOO y USO, entonces ilegales, por copar los máximos puestos posibles dentro de la estructura sindical existente y por otro los verticalistas que quería continuar en el poder sindical, apoyados por todos los jerarcas del régimen. La segunda, en gran parte, consecuencia de la anterior, fue la gran afluencia de personas trabajadoras a las urnas.
En aquella ocasión, las candidaturas enfrentadas fueron la “unitaria y democrática” y la “oficialista”. El resultado fue elocuente. La primera de ellas, considerada como “rupturista”, se apuntó algo más del 30 por 100 de los puestos a cubrir, frente a otro 30 por 100 obtenido por los “reformistas” y el 20 por 100 de los “inmovilistas e Independientes”.
Las “candidaturas unitarias y democráticas” estaban integrada en su mayoría por miembros de Comisiones Obreras (CC.OO.) y la Unión Sindical Obrera (U.S.O.), apoyadas especialmente por el Partido Comunista de España, (PCE), el Partido del Trabajo (PTE) y la Organización Revolucionaria de Trabajadores,(ORT), todos ellos por aquel entonces ilegales y por tanto en la clandestinidad.
Por su parte la Unión General de Trabajadores (UGT), decidió boicotear dichas elecciones, aunque algunos de sus miembros formaron parte de las candidaturas unitarias y reconociendo después la gran participación que hubo en aquellas elecciones.
En el enlace que podéis abrir a continuación, se pueden observar y analizar detenidamente los resultados globales de esas elecciones sindicales. Pinchar aquí: Elecciones Sindicales 1975.
La desaparecida revista Doblón, en su número 38, del 5 de julio de 1975, y bajo el título de “Elecciones sindicales: Ha ganao el equipo colorao", publicó en portada y además en páginas interiores, un exhaustivo informe sobre los resultados de las que iban a ser las últimas elecciones sindicales del franquismo y que corroboraron el sentimiento democrático del movimiento obrero español en aquellas fechas de incertidumbre política y social.Ahora es impensable, que una revista, periódico, medio de comunicación cualquiera, su portada y su principal noticia, abra con la victoria de una central en unas elecciones sindicales. Gracias José Antonio Martínez Soler por echarle bemoles y publicar esa portada, sabiendo además, que no le iba a hacer nada de gracia a los gerifaltes del régimen franquista. Por cierto durante su etapa al frente del semanario Doblón, Martínez Soler, sufrió un secuestro durante el que fue torturado y sometido a una ejecución simulada para obtener de él información sobre las personas que le dieron información para un reportaje sobre la Guardia Civil.
Comento todo esto porque, sindicalmente hablando, yo soy de “la promoción de la transición” de la dictadura a la democracia en España. Por aquel entonces trabajaba en las estaciones de RENFE de Imperial y Peñuelas y algunos amigos me convencieron para ir en las listas de las candidaturas “Democráticas y Unitarias”, impulsadas por CCOO al Sindicato Vertical y por primera vez fui elegido enlace sindical en un órgano de representación sindical, en junio de 1975.
En otro sentido, las elecciones de 1975 situaron a muchos militantes sindicales de la oposición –sobre todo de las Comisiones Obreras- al frente de la negociación colectiva desde los órganos reconocidos por el propio régimen. Con ello se produjo un desbordamiento del aparato verticalista. Y no sólo eso, sino que a su vez hizo posible que la negociación de los convenios en las grandes empresas diese paso a una serie de procesos asamblearios y de participación masiva de los trabajadores.
A finales de 1975 se iniciaron los procesos de negociación y renovación de los convenios colectivos. Como todavía tuvieron lugar en el marco del sindicato vertical y con la intervención de los nuevos enlaces y jurados de oposición la acción colectiva inicialmente pudo extenderse con mayor facilidad, aunque rápidamente desbordaría ese marco, a pesar de las zancadillas del régimen, militarizando las grandes empresas, como el Metro y Renfe, a comienzos del año 1976 y hasta mayo de ese mismo año.
Meses después, ya en octubre de 1976, aun en clandestinidad, conjuntamente con otros muchos compañeros y compañeras de toda España, constituimos el “Pleno de Representantes Ferroviarios”, órgano de representación unitaria de RENFE, con el que negociamos y firmamos a finales de ese año el Primer Convenio Colectivo de la compañía ferroviaria.
A partir de 1978, ya en las primeras elecciones sindicales en democracia, fui elegido de nuevo representante sindical por CCOO, así como poco después secretario del Comité Intercentros de RENFE y responsable de comunicación de CCOO en el sector ferroviario hasta 1987. A continuación pase a CCOO de Madrid, pero esa ya es otra historia.