Adelantándose a la fiesta de Todos los Santos, del 1 de noviembre, el Centro Cultural de la Villa trae las celebraciones del Día de los Muertos -según las tradiciones mexicanas- a sus instalaciones. En el vestíbulo de las taquillas, abierto siempre, ya se puede ver el abigarrado altar de los muertos, dedicado a algunos de los artistas fallecidos en 2023.
Carmen Sevilla, Antonio Gala, María Jiménez, Francisco Ibáñez y Carlos Saura presiden este altar, que consta de varios niveles en forma de escalera, profusamente decorado con la iconografía tradicional mexicana a base de calaveras, panes, frutos, velas y papel picado. Según los artífices: ‘El altar evoca constantemente los elementos que les dieron origen y que lo traducen en una repetición y evocación constantes del mundo indígena y católico, con símbolos que adquieren nuevo significado’.
El Día de los Muertos fue declarado en 2003 Patrimonio Mundial Inmaterial. Es una de las fiestas más importantes de México donde el recuerdo de los fallecidos se convierte en motivo de celebración y alegría. El altar se mantendrá hasta el 6 de noviembre.
Un musical
Completando esta celebración, que llega al cuarto año en el Centro Cultural, se han organizado varias actividades lúdico festivas. Destaca el estreno, en el teatro Fernán Gómez, del musical Día de los muertos. Es una producción de pequeño formato, original de Ana Paola de la Cruz y Tania Sierra, en la que se combinan la danza, el canto y la teatralidad para explicar al público el sentido de esta celebración. Es la primera vez que se puede ver un musical de este estilo y solamente se representará el 1 de noviembre. Las entradas para el mismo ya están agotadas.
En la representación, como no podía ser menos, tiene gran protagonismo La Catrina, uno de los símbolos más populares de México, y que estará encarnada por Mariana Gasca. Veinticinco artistas se convertirán en las Leyendas de México.
La actual versión de esta calavera se debe al muralista Diego Rivera. En 1947 presentó su gran obra Sueño de una tarde dominical en la Alameda central. En el centro del mural aparece el personaje de la Catrina de la Posada, con el que Rivera quiso dignificar el anterior emblema, la calavera garbancera, que resultaba humillante para muchas mujeres desde la época de Benito Juárez. Hace tiempo que este elegante personaje salió de los lienzos a la calle y abunda en todos los estamentos sociales.
Además del altar y la función musical, en estos días se organizan en el Centro Cultural talleres infantiles para la creación de calaveritas móviles o de maquillaje de catrinas, una labor minuciosa que requiere muchas horas.