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Dejemos crecer a los viveros de empresas

viernes 28 de abril de 2023, 10:32h
Actualizado: 28/04/2023 10:38h

Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a un desayuno informativo con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, organizado por la consultora de Asuntos Públicos Estrategos. Y en la ronda de preguntas, le dije al alcalde que había que dejar de crear viveros de empresas financiados con fondos públicos. La idea puede poca lógica desde el punto de vista político y municipal. Por eso, me gustaría ahondar en ella con esta humilde carta abierta al regidor de todos los madrileños.

Los viveros de empresas surgieron en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. Algunas organizaciones universitarias ofrecieron ayuda a las empresas para crecer y evolucionar, lo que más tarde se convirtió en lo que hoy conocemos como incubadoras de empresas. Aunque no se sabe con certeza cuál fue el primer vivero de empresas, algunos estudios señalan que se creó en la Universidad de Stanford en 1951.

En España surgieron treinta años después, en los 80, para fomentar el desarrollo económico de las regiones afectadas por la reconversión industrial. La primera incubadora de se creó en Vizcaya en 1987, impulsada por la Comisión Europea y la Diputación Foral de Vizcaya.

Todos estos viveros o incubadoras nacieron con propósitos bien intencionados, pero más que cumplir sus objetivos de creación de empresas y empleo, se han convertido en entes propios que consumen muchos recursos públicos sin tener claro el retorno que devuelven a la sociedad.

Según el informe "Los servicios que prestan los viveros y aceleradoras de empresas en España", elaborado por Funcas, la Comunidad de Madrid se sitúa en el segundo lugar en el ranking de las regiones españolas con mayor oferta de viveros y aceleradoras de empresas. Existen 73 viveros y aceleradoras de empresas, lo que supone el 20% del total nacional. De estos, 36 son viveros y 37, aceleradoras. El 53% son privados y el 47%, públicos.

¿Es necesario que tengamos viveros e incubadoras de empresas de carácter público?

Los incentivos son muy perniciosos. Muchos emprendedores se vuelven dependientes de las ayudas gestionadas a través de los viveros. ¿Cuántos casos de startups conocemos que no paran de ganar concursos de startups y no consiguen ser rentables? Los viveros creados con criterios políticos no tienen en su mayoría un plan económico que justifique el vivero. ¿Cuántos funcionarios trabajan para estos viveros? ¿Tienen el perfil idóneo? ¿Es sano para una nueva empresa "estar en un entorno público" cuando tiene que rodearse del mercado privado?

¿Cuál es la solución?

Ya estamos muy lejos de los años 80, quizás los viveros han cumplido alguna función en un momento de nuestra historia, pero no son sostenibles en el entorno actual. El mercado privado puede absorber las necesidades de las nuevas empresas. El sector público debe centrarse en tener un clima amigable para crear negocios, en no ser un freno, si no un facilitador, en crear reglas de juego claras. Ahi tiene suficiente trabajo. Dejen crecer a los viveros de empresas.

Rafael Tamames

Ceo y fundador de Findasense

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