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El pacto de la Partitocracia

Por Víctor Manuel López
miércoles 10 de noviembre de 2021, 14:07h

La vergonzosa propuesta de nombramiento por parte del PP de Enrique Arnaldo como miembro del Tribunal Constitucional vuelve a poner de manifiesto la parcialidad del Poder Judicial, la domesticación y la dependencia de los diputados del Congreso respecto a los jerarcas de sus respectivos partidos, y la pobreza democrática que viene caracterizando a nuestra sociedad y a nuestro modelo de Estado una vez superada la Transición.

Muchos son ya los que vienen demandando una reforma del sistema de selección y de elección de los jueces de las altas instituciones judiciales del Estado, pero la fórmula que se encuentre constituirá un nuevo parche para maquillar a la débil democracia que impera en España.

La División Real de Poderes, la implantación del Diputado Uninominal de Distrito, y la necesidad imperiosa de Reformas Constitucionales podrían revitalizar a medio plazo una democracia que ha sido saqueada por los verdaderos dueños de la soberanía nacional, los partidos políticos y sus corruptelas.

La singularidad de que una persona pueda ser elegida diputado nacional, posteriormente ministro y que el mismo ostente una plaza de magistrado en excedencia escandalizaría a Montesquieu o a cualquier demócrata que se precie, y lo mismo ocurre en los parlamentos regionales. La representatividad que un elegible obtiene al presentarse al Senado por Segovia cuando ha residido toda su vida en Euskadi, y su candidatura solo responde a su posición dentro del partido al que representa y no a los electores de Segovia, pone de manifiesto también el poderío de las oligarquías internas de los partidos.

Así, hemos entregado un Poder omnipotente a un Congreso de Diputados que obedece solo a los intereses de los partidos políticos, pues es el Congreso el que decide quién será el Presidente del Gobierno, quienes serán los miembros del CGPJ, y quienes el resto de integrantes de las Altas Instituciones del Estado a excepción del Monarca.

La democracia, hoy tan en tela de juicio, ha venido siendo rescatada en las últimas décadas por un cuarto Poder pretendido siempre por los oligarcas, el de la Información. Son y han sido los periodistas los que con su labor minuciosa y perseverante vienen destapando las vergüenzas de la clase política y la consagración de una justicia politizada y parcial.

La sociedad española ha de iniciar un proceso de transformación urgente en su estructura democrática, modificando y actualizando los pilares básicos de su Ordenamiento Jurídico, incluso abordando un auténtico Proceso Constituyente que nunca hubo con el cambio de régimen.

La Política ha de suponer la solución a los problemas de una sociedad, de un país, no el problema a solucionar. La idoneidad de que los parlamentarios sean elegidos mediante el sistema de Diputado Uninominal de Distrito aportaría una mayor calidad democrática y un mayor acercamiento entre el elector y su representante, además de mayor independencia política. De seguir como hasta ahora, la política continuará siendo el trampolín de los mediocres y no la vanguardia ejemplar y ejemplarizante de los buenos y de los justos que nos lideran.

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