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El noble oficio de frutero

sábado 06 de febrero de 2021, 09:02h

Transcurrían los años setenta. España estaba en plena transformación, aún no se había producido el cambio de régimen, ni se había iniciado la Transición, ni la transformación hacia la democracia a través de la Constitución.

Por aquél entonces, cuando salía del colegio, me dirigía hacia el establecimiento de frutas de mis padres en el Mercado de Santa María de la Cabeza. Recuerdo sin pudor su alegría al verme llegar; allí realizaba las tareas o deberes y jugaba con otros niños de mi edad, hijos de otros comerciantes. Éramos una gran familia.

El oficio era exigente, la conciliación se inventaba sobre la marcha en un ambiente de solidaridad y apoyo mutuo. Al ser el segundo de seis hermanos, me tocó compatibilizar mis estudios con ayudar en el establecimiento, y con apenas 14 años, comencé a bajar en verano al Mercado Central de Legazpi, para acompañar a mi padre en su ingente trabajo. Me gustaba mucho estudiar, pero la profesión de frutero era una pasión que fui aprendiendo “a fuego lento”. El Corte Inglés me contrató para crear un departamento de Control de Calidad, y allí trabajé 13 años. Como no quería dejar aparcados los libros continué mis estudios de Ciencias Económicas y Empresariales en la UNED.

La pasión por el oficio crecía y crecía. Divulgué sus bondades, colaboré en TV, radio, prensa, etc., en charlas a escolares en colegios y en eventos o debates, pero lo que siempre me llamó la atención es que esta profesión solo se puede aprender como los antiguos oficios artesanos. No se imparte en Universidades, no existe la licenciatura en ‘fruterología’. La transmisión se debe hacer de maestro a aprendiz, no hay otra forma, no hay límites. Hay que saber de botánica y de marketing, ejercer de biólogo en la conservación de alimentos, saber que el etileno madura las frutas en su cambio por oxígeno, etc. También hay que saber de escaparatismo, y de gestión, ser eficaz en Recursos Humanos y creación de empleo, ser un experto en logística y en tributos e impuestos, así como ser un buen comunicador, ser capaz de soportar jornadas de 16 horas diarias, y estar dispuesto al sacrificio del madrugón y como autónomo, pasar lesiones o enfriamientos, etc.

Me siento muy agradecido a esta profesión, que además me ha dado muchas alegrías. En 2010 recibí el Premio Alimentos de España a la Distribución Alimentaria, la primera pyme del sector que lo recibía, y el Premio a la Excelencia de ASALMA. Continué apostando por crear trabajo y empleo, pero el mejor premio siempre fue la sonrisa y aprobación del cliente que nos visitaba.

Estos días pasados, sentí estupor al leer una publicación en redes de Podemos, en su cuenta oficial, para justificar la factura de la luz. Se cargaba contra el frutero afirmando que cobraba la patata a precio de aguacate, y que el frutero se estaba forrando, estafando, etc., dando una guantada “a mano abierta” a todo un sector.

Evidentemente es un comentario injusto, que no se ciñe a la verdad, totalmente irrespetuoso y sin rigor, que carga contra honrados comerciantes que comienzan a las 4.00 de la mañana su jornada para dar un valiosísimo servicio a la sociedad, ya que además España es el primer país productor de Europa, y precisa un sector detallista que potencie su consumo interno, en nuestro país y en las nuevas generaciones.

Soy presidente de Honor de la Federación de Agrupaciones Detallistas de Frutas de España. Por ello pido a esa formación política que pida perdón, además de una rectificación. Sería lo más justo, sobre todo cuando más del 50% de los comercios de frutas de los 46 mercados de Madrid están cerrados por falta de relevo generacional, y por su falta de viabilidad

El sector de los fruteros, y todo el comercio, en general, estuvo y está a la altura de las circunstancias. Ha sufrido lo indecible en estos meses, y sigue luchando por sobrevivir y ofrecer un servicio imprescindible para la sociedad. En este sentido, todo el sector está esperando que los Presupuestos de la Comunidad, que incluyen el Plan de Rescate Ciudadano con 600 millones de euros en ayudas directas, tengan luz verde para que estos negocios también superen el COVID-19.

Hoy se celebra el Día del Frutero. El honor, imagen, prestigio y empatía de este sufrido colectivo está muy por encima de opiniones populistas, extremistas o frentistas que buscan justificar lo injustificable. Por tanto, honor y respeto al noble oficio de frutero.
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