Recientemente, en la sede del Consejo Económico y Social (CES), la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó un Informe titulado,
España: Crecimiento con Empleo. Las conclusiones de este informe han tenido
poca audiencia, por motivos variados, entre los que no podemos descartar el
marasmo informativo que tapa cualquier cosa que no represente un escándalo.
Cataluña, Cañete, los violadores diversos en las calles o en las cárceles, las
tarjetas de Cajamadrid. Estos asuntos tienen gran y merecida audiencia, hasta
el punto de que terminan comiéndose el tiempo de los informativos.
Sin embargo merece la pena saber que, por una vez y esperamos que como
saludable precedente, hay un Informe que no baila el agua del Gobierno de
Rajoy, ni de los capitostes del IBEX-35, ni del Círculo de Empresarios,
presidido por la inefable Mónica de Oriol, siempre dispuesta hacer apostolado
de la bajada de salarios, la precariedad laboral generalizada (y especialmente
de nuestros jóvenes) y el deterioro de las condiciones de trabajo.
El propio Informe de la OIT comienza reconociendo que el título hace
referencia a una necesidad y un deseo, que a una realidad de nuestro país. El
riesgo, en estos momentos, es que la salida de la crisis se produzca sin la
creación del empleo necesario para impedir que millones de personas queden en
la cuneta, sin empleo y sin ver garantizadas sus posibilidades de subsistencia.
Afirma la OIT, que España ha comenzado a salir de la crisis, gracias a
que crecen nuestras exportaciones, pero que las repercusiones económicas y
laborales siguen siendo muy significativas. El país debería dedicarse a
promover la diversificación económica y la fortaleza de las empresas para que
la creación de empleo se consolide.
Recomienda la OIT, que hay que ayudar más a las personas a buscar
empleo, a permanecer y mantenerse en el mismo y a adquirir nuevas
cualificaciones, para lo cual hay que reformar (atención, la OIT dice REFORMAR)
los Servicios Públicos de Empleo. Imagino que se refiere al SEPE estatal y a
los Servicios de Empleo autonómicos (allí dónde hayan conseguido sobrevivir y
no ser directamente suprimidos).
Dice la OIT, que sería necesario propiciar reformas encaminadas a
facilitar la contratación y fomentar la calidad del empleo, aumentando la
cobertura de los convenios colectivos y la negociación colectiva, distribuyendo
mejor los ingresos y evitando deteriorar más los salarios.
La OIT hace un llamamiento a que el Gobierno garantice una protección
social más adecuada, adaptando la política macroeconómica a las estrategias
sociales y de empleo (y no al contrario, se entiende). La OIT realiza el
ofrecimiento de colaboración de sus servicios técnicos y de apoyo, para
propiciar una recuperación intensiva del empleo y plantea el reforzamiento del
diálogo social, apuntando la creación de un órgano tripartito, al estilo de lo
hecho en Irlanda, que permita planificar estrategias, seguirlas, valorarlas y
proporcionar directrices que mejoren la economía, el empleo y la protección a
las personas.
Este Informe, que incorpora estas conclusiones, no puede ser del agrado
del círculo de avaros financieros, neoconservadores en lo político y
ultraliberales en lo económico, que se ha hecho con las riendas del país y lo
dirige todo con mano de hierro.
No puede ser del agrado de un Gobierno que sigue oteando los brotes
verdes y no puede tolerar que alguien le diga que esta lenta recuperación va de
más exportación, pero con una inversión y un consumo interno extremadamente
débiles, con unas finanzas públicas muy precarias.
No puede ver con buenos ojos que nos recuerden que nuestra caída de
empleo ha sido la más dura de Europa, por culpa de que dependíamos mucho de la
construcción y machacando a los trabajadores con contratos temporales. Por eso
el paro se ha cebado en los jóvenes y en los trabajadores de bajo nivel
educativo, condenados a un desempleo de cada vez más larga duración. Parece que
se crea más empleo, en los últimos meses, pero entre el aumento de la
temporalidad y la inestabilidad de la recuperación, puede que todo acabe en un
reparto miserable de lo poco que hay y no en nuevo empleo.
La OIT alerta que el aumento de nuestra productividad se asienta en la
pérdida de empleo en casi todos los sectores. Nuestras empresas siguen siendo
algunas de las más endeudadas de Europa, pero también las que ahora tienen más
dificultades para acceder al crédito, por lo cual no pueden invertir, ni crear
empleo, ni superar su estrangulamiento. La tasa de supervivencia de nuestras
empresas se encuentra por debajo de la media europea. El apoyo a la gestión
empresarial y un crédito que funcione, serían elementos clave para superar este
duro momento.
El Gobierno de Rajoy debería promover la inversión productiva, mejorar
el acceso a la financiación y el dinamismo de las empresas, aumentar los
recursos para la formación. Son algunas de las recetas de la OIT para España.
No puede sentarle bien a Rajoy que la OIT le recuerde que realiza mucho
esfuerzo en autoempleo, pero que tiene un mercado de trabajo dualizado, con
excesivo componente de temporalidad en contratos a tiempo parcial.
Mientras esto ocurre, el riesgo de pobreza aumenta entre los
desempleados, pero también entre quienes tienen trabajo. Es necesario mantener,
por lo tanto el gasto público en políticas activas y pasivas de protección a
las personas desempleadas.
Según la OIT, desde el reforzamiento del diálogo social (que el Gobierno
Rajoy confunde con mera consulta) hay que incentivar la contratación, reforzar
la formación, y dotarse de apoyos a los ingresos de desempleados y familias de
bajos ingresos. Pero para hacerlo, hay que reformar los Servicios Públicos de
Empleo (SEPE) incapaces de dar una atención personalizada a las personas
desempleadas.
Durante décadas hemos desarrollado marcos de diálogo social, que los
gobiernos autonómicos y nacionales del PP se están encargando de desmantelar.
Por eso, la OIT recomienda reactivar el diálogo social, en lugar de continuar
con la imposición de las famosas "reformas estructurales" que siempre golpean a
los mismos.
Hay que reforzar la negociación colectiva, el papel del convenio
colectivo. Por el contrario, la reforma laboral ha permitido al empresario
descolgarse del convenio a la carta, modificando condiciones de trabajo, no
aplicando cláusulas que no le interesan, o limitando la prórroga de los
convenios mientras no entra en vigencia uno nuevo (ultraactividad).
El resultado es que hay menos convenios y cubren a menos personas,
produciendo vacíos de regulación de las condiciones de trabajo, más inaplicaciones
de cláusulas y más modificaciones unilaterales del empresario de las
condiciones pactadas en convenio.
En cuanto a los salarios, la OIT se desmarca también de las doctrinas
ultraliberales. Las reformas laborales y la propia crisis, han traído moderación
salarial generalizada, pero es alarmante que el Salario Mínimo Interprofesional
haya perdido poder adquisitivo, así como los salarios del sector público.
Las decisiones no deben ser impuestas, sino negociadas, fruto del
diálogo social, mejorando la calidad y cobertura de los convenios colectivos,
consolidando la interlocución y representación dentro de las empresas y
apostando por crecimientos salariales razonables que impulsen el consumo
interno y mejoren las condiciones de vida.
Para concluir, el Informe de la OIT, junto al llamamiento a reforzar el
diálogo social y crear instrumentos de definición de estrategias, seguimiento y
evaluación, identifica los elementos que deben formar parte de una estrategia
social y de empleo. En primer lugar, crear entornos favorables a la creación de
empresas y su desarrollo. Apoyar a los grupos vulnerables, fomentando su
vinculación e integración al mercado de trabajo. Apostar por la calidad del
empleo, creando vínculos más estrechos entre demanda y oferta, a través de la
reforma de los Servicios Públicos de Empleo (SEPE).
Estamos ante un Informe elaborado por un organismo internacional
prestigioso, en el que se encuentran representados Gobiernos, empresarios y
sindicatos de todo el planeta. Un Informe que huye de los tópicos, en cuanto al
tratamiento de los problemas. Que apuesta por las soluciones negociadas, frente
a las impuestas. Que propugna el equilibrio frente a la unilateralidad. Que
aporta conclusiones y recomendaciones muy alejadas de los tópicos-típicos a los
que nos tienen acostumbrados Gobiernos, ministros, presidentes de bancos,
tertulianos, supuestos expertos a sueldo y no pocos responsables de
estrambóticos círculos de poder empresarial, que perciben la amenaza cierta de
tener que negociar y compartir su poder con sus trabajadores y con el conjunto
de la sociedad, que reclama soluciones y respeto a sus derechos laborales y
sociales.
Francisco Javier
López Martín
Secretario de
Formación de CCOO